Pocas esperanzas para tamaulipeco sentenciado en EU

La defensa de Ramiro Hernández señala que las posibilidades de librar la pena de muerte son escasas, sin embargo se encuentran siendo analizadas por magistrados del vecino país.
Madre y hermanos han acudido a la prisión en Texas.
Madre y hermanos han acudido a la prisión en Texas. (Ricardo Hernández)

Nuevo Laredo

Aún cuando la ejecución del reo mexicano Ramiro Hernández Llanes continúa actualmente suspendida por una orden judicial, las posibilidades de que logre evitar que Texas le aplique el castigo capital este miércoles por el homicidio de un ranchero en 1997 no son halagadoras.

El mexicano, originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, tiene múltiples argumentos válidos para buscar posponer su ejecución, aunque todos ellos han sido refutados por las cortes ya sea de manera directa o en forma indirecta al haber sido expuestos por otros reos.

En el último argumento presentado por su defensa, la semana pasada, la magistrada federal Vanessa Gilmore ordenó suspender la ejecución de Hernández, programada para este nueve de abril, hasta que las autoridades estatales den a conocer el nombre del fabricante de la inyección letal que se usara en el procedimiento para quitarle la vida.

"La apelación de Hernández será resuelta por otro panel en una fecha posterior", anotó la Corte en su dictamen del pasado dos de abril. En consecuencia, la ejecución se mantiene suspendida, aunque bajo una argumentación que ya fue desechada en el caso de Sells.

Diferentes cortes han rechazado ya otros argumentos quizás más fuertes presentados por los abogados defensores del mexicano de 44 años de edad.

El hecho de que Hernández Llanes sea otro de los 51 mexicanos sentenciados a muerte en Estados Unidos que están amparados por el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), no ha tenido ninguna importancia legal a su favor.

Al mexicano sólo le queda como opción apelar a que la Junta de Perdones y Libertades Condicionales de Texas, emita antes de este miércoles una recomendación al gobernador Rick Perry para que se posponga su ejecución, algo que se ve altamente improbable.