A donde no llega ni un mexicano: las Islas Malvinas

Apenas 3 mil personas habitan este archipiélago que ocupó los titulares del mundo en 1982, cuando Argentina y Reino Unido se disputaron su propiedad.

Stanley, Islas Falkland

El dato es verídico, no hay un sólo mexicano residente en las Islas Malvinas, así llamadas por los argentinos, o las Falkland Islands así bautizadas por los británicos.

Apenas 3 mil personas habitan este archipiélago que ocupó los titulares del mundo en 1982, cuando Argentina y Reino Unido se disputaron su propiedad e iniciaron una guerra que perdió el país sudamericano. La beligerancia aún no cesa entre las partes.

A cambio de los mexicanos siempre tan presentes en cualquier parte del mundo, menos aquí, los extranjeros que viven y trabajan son de nacionalidad chilena, uruguaya y también hay algunos argentinos. La mayoría de esta representación latinoamericana, es contratada por los empleadores, para atender el sector turístico y en otros màs del área de servicios.

Y es que la lejanía de este archipiélago, no impide la llegada de todas partes del globo, de los turistas. Unos arriban en cruceros de larga travesía, otros en vuelos comerciales procedentes de Chile o del Reino Unido. Los nativos de origen británico nada quieren saber de su contrincante argentino. Es impensable que haya intercambio comercial de ningún tipo. En el caso de los traslados de viajeros, los vuelos llegan siempre de Chile, y es más largo el trayecto, pues se tiene que tocar la parte última del continente: Punta Arenas.

Los británicos se quejan de la gobernanta sudamericana, achacándole presiones sin fin. Dicen que tiene fuerza política suficiente para presionar a sus vecinos sureños para cancelar sus relaciones comerciales con Falkland.

El ánimo anti­argentino llega al extremo de lo chusco, como borrar del mapa sudamericano a la naciòn de Cristina Kirchner en una taza que se vende como souvenir en un bar popular para turistas. Y lo que no se puede borrar así de fácil, es el sentimiento antiargentino que perdura después de 32 años de conflicto bélico, sobre todo en el ámbito gubernamental.

Hay otras distracciones fuera de la política y el conflicto bélico, ajenas a estas disputas territoriales. Aquel viajero que toca tierra en este lado del mundo, cerca de la Patagonia, con un mar tan azul semejante el color del Caribe, encuentra testimonios vivos de una de las mejores hazañas de sobrevivencia animal en condiciones extremas: los pinguinos.

Estos animales son los habitantes naturales de las islas desde hace siglos y se han extendido desde la Patagonia hasta la Antártida. Ni cazadores de ballenas, de lobos, ni bucaneros, consiguieron exterminarlos. Siguen viviendo aquí para comer, cazar, reproducirse, y criar a sus polluelos en un sofisticado sistema donde el macho se encarga de proteger el huevo, mientras la hembra abandona el nido para viajar. Y cuando el crìo se desarrolla, demanda durante meses, atenciòn y comida de la pareja adulta de hembra y macho.

También son visibles las focas, los leones y elefantes marinos, así como la presencia fugaz de ballenas, ballenatos y orcas aunque su aparición ocurre de vez en vez. Hay una gran variedad de aves y flora silvestre única en el planeta.

Enmedio de todo este terreno virgen, intocado, la mayoría no habitado, se presenta un inminente reto: el descubrimiento reciente de un gran yacimiento de hidrcarburos en aguas profundas. Su explotaciòn ocurrirà en 2019. Lo que va a pasar es estas islas es hasta ahora desconocido. El gobierno de las Falkland está indagando, asesorándose, planeando, para encontrar la forma en que el impacto de semejante hallazgo del oro negro, que garantiza un millonario recurso, no lleve a la destrucción, deterioro o perversión.

Hasta ahora son pocos los inmigrantes que se aventuran a viajar miles de kilòmetros de distancia para encontrar trabajo con excelentes condiciones salariales. Basta decir que las Falkland registran apenas 25 personas desempleadas, lo que representa el uno por ciento de su poblaciòn total.

Y de los extranjeros que se animaron a vivir en una zona nada fácil por sus condiciones climáticas, no hay ningún mexicano, como lo pudo confirmar la embajada del Reino Unido en México.