¿A quién debo apostarle en el Super Bowl?

Cuatro millones de dólares por un anuncio de treinta segundos, ciento y pico millones de espectadores sólo en los Estados Unidos, shows que incluyen lo mismo a los Rolling Stones que a Madonna o Beyoncé. El Super Bowl es, sí, abrumador en términos de nombres, de cifras, de despliegue publicitario. Pero también por lo que pasa en el emparrillado: el que tal vez sea el mayor espectáculo mediático del deporte es todavía una contienda deportiva eléctrica, insuperable y, sobre todo este año, competidísima. No es fácil para nadie apostar la quincena a uno de los dos equipazos que chocarán el primero de febrero en Arizona, Seattle y Nueva Inglaterra: las fuerzas están igualadas. Por eso, para ver por su bienestar económico, estimados amigos, hemos convocado a un grupo de especialistas y aficionados obsesos que, esperemos, los orientarán debidamente en sus apuestas.

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La experiencia manda

Pablo Viruega

Comentarista en ESPN.

Un enfrentamiento entre una de las mejores ofensivas, con algunas de las mentes más brillantes (Belichick-Brady), y una de las mejores defensivas y uno de los equipos más agresivos en la Liga: así se puede definir el Super Bowl en Arizona entre Patriots y Seahawks.

En el caso de los Seahawks, la clave ha sido su defensiva, que ha vuelto a jugar al nivel del año pasado, cuando aplastaron a Denver en el Super Bowl. En los últimos seis partidos de temporada regular permitieron sólo 39 puntos y en la Final de Conferencia lograron detener en dos ocasiones en la yarda uno a Green Bay, ofensiva número uno de la NFL. Por algo terminaron como la mejor defensiva en yardas y puntos permitidos en la Liga. Con jugadores como Richard Sherman, Earl Thomas, Kam Chancellor, Michael Bennett y Bobby Wagner, Seattle cuenta no sólo con la mejor defensiva de la Liga sino con la más agresiva.

Su ofensiva ha mejorado considerablemente de la temporada pasada a esta. En 2013 terminó fuera de los 15 mejores de la Liga; para esta temporada se logró colocar dentro de las 10 mejores. Russell Wilson y Marshawn Lynch son los encargados de correr el balón: Wilson es una doble amenaza al correr y lanzar, Lynch es una bestia incontrolable. Los Seahawks no cuentan con los mejores receptores de la Liga, pero no los necesitan, pues con el sistema que dominan (read-option) logran establecerse como el mejor juego terrestre de la NFL. Wilson tampoco es el mejor quarterback de la Liga, pues quizás al mejor lo estará enfrentando en el Super Bowl, pero sí es alguien que domina su sistema y lo hace uno de los más peligrosos.

La combinación que no pasa de moda en el futbol americano: defensiva y juego terrestre, la tiene Seattle. Pero aunque en la Final de la Conferencia Nacional quedó demostrado que este equipo puede enfrentar problemas y no se da por vencido, tampoco podemos pensar que los regresos se pueden dar de esa forma cada semana. Cierto, el regreso ante Green Bay fue impresionante, pero para poder regresar con esa diferencia de puntos en tan poco tiempo es que hubo alguien que ayudó, y en este caso los Packers ayudaron mucho; sólo así se pueden dar los milagros.

La dupla Bill Belichick-Tom Brady llega a su sexto Super Bowl, cosa que nadie más ha podido hacer. No ha habido un solo quarterback que haya iniciado seis Super Bowls y Brady se convertirá en el primero. Eso es experiencia. Belichick ha ganado cinco Super Bowls: dos como asistente y tres como entrenador en jefe, esos tres con Brady. La ofensiva de los Patriotas cuenta además con una variedad de jugadores que pueden hacer daño. Sobresalen Brady, Rob Gronkowski y la línea ofensiva. De los demás, no sabemos quién pueda destacar de una semana a otra, porque así han sido los equipos de Belichick, y para prueba lo que ocurrió en estos playoffs. Contra Baltimore el equipo corrió para sólo 14 yardas (cifra más baja para un equipo ganador en playoffs), pero la siguiente semana le corrió a los Colts para 177 yardas (con balones inflados o desinflados). La clave en los esquemas ofensivos de Belichick es la ejecución de los jugadores en el terreno de juego. Lo complicado para descifrar esos esquemas es que hay varios jugadores que puede ser llamados el factor X, es decir, esos jugadores que son conocidos pero que no se tienen en el radar y en cualquier momento se puede convertir en los más valiosos del partido. El éxito en la ofensiva de los Patriots pasa, también, por el nivel de ejecución de Brady. Son pocos lo quarterbacks que comandan como él una ofensiva que terminó cuarta en puntos anotados promedio por juego (29.3).

La defensiva de Patriots ha mejorado con respecto a la temporada pasada, aunque, como es costumbre en los equipos de Belichick, sus defensivas no se ubican en los primeros en yardas por aire o tierra, sino por puntos. New England cuenta con jugadores como Rob Ninkovic, Jamie Collins, Brandon Browner y Darrelle Revis para ser un grupo sólido, pero éste es sin duda el departamento que genera dudas. Ante Baltimore el equipo se vio abajo en el marcador en dos ocasiones por 14 puntos, aunque a la mejor ofensiva por aire (Indianapolis) la dejó en siete puntos en la Final de la AFC.

La ejecución en el esquema ofensivo en gran parte pasa por el desempeño de Brady, quien es el factor determinante para que los Patriost tengan éxito. Muestra de ello fue lo ocurrido contra Baltimore en el Juego Divisional, pues en dos ocasiones se vieron abajo en el marcador por 14 puntos, para convertirse en el primer equipo en toda la historia en ganar un partido de playoffs después de verse abajo en dos ocasiones por esa diferencia. Belichick y Brady son rivales que tampoco se rinden, por algo estarán juntos en su sexto Super Bowl.

Esta edición es de las pocas que no presenta un claro favorito. De hecho, no hay favorito en los momios. Pero aquí me atreveré a dar uno, así que si quieres ganar esa apuesta puedes llevarme la contraria: quizá te vaya mejor. Es clave correr el balón, por lo que Seattle podría ser el favorito para ganar el partido, pues es mejor su ataque terrestre que el de New England. También soy un convencido de que el balance es la llave para las victorias y Seattle es un equipo más balanceado. Pero hay algo que pesa mucho en estos partidos, y es la experiencia. Y aunque Seattle y la gran mayoría de su roster estuvieron el año pasado en el Super Bowl, mientras en los Patriots son pocos los que lo han hecho, la forma como Brady puede comandar un equipo y la gran incógnita en el planteamiento de Belichick en cada partido hacen de éste un encuentro muy parejo. Me atrevo a decir que Patriots ganará por diferencia de no más de tres puntos y probablemente veamos el primer Super Bowl que se vaya a tiempo extra.