De paseo por el olvido

No es sólo el paso del tiempo o losdesastres naturales: también el ser humano ha provocado que algunos lugares delmundo se hayan convertido en pueblos fantasmas, hoy visitados por miles deturistas.

Pasear por la ciudad minera de Sewell, en el corazón de los Andes, es regresar a 1905, cuando un decreto del ministerio chileno de Hacienda autorizó la instalación de la empresa estadounidense Braden Copper Company como encargada de explotar este yacimiento, que permanecía abandonado desde fines del siglo XIX.

La empresa llevó a cabo una serie de mejoras que incluían carreteras, vías de tren, comercios, escuelas y casas para los pobladores. No obstante, poco después cayó de nuevo en el abandono, y hoy es un lugar fascinante para visitar, perdido entre la nieve y olvidado por el ser humano.

Sin salir de Chile, pero mucho más al norte, en el desierto de Atacama, podemos encontrar otro centro turístico lleno de nostalgia: las oficinas salitreras de Santiago Humberstone y Santa Laura, declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 2005.

Aunque paralizaron su actividad productiva hace 50 años, estas dos minas fueron exponentes de la denominada Época de oro del salitre. Su iglesia, su mercado, el hotel y el teatro, aún en pie, conforman uno de los mayores reclamos turísticos del desierto más árido del mundo.


Arrasado por las aguas

La localidad argentina de Epecuén es conocida como “El pueblo que emergió del agua”, ya que se trata de un núcleo urbano que quedó inundado hace 28 años, tras sufrir el paso de una sudestada, fenómeno meteorológico común en el Río de la Plata, que perforó el terraplén que protegía al pueblo de un lago.

En la actualidad, a modo de capricho del destino, y tras el descenso del nivel del agua que deja ver las construcciones, se ha convertido en un lugar de referencia para turistas aventureros, que ven encanto en la desolación que desprende.

El Hotel del Salto funcionó también como una terminal de ferrocarril. Tras su abandono, el edificio situado a 157 metros de altura sobre un abismo fue elegido por muchas personas para acabar con su vida. Un hecho que lo ha convertido en centro de peregrinación para el estudio de fenómenos paranormales y sobrenaturales.


Pripyat: el centro del dolor

En Ucrania se encuentra la ciudad abandonada más espectacular, a la par que sobrecogedora, del mundo entero: Pripyat. Asombrosa y cruel, esta urbe sufrió uno de los mayores desastres de la humanidad cuando, el 26 de abril de 1986, se produjo el mayor accidente nuclear de la historia, el de la central nuclear de Chernóbil, situada a pocos kilómetros.

A tan sólo unas horas del accidente el ejército soviético desalojó la ciudad, así que cualquier resquicio de vida desapareció en poco tiempo. Por eso, pasear por sus calles es un ejercicio de memoria, de respeto y de luto por aquellos que perdieron su vida en esta catástrofe.

En nuestro días se ha convertido en un centro turístico que adquiere cada vez más importancia. Hoy que Ucrania vive momentos difíciles, y que suenan los tambores de guerra en la región, visitar Pripyat puede ser un motivo de una honda reflexión.

Igualmente desolada se encuentra la ciudad italiana de Craco, pero por los terremotos. Pese a que muchas de sus casas están en estado ruinoso, aún quedan en pie muchas de las edificaciones que sobrevivieron al sismo de 1963, el cual provocó que casi todos sus habitantes se trasladaran a otras localidades (en 1975 se marchó el último vecino).

En la actualidad, el pueblo no sólo es punto de peregrinación para muchos turistas, sino que también ha sido el escenario elegido para rodar películas como James Bond: Quantum of Solace (2008), o escenas de La Pasión de Cristo (2004), de Mel Gibson.


Motivación política

Razones políticas fueron las que en agosto de 1974 hicieron que la joya turística de Chipre, Famagusta, quedara abandonada, tras la entrada de las tropas turcas en el norte del país.

Célebre en todo el mundo por sus playas de aguas cristalinas, esa zona costera fue el lugar preferido para vacacionar de actores como Elisabeth Taylor o Brigitte Bardot, aunque la ocupación turca hizo que todos los chipriotas salieran de sus viviendas, dejando el lugar sin llevarse siquiera sus pertenencias.

Pero Famagusta no es una ciudad turística, pese a su abandono, sino que el conflicto que mantiene a Chipre dividida en dos hace que el barrio de Varosha, perteneciente a esta localidad, y bajo control de los turcos, no pueda ser pisado por nadie.

En la actualidad, entre las medidas que negocian líderes de las comunidades griega y turca de Chipre, figuraría la devolución a los grecochipriotas de este barrio, en el que los hoteles permanecen vacíos. Quizá algún día veremos cómo resurge como centro turístico, con el encanto adicional de haber sido el epicentro de ese conflicto.


El alucinante conjunto de Angkor Wat

La estación ferroviaria internacional de Canfranc, en Huesca, España, fue un nido de espías tanto al servicio de las fuerzas aliadas como de los países invadidos por el ejército nazi, entre ellos Francia, y por su paso fronterizo se traficó con tungsteno.

Esta carga histórica ha convertido a la estación en un punto de referencia turística, ya que se trata de un escenario por el que discurrió la historia de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a que ahora cuenta con guías turísticas organizadas, durante muchos años permaneció abandonada.

De Europa pasamos a Asia, en concreto a Angkor Wat, la obra maestra de la arquitectura camboyana que fue el centro del Imperio Jemer entre los siglos IX y XV. Se calcula que entre sus muros pudieron habitar 20 mil personas.

Su aspecto de abandono se debe al crecimiento vegetal sobre el complejo, lo que le imprime magia y misterio. El 14 de diciembre de 1992 fue declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad, aunque durante muchos años estuvo descuidado y olvidado, y el régimen genocida de Pol Pot no ayudó a su recuperación. Hoy es visita obligatoria para turistas que buscan vestigios culturales del mundo entero.