El mejor título que tengo es ser madre: Edith González

Sus credenciales como actriz son bien conocidas, pero en esta ocasión quisimos acercarnos a la mamá de Constanza. 
"Todas tenemos un gran instinto maternal, lo apliques o no lo apliques o lo que escondas o no escondas, todas lo tenemos. Es instintivo, es animal".
"Todas tenemos un gran instinto maternal, lo apliques o no lo apliques o lo que escondas o no escondas, todas lo tenemos. Es instintivo, es animal". (Cortesía)

México

Lo primero que impacta cuando conoces a Edith es su perfecta piel blanca, lo siguiente es su elocuencia y su conocimiento de tantos temas, y al final esa tranquilidad y paz con la que escucha. 

¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado para combinar la maternidad con una profesión que es sumamente absorbente como la actuación?

La planeación, yo creo que ese es uno de los grandes retos. Cómo planear horarios. Cuando nació Constanza yo siempre dije que iba a ser una gran oreja y enfrentarme a la realidad, y pero la realidad te va arrastrando y vas perdiendo estas metas. Es la autodisciplina y la planeación de ¿cómo hago para estar con ella toda la tarde? Pues me tengo que levantar a las 6 de la mañana para llevarla a la escuela o yo la recojo y después como con ella.

Las mamás que trabajan suelen tener mucha culpa, ¿te has sentido así?

Sí, pero este es un consejo que me dio una amiga, es muy importante que tus hijos te vean feliz al ir a trabajar ¡realizada! Que es parte de tu realización como ser humano. Recién tuve una plática con ella donde le explico por qué mamá trabaja y por qué es importante que las mujeres trabajemos, porque el mundo cada vez más competitivo. Se dice que 50% en unos años va a seguir casado y 50% no. Esas mujeres van a ser madres desprotegidas que van a estar sujetas a la buena voluntad del señor, entonces, yo no creo que tengamos que estar sujetas a nadie, si no es a nuestra propia voluntad de sacar adelante a nuestras familias.

¿Tú crees que la maternidad es injusta?

No, yo creo que es un gran privilegio, la maternidad nunca puede ser injusta, o sea, es difícil, pero nunca puede ser injusta. Crecer, educar a un ser humano es gran privilegio y yo creo que ahí las mujeres hemos marginado mucho a los hombres, no los hemos hecho responsables o partícipes de esto. Y también ellos lo han tomado así, que ella lo resuelva. También ellos han sido comodinos.

Como actriz, ¿te ha enriquecido el hecho de ser madre?

Sí, en el sentido de que México (la tv en México) es un país donde una mujer de 30 más ya es mamá de un cuate de 28. Tienes que entender qué diablos es la maternidad porque si a los 30 años vas a ser la mamá de uno de 28 o uno de 32, es complicado. Tú tienes la experiencia y está en ti porque toda mujer es madre de una u otra manera y todas tenemos un gran instinto maternal, lo apliques o no lo apliques o lo que escondas o no escondas, todas lo tenemos. Es instintivo, es animal y ahí está. Entonces, ¿por qué nos sirve? pues porque en México los roles femeninos te van guardando en la esquina de la madre, buena o mala, pero ahí terminarás.

¿Te sientes presionada de ser para tu hija un modelo a seguir?

No, de ninguna manera. Sí intento darle el mejor ejemplo. Pero siempre he dicho y, en eso siempre he sido muy congruente, que yo espero que ella escuche el llamado de la selva, que ella escuche su propio corazón y esa es mi gran labor como mamá. Hacer que se encuentre. Que ella se escuche y que no escuche todo el ruido que hay alrededor. Siempre le digo “Tú ve por tu sueño, lucha por lo que crees sin que nadie te esté diciendo nada y sí, es verdad, el límite es uno”.

De mamá a mamá, ¿qué les dirías a las que sacan adelante a sus hijos?

La cuestión es del género femenino al género femenino hay mucha agresión, o sea, siempre nos estamos quejando que el género masculino no ayuda en la cocina, los hombres no ayudan a llevar a los niños a no sé qué, no participan, es terrible decirlo, pero la principal enemiga de la mujer es la mujer. Entonces, en la medida que no comprendamos la importancia de hacer una red de ayuda, de protección, de mutuo apoyo, de calidez, de amor, de aceptación, de nuestras diferencias, de nuestras singularidades, de nuestras convergencias, siempre y cuando entendamos que tenemos que ser las mujeres las mejores amigas de las mujeres. Yo creo que la gran lección, la gran tarea y el gran compromiso a futuro es que la mujer tiene que apoyar a la mujer, tiene que amarse a sí misma y entregarnos como mujeres a ser amigas. Por eso decidí ser la imagen de Oriflame, porque es una manera de apoyarlas de hacerles saber que pueden crecer, apoyarse.

¿Definirías tu etapa como madre como la mejor de tu vida o eso es un mito?

Neta, es la verdad, sí. Yo quisiera decirte que es un mito, pero no. Es algo bien bonito, yo siempre he defendido que la mujer sea lo que cada quien decida. Si sienten la maternidad, qué bueno, si no la sienten también. Si quieren adoptar qué bueno, si no quieren adoptar también, si no quieren tener un hijo en su vida también, pero yo, amo, amo, amo con todo lo duro que es, amo ser madre y el mejor título que tengo es ser madre.

¿Qué es lo más has disfrutado de ser madre?

Las risas de la pequeñita, cuando la puedo ver reírse. Cuando estuvimos en Mérida, en Uxmal, y estaba lloviendo a raudales y se para Constanza (de 6 años entonces), en un ambiente totalmente bucólico, todo lloviendo y una gran neblina, todo enlodado y de pronto dice ‘ahora si siento lo que deben de haber sentido los mayas, como toda esta aventura épica, mamá’. ¡Woooow! ¡Qué frase! Es de una fuerza y de una ternura, y de una profundidad. Todos tenemos anécdotas de qué bonito hablan, qué bonitas cosas dicen, qué crueles pueden ser, qué duros, qué gandallas y al mismo tiempo que inocentes y que maravilla poder ser testigos del desarrollo de un ser humano. Ese es el privilegio.