Tulum: un paraíso entre estrellas

 Vestigios mayas, reservas naturales y un hotel en medio de la selva son algunos de los imperdibles en tu próxima visita.
Tulum cuenta con la mayor área protegida del Caribe mexicano, playas casi vírgenes y otros atractivos.
Tulum cuenta con la mayor área protegida del Caribe mexicano, playas casi vírgenes y otros atractivos. (Fotos: Shutterstock y cortesía del hotel Azulik)

A poco más de hora y media desde el Aeropuerto de Cancún, se encuentra Tulum, un paraíso de playas, cenotes, arrecifes, selva y más. Los viajeros que elijan este destino encontrarán también la posibilidad de comer delicioso y vacacionar en un ambiente exclusivo; en algunos casos, hasta podrán reencontrarse consigo mismos o con sus parejas. Para esto, la mejor opción es hospedarse en el Azulik Resort & Maya Spa.

Este hotel solo para adultos se encuentra en medio de la selva, lejos del ruido y las multitudes, con un espíritu bohemio e incluso un poco hippie, que te permite desconectarte casi totalmente del estrés y el trabajo.

Para los que están acostumbrados a pasar gran parte del año en el bullicio de la ciudad, es una experiencia reveladora llegar a este sitio que tiene antorchas encendidas en la entrada; recibe a sus invitados con una ceremonia para reconectar cuerpo, mente y espíritu a través de los cuatro elementos, y cuenta con una serie de puentes y caminos de madera para iniciar la aventura en la jungla.


Las villas de Azulik son espacios para volver a conocerse, relajarse y dejarse llevar por el vaivén de las olas del mar Caribe. No hay electricidad, ni televisión, ni aire acondicionado y tampoco regaderas. En su lugar, los huéspedes se encuentran en un sitio alumbrado por velas, con tina de mosaico y terraza privada. No deben preocuparse por las altas temperaturas: además de la brisa del mar, hay un ventilador en la parte alta de cada cama.


Fuera, pueden visitar el spa y recibir un tratamiento curativo que se remonta a la tradición maya, o bien, un baño de hierbas medicinales y tratamiento con temazcal. También hay clases de yoga para continuar con la restauración del cuerpo y la mente.


Al final del día, nada como contemplar el atardecer con un trago desde una especie de terraza en las alturas, para luego dirigirse a la cava del resort con vinos de los diez principales países productores, y terminar admirando el cielo estrellado de este Pueblo Mágico, donde aún hay muchas actividades por hacer.

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Para continuar la aventura

La Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an (que en maya significa “donde nace el cielo”) fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Es también la mayor área protegida del Caribe mexicano con alrededor de 650,000 hectáreas, una maravilla natural que comparten Tulum y el municipio de Felipe Carrillo Puerto.


El acceso a la Reserva a través del Canal de Chunyaxché es como admirar un espejo enorme, pues el cielo se refleja en el agua de forma casi perfecta. Sin embargo, también se pueden apreciar vestigios mayas y los manglares, donde descansan varios tipos de aves, cocodrilos y otras especies. En las profundidades hay manatíes, delfines, tortugas marinas y más.

Al llegar al extremo de Sian Ka’an en el Mar Caribe, hay playas casi vírgenes de arena blanca donde anidan dos especies de tortugas. En muchas está permitido acampar. Asimismo, frente a la Reserva se encuentra una parte del Gran Arrecife Maya, el segundo más grande del mundo, donde es posible practicar el buceo para conocer más ejemplares de vida marina.

Los viajeros también deben incluir en su itinerario la Zona Arqueológica, que se dio a conocer en el libro de viajes de John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood, Incidentes del viaje por Yucatán (1843).

Aquí se encuentran vestigios mayas como el Recinto Ceremonial; el Templo del Dios del Viento, el del Dios Descendente y el de los Frescos, este último utilizado como observatorio para seguir el movimiento del sol antes de la Conquista.

La mayoría de los edificios se construyó por el año 1200, cuando la ciudad alcanzó su máximo esplendor.

Tulum antes tenía otro nombre: “Zamá”, que en maya quiere decir “mañana” o “amanecer”. Su nombre actual significa “muralla” y alude a la construcción que delimita la Zona Arqueológica.

Antes de irse de la Riviera Maya, no olviden visitar los cenotes, lugares místicos para los mayas, pues según su visión, en las entrañas de la tierra se encontraba Xibalba, regido por dioses de carácter maligno.

Pueden optar por el Gran Cenote, ubicado a unos seis kilómetros de la Zona Arqueológica, donde es posible practicar snorkeling y buceo, o por el Parque Dos Ojos, ubicado en la carretera Cancún-Tulum, donde hay seis cenotes y una gran variedad de actividades que incluyen senderismo, tirolesas y un museo. 

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Sin importar donde se encuentren, siempre volteen a ver el cielo nocturno estrellado de este paraíso en el Caribe.