¿A quién debo apostarle en el Super Bowl?

Cuatro millones de dólares por un anuncio de treinta segundos, ciento y pico millones de espectadores sólo en los Estados Unidos, shows que incluyen lo mismo a los Rolling Stones que a Madonna o Beyoncé. El Super Bowl es, sí, abrumador en términos de nombres, de cifras, de despliegue publicitario. Pero también por lo que pasa en el emparrillado: el que tal vez sea el mayor espectáculo mediático del deporte es todavía una contienda deportiva eléctrica, insuperable y, sobre todo este año, competidísima. No es fácil para nadie apostar la quincena a uno de los dos equipazos que chocarán el primero de febrero en Arizona, Seattle y Nueva Inglaterra: las fuerzas están igualadas. Por eso, para ver por su bienestar económico, estimados amigos, hemos convocado a un grupo de especialistas y aficionados obsesos que, esperemos, los orientarán debidamente en sus apuestas.

REGRESAR
    1. Wherethestreetshavenoame

      El arte de la remontada

      Lector.
    2. Julio Orozco

      Sobre los nombres de los ...

      Lector.
    3. Enrique Burak

      La amenaza de la Legión

      Comentarista deportivo.
    4. Pablo Viruega

      La experiencia manda

      Comentarista en ESPN.
    5. Juan Ignacio Zavala

      La perfección contra la ...

      Vocero del PAN 2000-2006. Columnista de Milenio.
    6. Hugo García Michel

      Por un Super Bowl grunge

      Periodista. Aficionado al tochito y mago de ...
    7. Miguel Boada

      You mad bro?, Parte II

      Periodista de La Afición.

La defensa o la trampa

Luis Enrique Gutiérrez

Editor de cierre de La Afición.

Es una lástima que en la primera semana después de conocerse a los equipos que jugarán el Super Bowl XLIX, la noticia más importante de futbol americano no sea el partido como tal, sino el escándalo –uno más– en el que están envueltos los Patriotas de Nueva Inglaterra, toda vez que los Potros de Indianápolis los acusaron de haber utilizado balones con menos aire en el juego de campeonato de la Conferencia Americana.

Tan penosa situación, que investiga la NFL, será tema durante todos los días en los que los cinco mil periodistas acreditados tengan acceso con la plantilla de los Pats, escuadra que llega por octava vez en su historia al Juego Grande, igualando la marca de Vaqueros y Acereros. De igual manera, con o sin trampas, la dupla Brady-Belichick vivirá su sexta disputa por el Trofeo Lombardi; Belichick empató a Don Shula como el entrenador con más apariciones en el Súper Domingo y Brady se convirtió en el quarterback con más Super Bowls jugados, dejando atrás a John Elway con cinco, y además, agregó su nombre al de Mike Lodish como los dos únicos jugadores en llegar a seis Súper Tazones. También, si gana el domingo, el marido de Gisele Bündchen se unirá a Terry Bradshaw y Joe Montana como los mariscales de campo con más victorias en este partido (cuatro). Marcas por doquier.

Me faltó una que lastimosamente podría darse: si los Patriotas pierden ante Seattle, lo cual creo que va a suceder, empatarán a los Broncos de Denver como los equipos con más derrotas en el Super Bowl (cinco).

Pero bueno, no se preocupen, no todo es tan malo para los Pats, ya lo dije: tienen mucho talento y cuentan con un gran entrenador –mañoso, pero al fin y al cabo gran estratega–, quien además de concentrarse en el discurso para presumir su inocencia en el caso de los balones desinflados ya trabaja para idear la manera de frenar la read option de Russell Wilson, a Marshawn Lynch y a los receptores de Seattle, que en apariencia no rompen un plato, pero cuando menos se espera salen de la nada y hacen la jugada grande.

No creo que esté aquí el problema de Nueva Inglaterra, más allá de que su defensiva no sea tan buena para frenar la carrera. El dolor de cabeza de Belichick será qué hacer para confundir a la gran defensiva de los Halcones Marinos, la mejor de la Liga. Y es que si Tom Brady tiene tiempo para lanzar y LeGarrette Blount corre el balón, las posibilidades de triunfo de los Pats serán muy altas, toda vez que no hay nadie en la NFL que ejecute tan bien como él cuando está cómodo en la bolsa de protección, pero si lo presionan, lo capturan y por ahí lo interceptan, el juego puede cargarse de un solo lado, como sucedió el año anterior. Obviamente, Rob Gronkowski, formidable ala cerrada y el blanco preferido de Brady, debe ser factor en el encuentro.

Ahora hablemos de los actuales campeones, los Seahawks de Seattle, escuadra que a la mitad de la temporada no andaba muy bien, porque de hecho llegaron a estar con marca de 3-3, pero a partir de ahí ganaron nueve de sus últimos 10 juegos para terminar como líderes de su división y con la mejor marca de la NFL. Con sus jugadores sanos, la defensiva volvió a jugar a un gran nivel, concluyendo por segundo año en fila como la mejor en cuanto a puntos y yardas totales permitidas, algo que solo habían conseguido los Osos de Chicago en la década de los 80. A diferencia de Nueva Inglaterra, los Halcones Marinos son una escuadra de bajo perfil y tienen pocos seguidores en nuestro país, aunque eso no quiere decir que no sean una gran institución. Con Pete Carroll al frente, este conjunto ha reclutado muy bien en las últimas campañas para conformar a su gran plantilla. Russell Wilson es un quarterback que no aparece entre los líderes del circuito, pero vaya que es efectivo detrás del centro; de hecho, en un comparativo que se hizo de él y Brady en sus primeras tres temporadas como titulares, el mariscal de campo de Seattle presumió mejores estadísticas que el de Nueva Inglaterra. Su paciencia y buena ejecución, aunada a su capacidad para correr, pueden ser determinantes si los Halcones Marinos quieren convertirse en bicampeones. Eso sí, no puede cometer tantos errores como en el duelo frente a Green Bay, donde lanzó cuatro intercepciones, pues ya lo dije: Brady no los va a perdonar como lo hizo Aaron Rodgers.

Asimismo, será fundamental que la llamada Bestia, Marshawn Lynch, corra bien el balón y que la línea ofensiva proteja bien a su quarterback, pues con tiempo puede encontrar a Kearse, Baldwing y Willson (el ala cerrada), receptores nada mediáticos, pero cumplidores.

Los equipos especiales por supuesto que también pueden inclinar la balanza, y aquí Patriotas tiene ventaja con Julian Edelman como regresador.

Vale la pena mencionar que por segundo año en fila se enfrentarán los equipos número uno de su conferencia y será la tercera vez en que la línea sea apenas de un punto a favor de algún equipo, en este caso Seattle. Las dos anteriores el cuadro arriba en los momios se llevó el triunfo: Miami, SB VII, y San Francisco, SB XVI.

Ojalá y que el Super Bowl XLIX sea un buen juego. No hay un claro favorito, veo muy parejo el encuentro, pero creo que al final, como ha sucedido históricamente, y aunque se enojen mis muchos amigos de los Pats, las grandes defensivas prevalecerán, por lo que los Halcones Marinos de Seattle se convertirán en el primer equipo en repetir como campeón en 10 años.