¿A quién debo apostarle en el Super Bowl?

Cuatro millones de dólares por un anuncio de treinta segundos, ciento y pico millones de espectadores sólo en los Estados Unidos, shows que incluyen lo mismo a los Rolling Stones que a Madonna o Beyoncé. El Super Bowl es, sí, abrumador en términos de nombres, de cifras, de despliegue publicitario. Pero también por lo que pasa en el emparrillado: el que tal vez sea el mayor espectáculo mediático del deporte es todavía una contienda deportiva eléctrica, insuperable y, sobre todo este año, competidísima. No es fácil para nadie apostar la quincena a uno de los dos equipazos que chocarán el primero de febrero en Arizona, Seattle y Nueva Inglaterra: las fuerzas están igualadas. Por eso, para ver por su bienestar económico, estimados amigos, hemos convocado a un grupo de especialistas y aficionados obsesos que, esperemos, los orientarán debidamente en sus apuestas.

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La perfección contra la novedad

Juan Ignacio Zavala

Vocero del PAN 2000-2006. Columnista de Milenio.

Pocas cosas tan emocionantes un domingo como un buen partido de futbol americano. Es lo que veremos en el próximo Super Bowl. Mi equipo son las Águilas de Filadelfia y por eso mismo siempre tengo que escoger a quién le voy en el Super Bowl. En esta ocasión lo tengo claro: Seattle. Igual que el año pasado. Me gustan los equipos que sorprenden y los Seahawks lo hacen. Basta recordar la final pasada contra Denver. Una paliza, un partido que en el tercer cuarto había terminado para sorpresa de muchos.

Los Patriotas y Seattle son contrarios en casi todo: de la Costa Este a la Oeste; en equipo con muchos años atrás y uno de los recientes. Veremos un encuentro entre dos estilos de jugar diferentes. Por más mal que me caiga, no se puede negar que Brady es un jugador perfecto. Sus pases, sus pasos, sus decisiones son exactas. Es un hombre experimentado, controla sus nervios, sabe conducir a su equipo con frialdad. Los Pats son un equipo de veteranos que saben sobreponerse a un marcador adverso. Si bien Brady es el alma del equipo, Edelman y Gronkowski son jugadores fuera de serie. Y como si fuera poco está el coach Bill Belichik, una verdadera estrella entre los entrenadores. Un hombre de aspecto malhumorado, cuestionado por ciertas prácticas, pero que sabe conducir a su equipo hasta el final. No en balde ha jugado en los últimos años con su equipo cinco Super Bowls, ganado tres y perdido dos. Pocos pueden decir eso. Belichik jugará su sexto. Es el coach que máspartidos de play-off ha ganado y Brady también jugará su sexto Super Bowl en 14 años. Sin embargo, es un equipo que no emociona. Es una máquina en la que todo engrana, bien engrasada, precisa. Desde el coach hasta el último jugador.

Le voy a Seattle porque emociona. Es como ver a un gran equipo de colegial. En el partido contra los Packers jugaron de maravilla 20 minutos y con eso ganaron: 15 puntos en 44 segundos.Contra la frialdad patriota, Seattle es un equipo que arriesga, mucho más creativo. Eso pasa con un equipo joven. Si los números de Brady son apabullantes, los de Wilson no están nada mal. El QB de los Halcones Marinos lleva tres años en la NFL y va por su segundo Super Bowl.Dos años seguidos en la final. Eso ya no es suerte; ni siquiera es una buena temporada: es consistencia.

Veremos pues a un equipo maduro y a uno joven. A un QB como Brady, experimentado, que se cuida para lograr precisión, y a uno como Wilson que no se cuida. Corre como si estuviera en colegial, con el balón perfectamente metido en el brazo, y va por las yardas que se necesitan y un poco más. Frente a la lentitud de Brady está la agilidad de Wilson. Es un QB que mide a la defensiva todo el tiempo. La lee en movimiento. Su anotación contra Green Bay fue así: engañó a la defensiva casi entregándole la pelota a esa bestia motorizada que es Marshawn Lynch, pero decidió quedársela y entró solito a la anotación. Wilson es un maestro de los fakes. Y no sólo eso: tiene un brazo poderoso. El pase de lado a lado corriendo con el que anotaron dos puntos extras fue, sencillamente, maravilloso.

Si el juego del próximo domingo se define en coaching, lo ganarán los Patriotas. Pero creo que se ganará en entrega y por eso triunfará Seattle. A un equipo tan experimentado con un gran QB como son los Packers, Seattle le ganó con arrojo. Mientras Green Bay no quiso arriesgar –y por eso perdió–, los Seahawks les hicieron hasta un engaño en gol de campo que se convirtió en touchdown. Hacen del juego algo divertido.

La defensiva de los Halcones es increíble. Detienen todo. Un buen duelo será el los LB contra Gronkowski. Pueden con él. Mientras la ofensiva comete errores, la defensiva gana partidos con sus definiciones, su línea y sus espectaculares profundos. Claro, como equipo joven comete errores terribles. Su último partido consiguieron tres yardas en dos cuartos. Si juegan así, los Patriotas no los van a perdonar. Los de Nueva Inglaterra son un equipo que no tiene piedad. Contra Colts llevaban más de 30 puntos de diferencia y seguían metiendo a sus titulares. Seattle no puede equivocarse, solo arriesgarse.

Si por el lado de los Patriots Brady,al que casi todo le sale bien –hasta la esposa–, es el líder y la figura central, los de Seattle se repartenese papel entre varios. Se enfrentará el plan perfecto contra la capacidad de innovar; el cálculo contra la improvisación. Creo que estos equipos se resumen en sus mariscales de campo. Brady,que va de salida con su estilo, contra Wilson, que llega con las ganas de correr si no puede pasar y es el estilo de los nuevos QB.

Voy Seattle, pero independientemente de las preferencias creo que veremos un gran partido, cerrado, que ojalá se termine definiendo en el último cuarto para que todos quedemos agradecidos con ese espectacular deporte .

@juanizavala