Es la hora de escribir una historia de igualdad y desarrollo incluyente

La violencia de género se ha convertido en una situación inaceptable que no se puede tolerar más.
ES LA HORA DE ESCRIBIR UNA HISTORIA DE IGUALDAD, RESPETO Y DESARROLLO INCLUYENTE
"Quien maltrata a una niña, a una mujer, no sólo las lastima a ellas, nos lastima y ofende a todos", señala el Secretario de Gobernación.

México

La violencia de género es al mismo tiempo un fenómeno inaceptable, que no podemos tolerar ni permitir, y una de las violaciones de derechos humanos más recurrentes en el mundo. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, 35% de las mujeres la han padecido.

Sin embargo, sabemos que en un entorno machista, muy pocas niñas y mujeres se libran de sufrir algún tipo de violencia, aun la más sutil, como el acoso sexual disfrazado de apoyo en el trabajo por superiores jerárquicos y compañeros, o el hostigamiento encubierto como galantería. Lo mismo sucede con la discriminación y cosificación sexual de que son objeto en múltiples espacios y situaciones. 

De ahí la importancia de hacerle frente, no como un asunto privado, sino como una problemática de dimensión pública que nos afecta a todas y todos como sociedad y como humanidad. 

Ahora bien, la igualdad entre hombres y mujeres no es algo que se logre por decreto, sino con participación, compromiso y acciones concretas. Por eso, el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto incluyó, por primera vez, la perspectiva de género como un eje transversal de todos los programas de la Administración Pública Federal. Esta ha sido la base para desarrollar una política articulada en favor de la protección y el empoderamiento de las mujeres.

Hemos comenzado en casa. El Gobierno de la República está decidido a ser ejemplo de las mejores prácticas en la materia. Por lo cual, se ha impulsado la transformación de la cultura laboral dentro de las instituciones y entidades públicas, para estar sustentada en el respeto a la dignidad de las personas. 

Se ha declarado Cero Tolerancia ante el hostigamiento y acoso sexual, poniendo en marcha un protocolo para la prevención, atención y sanción de dichas prácticas en la Administración Pública Federal. También, se están consolidando las redes de enlace de género en todas las entidades federativas, y se imparten cursos de capacitación para que las y los servidores públicos asuman plenamente el compromiso por la igualdad y la no discriminación. 

Desde la Secretaría de Gobernación, se han promovido mecanismos de colaboración con organismos internacionales y de la sociedad civil en favor de una cultura de no violencia de género. Trabajamos con ONU Hábitat impulsando “Ciudades Seguras para las Mujeres”; con ONU Mujeres a través de la campaña “Nosotros por Ellas”, y también con la Comisión Interamericana de Mujeres, en la elaboración de un sistema de indicadores para medir el progreso en la erradicación de la violencia de género. 


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Otro avance fundamental ha sido la modificación y fortalecimiento del Mecanismo de la Alerta de Violencia de Género, para despolitizarlo y convertirlo en una herramienta orientada a generar soluciones de fondo. Porque la violencia de género tiene distintas expresiones en cada contexto; por eso no basta sólo con una política nacional, sino que se requiere construir soluciones desde lo local. 

Muy importante, asimismo, ha sido el fortalecimiento y la ampliación de la red nacional de Centros de Justicia para las Mujeres. En este Gobierno se han puesto en marcha 23, con los que ya operan un total de 30 en 22 estados de la República. Y se están edificando nueve más para alcanzar la meta de contar por lo menos con uno en cada entidad. En estos Centros, más de 220 mil mujeres víctimas de violencia han recibido atención especializada e integral, para evitar que sigan siendo agredidas, brindarles protección e impulsar su empoderamiento. 

Las acciones del Gobierno de la República se sustentan en la firme convicción de que el desarrollo pleno del país sólo es posible si hombres y mujeres gozan de los mismos derechos y oportunidades. En ese sentido, y en el contexto de una cultura de discriminación y exclusión hacia niñas y mujeres, se hace necesario impulsar junto con las acciones institucionales, una transformación cultural profunda en la sociedad en su conjunto. 

Ésta es una tarea compartida. Frente al machismo y la violencia de género, es muy importante alzar la voz; pero sobre todo actuar. No debemos permitir que siga habiendo una sola niña que se quede en casa sin ir a la escuela, ni una sola joven que vea truncado su proyecto de vida por un embarazo a temprana edad, no más niñas criando bebés, ni una mujer que gane menos que un hombre por el mismo trabajo. 

Tenemos que decir con ellas: ¡Basta! Quien maltrata a una niña, a una mujer, no sólo las lastima a ellas, nos lastima y ofende a todos. Prevenir y erradicar este flagelo, está más allá de preferencias políticas, de competencias gubernamentales o de género. 

Es la hora de escribir una nueva historia para nuestro país, de igualdad, respeto y desarrollo incluyente, donde nadie quede fuera por su color de piel, por su lengua, origen, preferencia sexual, religiosa o política ni, por supuesto, por su género. 

Se trata de una tarea que nos convoca a todas y todos a actuar en un solo frente y a caminar al lado de las mujeres. No olvidemos que su participación, talento y liderazgo son motores indispensables para el avance de México. 


*Secretario de Gobernación de México