Sonora, más que desierto

 Desde Hermosillo se abren un sinfín de posibilidades para conocer el segundo estado más grande del país.
San Carlos, Sonora
San Carlos, Sonora (Shutterstock)

México

Si crees que Sonora es puro calor y desierto… estás parcialmente informado. Las playas del estado y la zona serrana guardan muchas sorpresas: desde estar en contacto con algunos de los pueblos más antiguos de México, hasta miradores panorámicos del Mar de Cortés, ese bello lugar llamado por Jacques Cousteau “el acuario del mundo”.

Desde Hermosillo, la capital del estado, se pueden visitar pueblos de cientos de años de antigüedad con impresionantes paisajes del Río Sonora ubicados a menos de 80 km de la ciudad. Si eres más fan de las playas, Bahía de Kino (a 100 km de la ciudad) y Guaymas y San Carlos (a 135 km) te enamorarán.

Barriga llena, corazón contento. Lo mejor para comenzar una visita en Sonora es comer una de sus deliciosas carnes asadas. Hermosillo, la capital del estado, es reconocida como la capital de las carnes asadas por sus cortes y los antojitos que los acompañan. Dos de sus restaurantes más reconocidos son Está...cabral, en el centro histórico, y Palominos, lugar con un ambiente muy familiar que además es el punto de reunión de políticos y empresarios por la calidad de sus alimentos. Con cada platillo no puedes dejar de comer las enormes y deliciosas tortillas de harina sonorenses.

Pescar, nadar, disfrutar. Bahía de Kino es la zona costera más cercana a Hermosillo, tanto así que se dice que es la playa de la capital. Este lugar paradisíaco es el hogar de muchas especies marinas y se puede practicar la pesca deportiva que incluyen peces como marlín, vela, dorado, barriletes, pargos, entre muchos otros.

Uno de sus mayores atractivos es la Isla Tiburón, la isla más grande del país que mide 50 km de largo por 25 km de ancho. Este lugar fue declarado reserva ecológica para protección de su flora y fauna, pues entre las especies que viven aquí se encuentra el borrego cimarrón y el venado bura.

Raíces ancestrales. Desemboque es un pequeño poblado al sur de Puerto Libertad, a pocos kilómetros de Bahía de Kino en donde viven los últimos seris, grupo indígena que habitaba la parte central de la costa de Sonora. Los seris son conocidos por ser hábiles con el arco y la flecha. Desemboque, que significa “donde están las almejas”, es el lugar ideal para alejarte de las multitudes, pues aún es un pueblecito y su playa son lugares tranquilos, además de poder aprender sobre las tradiciones de los indios.

La ruta del Río Sonora. A 64 kilómetros de Hermosillo se ubica el municipio de Ures, que siempre espera a los visitantes con comida deliciosa y exquisitos dulces tradicionales, como sus famosos jamoncillos. Ures es un lugar de gente amable y con una historia de indios guerreros. Aquí puedes encontrar famosas ex haciendas, como la Quinta Nápoles, cuya construcción colonial siempre atrapa a los visitantes. Sin embargo, uno de los mayores atractivos de este municipio es su espectacular paisaje del río Sonora y las enormes montañas de la sierra. Incluso hay zonas en las que se puede acampar y las cabalgatas son algunas de las actividades favoritas de los visitantes.

Además de Ures, puedes visitar Mazatán y La Colorada, pueblos de gran tradición ideales para realizar excursiones por el desierto.

Cazar con responsabilidad. Sonora es uno de los lugares favoritos de los cazadores. Desde hace 30 años las autoridades y clubes cinegéticos establecieron una estrecha relación para que esta actividad, reconocida a nivel nacional e internacional, se pudiera realizar con responsabilidad. En el desierto y la zona serrana del estado habitan múltiples especies de mamíferos como el borrego cimarrón, venado bura, venado cola blanca y el jabalí de collar, así como diversas especies de aves como guajolote silvestre, codorniz y patos y gansos. Conseguir un permiso para cazar es sencillo, sin embargo se deben pagar permisos que rondan los 50 mil dólares.