6 razones para no enamorarte de un viajero

Conoce las desventajes de enamorarte de un mochilero. 
Amor en vacaciones
Amor en vacaciones (Shutterstock)

México

Para muchos, salir de viaje mejora su estado de ánimo y este sencillo factor, se vuelve un imán de atracción, sin embargo, hay que tener cuidado con los ligues entre viajeros. Aquí algunas desventajas:

  1. De lancheros, bricheros, o caza turistas. En Perú los llaman “bricheros”, son personas que frecuentan sitios turísticos para enamorar a un(a) turista extranjero(a) y así, ganar la posibilidad de salir de su país. En otras palabras, lo que les atrae es el pasaporte. Casi el mismo factor ocurre en todas las latitudes, los locales van a los bares o lugares turísticos y tienen perfeccionada su técnica para ligar turistas buscando una aventura para esa noche o robarles sus pertenencias. Tal fue el caso para mi amigo Miguel en su primera noche en Río de Janeiro: en plena fiesta se sintió el chico más hot del lugar cuando dos brasileñas bellísimas se acercaron a bailarle muy pegadito. Una vez pasada la calentura, mi amigo ya no tenía cartera ni celular.

  2. ¿Te gusta el lugar o la persona? Cuando un lugar es bello, tiene una cultura interesante, buena vida nocturna y gastronomía, es fácil enamorarse del lugar. Si en este viaje inicia una relación, puede ser difícil saber si lo que realmente disfrutamos es el lugar o la compañía de esa persona. ¿Te enamorarías de esta persona si la conocieras en tu ciudad de origen? ¿La presentarías con tus familiares?

  3. Cuando terminan las vacaciones… Al finalizar el viaje, hay dos opciones, que el romance quede como un bonito souvenir o que inicie una tortuosa relación a distancia. Dos de mis amigas conocieron a sus maridos durante unas vacaciones. Mariela en Puerto Escondido y Berenice en Montreal, en breves pero intensos romances, ambas terminaron por mudarse al extranjero.

  4. Visitar no es lo mismo que vivir en ese lugar. Confieso que me he enamorado de muchas ciudades y de su gente: Oaxaca, La Habana, San Francisco, Londres, y recientemente, Miami. Es fácil soñar con vivir en esos lugares algún día, pero la experiencia turística difícilmente coincide con la vida en ese lugar. Otra de mis amigas, tan enamorada de la cultura francesa, terminó por odiar el tráfico y la gente de París un par de años en esta ciudad.

  5. Es difícil enamorar a un(a) viajero(a). Adi Zarsadias, una escritora de viajes, publicó en el Huffington Post un popular artículo con el título Don’t date a girl who travels (No salgas con una chica viajera). Según esta bloguera, una viajera prefiere hacer una excursión que comprarse un auto nuevo o un caro reloj, no desea tener un empleo estable, y si lo tiene, quiere renunciar para irse a conocer otros lugares y tampoco soporta a la gente que se queja de su aburrido trabajo. En otras palabras, los viajeros son gente que prefiere la incertidumbre, no tiene una dirección permanente, no usa reloj, y son tan independientes que difícilmente te necesitarán algún día.