Montaña y playa: dos opciones ecológicas de lujo

Rodavento, en Valle de Bravo, y Mayakoba, en la Riviera Maya, ofrecen contacto permanente con la naturaleza, pero con todas las comodidades que busca un viajero exigente.

Cada vez más viajeros buscan destinos sustentables y que estén en armonía con el medio ambiente, pero que además tengan buena comida, habitaciones de lujo y hasta conexión WiFi. Esta nueva clase de viajero tiene en México dos opciones de clase mundial, una para los que gusten del bosque y otra para quienes buscan sol y playa.

Para los que aman la montaña

Entre 15 hectáreas de bosque en Valle de Bravo, el hotel Rodavento ofrece un balance perfecto de lujo, aventura y relajación en contacto directo con la naturaleza.

Sin necesidad de salir del hotel, durante el día se pueden realizar actividades para toda la familia, como tirolesa, arquería, senderismo, pesca y paddle surf; al mediodía, hay que disfrutar los espacios de su casa club, donde el restaurante ofrece una suculenta variedad gastronómica elaborada con ingredientes locales.

Por la tarde, mientras los niños se divierten en la alberca, tú puedes relajarte en alguna de las terrazas, ya sea en las del bar disfrutando de una copa de vino mientras contemplas el lago y el arbolado paisaje, o en la de tu habitación (la cual está construida respetando siempre la ecología del lugar), que ofrece una espectacular vista del bosque y un acogedor espacio creado por la prestigiada diseñadora de interiores Gina Parlangue, que incluye chimenea y comodidades que nada tienen que ver con el típico estilo rústico de los hoteles de montaña de antaño.

Si buscas más relajación, ¿qué tal consentir a tu cuerpo y mente en el spa? Rodeado de vegetación y sonidos de la naturaleza, en este lugar puedes disfrutar de un tratamiento de esencias, masajes holísticos, temazcal o mascarillas hidratantes; también ofrecen originales experiencias para padres e hijos y, por supuesto, también opciones románticas para parejas.

Por la noche, el punto de reunión puede ser la chimenea de la casa club, donde se puede tomar una bebida o cenar en el restaurante en un ambiente que siempre será íntimo, ya que la capacidad máxima del hotel es de 103 personas.

A la mañana siguiente, vale la pena salir a caminar o correr temprano para disfrutar el amanecer y respirar el aire de la mañana antes de ir a “atacar” el basto buffet del desayuno.

La idea, el concepto y el diseño del Hotel Rodavento son obra de Waldemar Franco, arquitecto amante de los viajes y la naturaleza que logró conjuntar ambas pasiones en este lugar y que los visitantes pueden sentir en cada rincón.

¿Dónde lo encuentro? En el kilómetro 3.5 de la carretera Valle de Bravo, a las afueras de este Pueblo Mágico.

Para los que aman la playa

En la Riviera Maya, en un terreno de casi 260 hectáreas de manglares y selva, además de 1,600 metros de costa, se encuentra Mayakoba, un complejo de tres hoteles de lujo: Fairmont Mayakoba, Rosewood Mayakoba y Banyan Tree Mayakoba.

Los hoteles están conectados por casi 10 kilómetros de lagunas y canales de agua dulce proveniente de los ríos subterráneos de esa zona de Quintana Roo, por lo que los visitantes se pueden trasladar entre ellos a bordo de cómodas embarcaciones.

Entre las 128 habitaciones del hotel Rosewood, los visitantes tienen la opción de seleccionar alguna que prácticamente esté sobre los canales o conectada a ellos mediante un pequeño muelle; además, cuentan con solario, alberca propia y un espectacular jacuzzi rodeado de ventanas, siempre con privacidad garantizada.

En el Banyan Tree se puede acceder en bicicleta o a pie a sus 132 villas privadas para disfrutar de la flora, la fauna y el clima de la región; todas tienen alberca propia, jacuzzi exterior y palapa para tomar el sol, además de amenidades como esencias y música relajantes.

No es necesario salir de la habitación para sentirse a gusto y cerca de la naturaleza (de hecho, no te sorprendas si de repente pasan a saludarte, por ejemplo, una iguana o un par de coatíes), por lo que es ideal para unas vacaciones en pareja, aunque también, si es el caso, podrían funcionar para un viaje familiar.

Además, los tres hoteles cuentan con spas de calidad mundial y, para una experiencia multisensorial completa, en Mayakoba se ofrece una de las mejores experiencias gastronómicas de la región.

En el Fairmont hay seis restaurantes, como El Puerto y Las Brisas (de categoría AAA); en Rosewood están Casa del Lago y Punta Bonita, mientras que en Banyan Tree está Zafrón, especialista en platillos tailandeses y asiáticos. Hay para todos los paladares.

Aquí también se encuentra uno de los campos de golf más importantes del mundo, El Camaleón, y que es el único en México que es sede de una competencia del PGA Tour, uno de los circuitos de este deporte más importantes del mundo. Aquí destacan un par de hoyos, una situado prácticamente junto al mar y otro en el que se encuentra un cenote.

El plan maestro de Mayakoba inició seis años antes de su construcción, a mediados de los 90, y estuvo a cargo del despacho Unidad de Diseño, del arquitecto mexicano Mario Lazo, quien reunió un equipo de ingenieros, biólogos, hidrólogos y expertos en marketing turístico para cumplir con el objetivo de mantener 50% de la vegetación del lugar, incluyendo 80% de selva y 65% de manglares.

Mayakoba es el hábitat natural de cerca de 200 especies entre aves, peces, reptiles, crustáceos y moluscos, por lo que de verdad te sientes en el límite entre la selva y el mar.

¿Dónde lo encuentro? En el corazón de la Riviera Maya, a 10 minutos de Playa del Carmen y 40 del Aeropuerto Internacional de Cancún.