El viaje del 'Pequeño Cerdo Capitalista' a Tijuana

"El que va a Tijuana y no come delicioso, hizo algo muy mal", dice la autora del libro Sofía Macías después de realizar una gira en la ciudad fronteriza.
Sofía Macías, experta en finanzas personales y autora del libro Pequeño Cerdo Capitalista.
Sofía Macías, experta en finanzas personales y autora del libro Pequeño Cerdo Capitalista. (Especial)

Ciudad de México

Fue un viaje a Tijuana en junio de 2011, mitad trabajo y mitad placer. Se trató de la primera gira del libro Pequeño Cerdo Capitalista fuera de la Ciudad de México.

Fue una experiencia muy especial por varias razones. La primera es que cuando eres un autor nuevo no tienes mucho presupuesto para hacer giras y alguien que fue así como un ángel guardián de Twitter, Yolanda Morales, me ayudó a organizar la primera gira del libro. Yo hablé con la editorial y Yolanda consiguió recursos, hospedaje, sedes para los talleres de finanzas personales y la librería para hacer la presentación, y hasta con taquitos de asada.

Yo no conocía Tijuana y parte de lo que había leído eran las historias feas, pero en este viaje, además de presentar el libro, salí de mi ignorancia porque conocí bastante la zona. La carretera transpeninsular que va de Tijuana a Ensenada nunca se me va a olvidar, es una de las cosas más hermosas que tenemos en el país.

El que va a Tijuana y no come delicioso, hizo algo muy mal. Los tacos de asada en todos los puestitos que comimos estaban deliciosos, pero me acuerdo del restaurante Ofelia, tenían unas quesadillas de hongos y unas tostadas de atún para chuparse los dedos.

Vino, pan y queso tampoco faltaron. Seguí muchas recomendaciones, como las tostadas de 'La Guerrerense' en Ensenada, que es un carrito con tostadas de mariscos y un montón de salsas. Te sirven una gran cantidad de mariscos, que una es suficiente y es delicioso.

*Sofía Macías y Yolanda Morales. Imagen tomada de Facebook.

Se volvió un viaje muy entrañable porque significó toda esta ayuda que la gente te da, muchas veces sin conocerte o sin haber hecho algo en particular para merecerlo, pero también fue descubrir un lugar maravilloso y darme cuenta que muchas veces nos perdemos de cosas sólo por leer una parte de la historia. Además, la gente es muy atenta, son el arquetipo del norteño.

Fue muy significativo porque los primeros talleres que di del Pequeño Cerdo Capitalista fueron durante ese viaje. Pasado el tiempo de trabajo, de dar entrevistar, hablar con los lectores y hacer firma de autógrafos, disfruté del lugar.

Además hice una gran amiga, la ayudé a cubrir una nota porque es periodista. Fuimos a uno de los viñedos en el Valle de Guadalupe, nos tomamos fotos, probamos la nieve de vino tinto, nos tocó ver el atardecer en esas montañas llenas de vid que son una preciosura. Ese viaje nos unió mucho y a partir de entonces, intento ir una vez al año y ella también viene.

Hice mucho en cuatro días que duró el viaje, pero es que una de las ventajas de la zona, todo está muy cerca: puedes ir a Rosarito de ida y vuelta; conocer los viñedos; si te gustan los pueblos mágicos, ir a Tecate; o incluso cruzarte a San Diego que está muy cerca.

Tú puedes tener tu versión de Tijuana, ir a lo que te guste. Si vas, es casi seguro que te encuentres un concierto, una exposición de pintura o algún tipo de actividad cultural.