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La fiesta ininterrumpida
Seis partidos acumulando triunfos por necesidad se traduce en un cierto crédito para la selección mexicana de futbol de cara a la Copa América Centenario, más aún si esos resultados también se interpretan como victorias sobre quienes nos plantamos con necio escepticismo ante la nueva era.En el frío diagnóstico, el equipo de Juan Carlos Osorio presume idea, hay sistema, táctica, estrategia, filosofía de juego y, lo más importante de todo, funcionamiento –aunque también exceso de verso, pero ya qué. Resulta innegable que ahí donde otros han tropezado clamorosamente, el colombiano se revela como un ser hasta dotado de no sé qué atributos y ni siquiera le han anotado (13-0). Todo le sale. ¡Y qué bueno!Sin embargo, habría que reparar en las circunstancias en que cada uno de esos rivales se enfrentó a México como para después, si les place, firmarle un cheque en blanco al proyecto.Quienes aplauden sin reposo a Osorio tendrían que recordar que El Salvador, por ejemplo, suma 10 partidos en la era Maradiaga sin ganar (cuatro empates y seis derrotas) y que sus críticos más benévolos lo definen como un "proyecto sin rumbo"; también, que la Honduras de Pinto es la peor versión de la última década, mientras Canadá sólo luce como competente en el pizarrón de Floro.En cuando a los amistosos, la selección de Senegal tiene casi tres lustros sin brillo en la Copa Africana de Naciones. Aquejada por deudas, sus jugadores invierten más tiempo cobrando primas añejas que entrenando; tiene una sola asistencia a Copas del Mundo, y eso la retrata. Y la Paraguay de la noche del sábado fue de risa; un partido en el que ninguno quiso, ni debía, arriesgar; un juego forzado en el calendario, estupidez de quienes lo pactaron, a seis días de la Copa América Centenario.Dicho de otro modo, pese a los seis juegos invictos, me faltan elementos confiables para evaluar a la selección de Osorio, porque para mí no vale más la cantidad de juegos que la calidad de los rivales y esos no los ha tenido en nivel supremo, aunque es innegable el clima favorable que el plantel le ha procurado al colombiano entregándole las victorias que nadie pudo advertir, y eso habla bien de él.Frente a este panorama, México tendrá que superar la fase de grupos de la Copa América Centenario incluso como primero del Grupo C, ahí donde Uruguay le jugaría sin el mejor 9 de mundo, Luis Suárez (lesionado) y donde Jamaica y Venezuela, selecciones 55 y 74 del mundo según la FIFA, no representarían un obstáculo, si tan buenos son los bonos de que se ha hecho el colombiano en ocho meses de fiesta ininterrumpida.
DEBATEN
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Seis partidos acumulando triunfos por necesidad se traduce en un cierto crédito para la selección mexicana de futbol de cara a la Copa América Centenario, más aún si esos resultados también se interpretan como victorias sobre quienes nos plantamos con necio escepticismo ante la nueva era.

En el frío diagnóstico, el equipo de Juan Carlos Osorio presume idea, hay sistema, táctica, estrategia, filosofía de juego y, lo más importante de todo, funcionamiento –aunque también exceso de verso, pero ya qué. Resulta innegable que ahí donde otros han tropezado clamorosamente, el colombiano se revela como un ser hasta dotado de no sé qué atributos y ni siquiera le han anotado (13-0). Todo le sale. ¡Y qué bueno!

Sin embargo, habría que reparar en las circunstancias en que cada uno de esos rivales se enfrentó a México como para después, si les place, firmarle un cheque en blanco al proyecto.

Quienes aplauden sin reposo a Osorio tendrían que recordar que El Salvador, por ejemplo, suma 10 partidos en la era Maradiaga sin ganar (cuatro empates y seis derrotas) y que sus críticos más benévolos lo definen como un "proyecto sin rumbo"; también, que la Honduras de Pinto es la peor versión de la última década, mientras Canadá sólo luce como competente en el pizarrón de Floro.

En cuando a los amistosos, la selección de Senegal tiene casi tres lustros sin brillo en la Copa Africana de Naciones. Aquejada por deudas, sus jugadores invierten más tiempo cobrando primas añejas que entrenando; tiene una sola asistencia a Copas del Mundo, y eso la retrata. Y la Paraguay de la noche del sábado fue de risa; un partido en el que ninguno quiso, ni debía, arriesgar; un juego forzado en el calendario, estupidez de quienes lo pactaron, a seis días de la Copa América Centenario.

Dicho de otro modo, pese a los seis juegos invictos, me faltan elementos confiables para evaluar a la selección de Osorio, porque para mí no vale más la cantidad de juegos que la calidad de los rivales y esos no los ha tenido en nivel supremo, aunque es innegable el clima favorable que el plantel le ha procurado al colombiano entregándole las victorias que nadie pudo advertir, y eso habla bien de él.

Frente a este panorama, México tendrá que superar la fase de grupos de la Copa América Centenario incluso como primero del Grupo C, ahí donde Uruguay le jugaría sin el mejor 9 de mundo, Luis Suárez (lesionado) y donde Jamaica y Venezuela, selecciones 55 y 74 del mundo según la FIFA, no representarían un obstáculo, si tan buenos son los bonos de que se ha hecho el colombiano en ocho meses de fiesta ininterrumpida.

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