Una universidad para la frontera

El modelo educativo de la Universidad Tecnológica de Tijuana otorga títulos técnicos o universitarios. Sus egresados trabajan en firmas como Toyota y Panasonic.
La UTT es la primera en México en tener un programa que certifica competencias, además de tener 92% de inserción laboral.
La UTT es la primera en México en tener un programa que certifica competencias, además de tener 92% de inserción laboral. (Cortesía)

Enclavada en la frontera norte, a unos cuantos kilómetros de la línea divisoria con Estados Unidos (EU), la Universidad Tecnológica de Tijuana (UTT), tomando en cuenta su estratégica ubicación, vio la oportunidad de vincular sus planes de estudio con la actividad industrial en la zona. Dicha reconversión ha resultado exitosa, tanto para las firmas que han apostado por invertir en infraestructura en esta frontera, como para los egresados de la UTT.

“Alumnos, dinero y reputación” reza la estrategia de vinculación de la UTT, al frente de la cual se encuentra el MBA, Israel López Zenteno, quien explica que el reto es atender y lograr sinergias con los sectores prioritarios que forman parte del Plan Estatal de Desarrollo.

Se trata de las industrias aeroespacial, de productos médicos, electrónicos, energías renovables, metalmecánica, tecnologías de la información (TICS), automotriz, biotecnología y turismo, las cuales agrupan a 1,200 empresas.

Estos negocios a su vez presentan necesidades y retos en competitividad, productividad, recursos humanos, innovación, etcétera, los cuales la UTT atiende a través de 22 planes de estudio dirigidos a dichos sectores.

Una de las características principales de la Universidad, es que los programas de estudio a nivel Ingeniería o Técnico Superior están codiseñados con el sector empresarial y se revisan cada dos años para que las empresas digan cuáles herramientas, metodologías o conocimientos debe tener el egresado. “De ahí parte la vinculación estratégica, ya que nos involucramos en el codiseño del programa de estudios. No hay un programa que se abra bajo otras condiciones; si no está avalado por el sector industrial, no se abre”, explica el secretario de vinculación de la UTT.


Ramas de vinculación


Como parte de esta estrategia , además de las prácticas profesionales, el servicio social y la bolsa de trabajo, el modelo incluye la posibilidad de hacer reclutamiento de manera directa a través de ferias del empleo.

“Hemos creado las ferias del empleo pero por sector estratégico; reunimos, por ejemplo, a las empresas del sector aeroespacial y hacemos una selección de alumnos con el perfil que ellos nos dan de las vacantes. Llevamos a cabo el encuentro para que puedan elegir no hasta que egresen, sino durante su formación, a los mejores candidatos”.

“Alumnos, dinero y reputación” es la estrategia de vinculación de la UTT.

López Zenteno detalla que a partir de ahí nace un programa de articulación académica con la industria, el cual consiste en que a partir del segundo año de formación la empresa pacta un programa de trabajo con la universidad para que, de manera paralela al programa de estudios, se otorguen clases extracurriculares, cursos personalizados y diplomados técnicos sobre conocimientos o habilidades específicas requeridas por cada empresa, de acuerdo a su estrategia de trabajo.

“Por ejemplo, en Tijuana, dentro del sector electrónico, hay dos empresas grandes que fabrican televisores: Foxconn y Samsung, y se podría pensar que los procesos son iguales, pero cada una tiene metodología única. Por ello, aunque al momento de que el joven egresa pueda tener 80% de conocimientos, esa parte de la cultura organizacional o metodología específica no la tienen las universidades hoy en día”.


Trabajo garantizado en seis meses, máximo

Este conocimiento acorde a la cultura y necesidades de las empresas, ha permitido que la UTT ostente un récord en inserción laboral de sus egresados.

Hoy la UTT tiene un indicador de 92% de inserción laboral en los primeros seis meses de egresado de un profesionista, y 70% en un área pertinente a la que los egresados estudiaron.

“Si yo genero a un ingeniero mecatrónico, está aplicando su conocimiento en el área mecatrónica. Si yo genero a un industrial en proceso, está aplicando en su área”, añadió el académico.

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Bajo este esquema de articulación académica participan 800 empresas al año y alrededor de 1,200 alumnos anualmente obtienen empleo en dichas empresas.


Certificado de empleabilidad

Sin embargo, esta no es la característica más destacada de la UTT. Su virtud más disruptiva es la de otorgar a sus egresados un título técnico o universitario, y además un certificado de competencias laborales que garantiza a las empresas que estos tienen el know how básico de los sectores que estudiaron.

“La UTT ha logrado la incorporación de un programa de certificación de competencias laborales de los alumnos. Esto significa que además de que el joven cursa una carrera y obtiene un título profesional, a la mitad de su programa de estudios, la UTT evalúa rigurosamente todas sus competencias laborales, es decir: el saber (que es la teoría), el ser (la actitud en el puesto de trabajo), y el saber hacer (la aplicación del conocimiento)”, presume el secretario de vinculación de la institución.

Este esfuerzo es coordinado con la SEP, a través del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencia Laborales (CONOCER), el cual adicional a su título profesional, le garantiza al empleador que el egresado “sabe hacer”. Por ejemplo, según sea el área de estudio, la certificación garantiza que el egresado sabe instalar un panel solar; sabe automatizar una línea de ensamble; realizar una investigación de mercado bajo el método cualitativo y cuantitativo; realizar el balanceo de una línea de producción masiva; operar y configurar un centro de maquinado de piezas por control numérico, etcétera.

Son en total 40 estándares de competencia laboral las que la UTT certifica, de los cuales la planta docente ha diseñado la mitad de ellos y están reconocidos a nivel nacional.

“Generamos 1,000 certificados por generación anuales y somos la única universidad que estamos otorgando eso. Por ello, empresas como Toyota, Samsung, Panasonic, entre otros corporativos nacionales y extranjeros, prefieran al alumno de la UTT en Tijuana y la zona conurbada como primera opción”.

Israel López Zenteno afirmó que este sistema se ha logrado compartir a países como Canadá, Corea, EU, Costa Rica, Colombia, Perú y Honduras.


Universidad pública pero rentable

Adicionalmente, la UTT es una de las tres primeras universidades públicas en el país que genera los mayores ingresos propios a partir de servicios de educación continua, certificación de competencia y de servicios tecnológicos a la industria, refiere el entrevistado.

Esto quiere decir que aprovecha las capacidades de infraestructura tecnológica que posee, como talleres y laboratorios, para impartir las clases, cuyos servicios son contratados por las empresas para realizar proyectos, desarrollo tecnológico o innovación.

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La UTT tiene como estrategia impulsar al sector industrial de Baja California a través de un modelo de gestión de tecnología, es decir, a través de proyectos rentables contribuye en la región noreste a crear un polo de innovación y desarrollo tecnológico en la industria mexicana o extranjera.

Esto consiste en sacar al mercado o poner en la industria nuevos proceso o piezas en sectores como el aeroespacial o el automotriz para ser más eficientes.

El modelo de vinculación de la universidad está siendo, hoy en día, el modelo nacional para las universidades tecnológicas a través de la Coordinación General de Universidades Tecnológicas de la SEP.

El modelo de vinculación de la universidad está siendo replicado por las universidades tecnológicas del país.

Como parte de esta estrategia, Israel López ha visitado, en los últimos seis meses, al menos 40 universidades del país, para exponer su modelo de formar profesionales, ya que la idea es replicar lo que logró la UTT en esta vinculación con las industrias y animar a las instituciones a ser rentables y obtener recursos propios mediante la venta de servicios o ejecución de proyectos de las empresas.

“Las universidades públicas no podemos seguir pensando que nada más estamos para generar ingenieros o técnicos, o que vamos a recibir del presupuesto de gobierno todo. Tenemos que generar nuestros propios recursos para crecer en calidad y en infraestructura”, puntualizó López Zenteno.