El Hierro, la isla insólita de España

La isla canaria tiene interesantes paisajes geológicos y busca ser la primera isla autosustentable energéticamente.
El Hierro
El Hierro (Cortesía)

España

A El Hierro la llamaban ‘la isla del meridiano’ por eso de que el meridiano cero estuvo en esa pequeña isla canaria durante siglos antes de que pasara a Greenwich en la década de 1880. Ahora, esa roca insólita y fascinante punto más occidental de la geografía española, que fue considerada el fin del mundo por Ptolomeo, quiere ser autosustentable energéticamente, buscándose así un nuevo seudónimo, una nueva manera de ser frente al mundo. Quizás prefieran el tecnicismo, y sea mejor decir entonces que la más joven de las islas Canarias está camino de convertirse en el “primer sistema aislado autoabastecido con energías renovables”, lo que el Cabildo (gobierno insular) y la principal promotora empresarial del proyecto, la eléctrica Endesa, no se han cansado de publicitar desde que en 2007 iniciaron el proyecto de construcción de la central hidroeólica, recientemente inaugurada, y que prevén pueda abastecer tanto de electricidad como de agua dulce, mediante desalación, a la isla.

Este nuevo plan habla del carácter de una isla de espíritu independiente, que tiene impreso en su carácter –y el de sus habitantes- un aislamiento orgulloso y un paisaje de una belleza dura y extraña, que la convierte en una joya insólita en mitad del océano.

Declarada Reserva de la Biosfera desde 2000, El Hierro es la pequeña gran isla salvaje del sur de Europa. Uno de sus habitantes, profundo conocedor de la magia isleña observa: “Aquí está toda la evolución de la naturaleza en plan comprimido, desde las primeras lavas a bosques de volcanes; es un edificio volcánico que aún está haciéndose, una estaca en medio del mar que mide 6 mil metros de altitud desde su fondo en el océano hasta la cumbre”, así habla Rafael Martínez Gómez, un albaceteño de 38 años, que vive en El Hierro desde hace tres. Él es uno de los habitantes “extranjeros” de una isla donde habitan no más de 10 mil almas, con un curioso mejunje entre alemanes retirados, excéntricos de todo lugar, solitarios, y herreños de toda la vida –esos de carácter duro pero amable-, todos conviviendo en una suerte de comunidad del fin del mundo: saben que viven en un lugar inaudito, donde solo hay un semáforo y todavía se puede ver a paisanos andando en burro.

En efecto, la más joven geológicamente de las siete Islas Canarias es un paraíso para el geólogo, para el botánico –la rareza de su fauna y flora autóctona le otorgan una cualidad casi mágica- o para el amante prosaico de la naturaleza. Aquí vive el lagarto gigante de El Hierro, un espécimen endémico que alcanza los 60 centímetros y está en peligro de extinción, o las sabinas, arbustos doblados sobre sí mismos por la acción del viento. Sus fondos marinos se cuentan entre los más relevantes de Europa, y la ha convertido desde hace años en un punto de peregrinación para amantes del submarinismo de todo el mundo.

Sin embargo, desde que en 2011 un volcán submarino comenzara su erupción cerca de la costa del Mar de Calmas, los fondos marinos se han visto afectados y el mar de El Hierro pasó de ser foco de exploradores de los fondos a ser epicentro para vulcanólogos, que aún hoy siguen pendientes de un volcán que ha quedado a 88 metros de la superficie marina. El Hierro, no cabe duda, está viva y en plena e insólita mutación.


Seis paradas mágicas en el Hierro

Rafael, artista y agricultor dedicado a la permacultura, enamorado de esta isla nos detalla los lugares más singulares de El Hierro.

Paseo de costa de Arenas Blancas al Arco de Toscas:

Una lección magistral de geología donde se dan todas las posibles coladas y se pueden ver en la montaña grandes contrastes de diferentes erupciones.

Tabaibas, lagial en el Faro de Orchilla:

El  Finisterre del sur, el último lugar que divisó Colón antes de irse hacia América. Lugar hermosamente desolador salpicado de hornitos y de tabaibas gigantes que adornan la ladera del gran lagial (río de lava) con el gran volcán rojo frente al faro.

Ruta de los volcanes en el Sur de la Isla

Pequeña ciudad de edificios volcánicos de primer orden mundial, como el hornito más grande de la Macaronesia, el cráter del volcán de las Palomas que es una cueva gigante, y los impresionantes desplomamientos y la más antigua zona de vivienda de los bimbaches donde se pueden ver cuevas-vivienda de los aborígenes, conservados en su estado original.

Barranco del Sabinar hasta el lomo negro:

Ejemplo de increíbles formas que nos regala la naturaleza que combinan la roca y las famosas sabinas retorcidas por el viento.

Bufaderos del Charco Manso:

Majestuosa costa de bufaderos y cavernas creadas por un basalto escultor

El Pozo de las Calcosas

Vuelta al pasado en las calles de un antiguo poblado de techos de colmo habitado por veraneantes que desafían la caída de las piedras: peligro muy real de derrumbamientos