El valle feliz de California

Para los entusiastas del vino no hay nada mejor que encontrar matices, olores y sabores en Napa, que le ha demostrado al mundo que tiene con qué competir.
Bienvenidos a Napa Valley
Napa es la región vinícola más valiosa fuera de Europa. (Cortesía )

Napa: este nombre simple, universalmente pronunciable, tiene un principio feliz. Las viñas, desde que se sembraron por primera vez en el valle a finales de 1830 y principios de 1840, siempre se han dado allí, al igual que en otros lugares de California.

Sin embargo, el hecho de que las 17,637 hectáreas de viñedos de Napa ganan 13,000 millones de dólares para el condado de Napa es algo excepcional. Esto convierte a Napa en la región vinícola más valiosa fuera de Europa. Cuando se llevó a cabo la subasta anual de caridad del valle en junio de 2014, se presentaron cerca de 2,000 personas, y se reunieron 16 millones 900 mil dólares, cantidad que aplastó el récord previo de 10 millones 500 mil dólares en 2005.

¿Qué clase de lugar es este? Los que visitan el Valle de Barossa en Australia, que tiene la segunda marca más reconocida fuera de Europa después de Napa, pueden sorprenderse por la topografía tan monótona. En cambio no sucede lo mismo con el más jovial Napa, cuyo paisaje tiene una energía muscular. Rodeando al valle están las montañas Mayacamas hacia el oeste y la cordillera Vaca al este. Un río lo cruza: 89 km desde su origen hasta el mar, y el monte Santa Helena es su cabeza.

Se puede asumir que el AVA (Área Viticultural Americana) de Valle de Napa mide lo mismo que la corriente del río. De hecho, algunos viñedos que quedan al este, fuera del paso del río, fueron incluidos cuando se creó AVA en 1981. Sin embargo, los grandes viñedos, To Kalon, Martha’s y Fay, todos quedan dentro.

Napa tiene 16 AVA “anidadas”: diferentes denominaciones dentro de la AVA principal. Cualquier duda al respecto puede resolverse con una caminata en cada extremo del valle. Voltea a ver en la sombreada Mayacama, encontrarás helechos de zona boscosa que cuelgan bajo las sombras de los abetos de douglas y las secoyas.

Ya que el valle tiene viñedos cerca del nivel del mar y otros por encima de los 800 metros, la división acostumbrada en sus diferentes AVA se hace en la “montaña” y en el “piso del valle”. La montaña Howell y el pico Atlas en la cordillera Vaca, y la montaña Diamond, la montaña Spring y el monte Veeder en Mayacamas, forman la clásica cohorte del valle, mientras que Santa Helena, Rutherford, Oakville, Yountville y Stag’s Leap son las grandes bestias de abajo.

Se podría esperar un gran contraste: riqueza y opulencia de sabor en la parte baja del valle, por ejemplo, y una gran vivacidad, frescura y una vigorosa incisión en las zonas altas.

Pero esto no es así. Napa es todavía más complejo por dos razones. La primera es la gran cantidad de terrenos intermedios que reciben el nombre de benchlands: unos abanicos en las colinas sin lluvia que están distribuidas a los lados del valle, con corrientes que bajan de la montaña. Supuestamente estos son los mejores sitios. Se pueden considerar cucharadas de montañas regadas por el valle.

La segunda razón es la famosa neblina de Napa, conformada por grupos de estratos de bajo nivel en la marina que encuentran la manera de subir al valle de un día para otro, y después se desbaratan antes de medio día. Son el antídoto de la altitud, ya que refrescan los viñedos bajos cuando los cubren con su vapor en las horas de la mañana, y mientras tanto, los viñedos de mayor altitud quedan expuestos a la calidez del sol desde el amanecer.

Así es que en términos puros del territorio, Napa tiene mecanismos más complejos que Bordeaux o Burgundy. Y en contraste, su principal variedad no se encuentra limitada por el clima (en este caso Cabernet Sauvignon). El valle no depende de cada grado de calor que pueda recibir y, en consecuencia, la madurez está casi garantizada. Esta permisividad significa que los productores de Napa pueden hacer la clase de vino que quieran con mayor libertad que los productores de Borgoña o incluso Burdeos.

Los precios de los mejores vinos de Napa con frecuencia los dejan fuera del alcance de los consumidores en otros mercados; los grandes nombres pueden ser famosos pero no muchos los prueban. Cuando llegué por allá a principios de 2015, yo era ridículamente inexperto, y por tanto no muy crítico. En tan solo cinco días, se acabó el escepticismo y mi criterio cambió. No puedo recordar ningún otro vino no europeo que hubiera disfrutado más que el Cabernet Sauvignon 2009 de Cathy Corison (del distrito de Stag´s Leap); o más que Kronos Vineyard Cabernet Sauvignon 2008 (éste último de Santa Helena); o el Shafer’s Hillside Select Cabernet Sauvignon cosechas 2008, 2009, y 2010 (de Stag’s Leap District); o más que Dominus 2009 (de Yountwille, de denominación Napa).

Todos estos tienen finura aromática, riqueza de sabor y un atractivo abrumador para todos los sentidos. Su integración natural los hace resbalar bien al beberlos. Su nivel de detalle y matiz son impresionantes. ¿Habrá otros vinos finos en el mundo que te puedan gustar tanto como estos? Lo dudo. Lo verdaderamente difícil es pagarlos.