Ana María Torres, la campeona mundial supermosca, combina la maternidad y el box

Es un ejemplo de tenacidad, es la segunda de una familia de 10 y prácticamente se abrió paso en la vida a base de puños. 
Ana María Torres: la mamá guerrera que defiende a sus hijos con los puños
Ana María Torres: la mamá guerrera que defiende a sus hijos con los puños. (Cortesía)

México


¿Se puede combinar una profesión como la tuya, que es de alto rendimiento, con la maternidad?

Yo creo que sí se puede. Ahora no estoy peleando, pero mis compañeras tienen hijos y sí pueden ejercer su profesión. Es un poco complicado porque descuidas a la familia, pero se puede.

¿Te fue dificil volver a tener tu rendimiento y hasta la atención en tu trabajo?

Sí, ha sido muy difícil y cambia todo totalmente. Escúchalos ahorita, están llorando (sus hijos) porque ya ellos son los que mandan, no manda uno. Es cuestión de acostumbrarse y gracias a Dios yo tengo dos hijos, Julio Enrique y Cristobal Rogelio, y me siento muy contenta con ellos.

¿Cuál es tu mayor logro, tus campeonatos o tus hijos?

Mis hijos (risas), es lo mejor que me ha pasado.

¿Qué duele más los golpes reales o los emocionales, por ejemplo, cuando algo le pasa a tus hijos?

No, los golpes reales no es tanto, son los emocionales los que te da la vida, son los que más duelen, pero también si sabes apreciar los frutos puedes hacerlo bien y digo, no todo es color de rosa, pero si no hay problemas no vas a saber salir adelante.

¿Quién lleva los pantalones en tu casa?

Yo creo que ambos. (Nos reímos con su respuesta políticamente correcta).

¿Qué te cansa más: una pelea o lidiar con tus dos hijos?

No es que tus hijos te cansen, simplemente pues es estar con ellos. Una pelea ahorita, la preparación te dura dos meses exagerando y la pelea, después puedes descansar y con ellos ya no descansas ¡es toooodos los días!

¿Te costó mucho trabajo regresar al nivel que tenías?

Pues es que son dos niños y fueron muy seguidos, y sí cuesta pero ahí vamos, poco a poco.

¿Qué tuviste que hacer, cuáles fueron los sacrificios para estar de nuevo en el nivel que tenías?

Fíjate que ninguno, ningún sacrificio. Todo está en tener calma, paciencia y ya. De ahí en adelante poder hacer lo que tengas que hacer cuando tengas el tiempo para hacerlo, pero no es que me desespere, no, no.

Y tu rutina de ejercicio, de compromiso o alimentación, ¿ha variado desde entonces? ¿sientes que te estás exigiendo más?

Pues sí, varias, porque si quisiera entrenar ahorita no me dejan los niños (risas) pero no, lo complementamos con otras cosas, como jugar con ellos, luego están en el ring, se ponen a “boxear” y eso que uno tiene un año, el otro tiene dos.

Ya quieren seguir tus pasos...

¡Ay no! Esperemos que no...

¿No te gustaría que tus hijos se dedicaran a esto?

No, la verdad no... es un deporte muy difícil, digo, todos los deportes tienen su reto, pero este sí es muy difícil y muy sacrificado.

¿Qué les dirías a las mamás que luchan por hacer las dos actividades?

Que luchen por lo que quieren, digo, primero que vean a sus hijos, pero que luchen también por lo que quieren. Que sí se puede hacer todo y que van a contar siempre con el amor de sus hijos. Entonces luchen y hagan realidad sus sueños, que sí se puede.