¡Esto es Quebec!

Una ciudad que me deslumbró y conquistó mi corazón. Lo que ofrece al viajero no solo son hermosos paisajes, sino una variada y deliciosa gastronomía, además de una riqueza multicultural que enamora.
La zona de mayor tradición e historia de la ciudad es Old Quebec, designada “Joya del Patrimonio Mundial” por la UNESCO.
La zona de mayor tradición e historia de la ciudad es Old Quebec, designada “Joya del Patrimonio Mundial” por la UNESCO. (Foto: Shutterstock)

De los viajes que he hecho hasta hoy, sin duda, esta grandiosa ciudad se ha convertido en uno de mis sitios favoritos. Aquí no solo encontré buena comida, paisajes hermosos y mucha cultura. También me regaló grandes compañeros de viaje, que ahora forman parte de mi pequeña pero muy querida lista de amigos.

Y es que esta hermosa ciudad, ubicada al este de Montreal, te regala eso y más. Quebec fue nombrada patrimonio mundial por la UNESCO, y no es para menos, ya que revela con orgullo sus joyas arquitectónicas y su historia, en la que se mezclan influencias francesas, inglesas y amerindias.

Para conocer y apreciar en todo su esplendor la ciudad de Quebec es necesario recorrerla a pie, ya que los principales lugares para visitar están a menos de 20 minutos unos de otros, eso y la seguridad de las calles tanto de día como de noche, te permiten hacer libremente estos recorridos. Así que en este viaje debes meter a tu maleta un buen par de tenis o zapatos para caminar.

La ciudad se divide en “alta” y “baja”. La primera es la zona vieja, la de más tradición, y en esta se reúnen todas los monumentos, plazas y edificios que han hecho historia, y por los cuales fue designada “Joya del Patrimonio Mundial” por la UNESCO.

Para ir a la zona baja, puedes hacerlo, literalmente, bajando por las escaleras o por medio del funicular. En esta zona se encuentra la Plaza Real, y hay varios restaurantes modernos con una oferta gastronómica vanguardista y deliciosa, así como cafeterías y galerías, además de una de las principales curiosidades religiosas: la iglesia de la Madre de Dios.

Los imperdibles

Québec ofrece muchísimos atractivos que no puedes pasar por alto. Entre mis favoritos están los siguientes:

Place-Royale

Poner los pies sobre esta plaza te remonta hasta los orígenes de Nueva Francia, casi al año 1608, cuando Samuel de Champlain fundó su primera vivienda, a la que llamó “L’abitation”. Aquí puedes visitar Notre Dame des Victoires, la iglesia de piedra más antigua en América del Norte (1688). Pero lo que te va a fascinar es el Fresque des Québécois, un inmenso mural en el que se plasmaron 400 años de historia quebequense.

Quartier Petit Champlain

A este barrio llegas ya sea por el funicular o por la escalera “Casse-Cou”. Tiene todo el aire francés, ya que ahí puedes ver construcciones como la Maison Louis-Jollliet y la Maison Chevalier, donde se han reconstituido interiores típicos de los siglos XVIII y XIX. También puedes visitar sus numerosas tiendas, galerías de arte, restaurantes y boutiques que venden productos típicos y exclusivos de la zona.

Colina parlamentaria

Es la zona en donde se encuentran los edificios del gobierno. Sobre la colina se encuentra el Edificio del Parlamento, con una belleza arquitectónica que destaca, sobre todo, por las noches, ya que se encuentra iluminado desde varios puntos. Aquí también está el Observatorio de la Capital (con 221 metros de altura), que ofrece una vista panorámica maravillosa de Quebec, en particular el parque Champs de Bataillecon, y la Fuente de Tourny con sus 43 chorros de agua.

Río San Lorenzo, Viejo puerto

Imposible perdérselo, pues es el lugar en donde se encuentran los cruceros más románticos de la zona, en los que se puede disfrutar de cenas románticas a la luz de las velas, bajo un hermoso cielo. Este río va de un extremo a otro de la ciudad de Quebec y es la puerta de entrada al continente americano.

Santuario de Sainte Anne de Beaupré

No se necesita ser creyente para admirar la majestuosidad de este santuario, que ha sido considerado desde hace más de 350 años una verdadera “tierra de milagros”. La importancia del recinto radica en que fue el primer lugar de peregrinaje de América del Norte, el cual sigue atrayendo cerca de un millón de visitantes por año.

La basílica, de estilo neorrománico, está coronada por una estatua dorada que representa a Santa Ana. El interior cuenta con muchos vitrales y obras de arte sacro de gran valor. Pero lo que llama la atención es que en sus columnas hay colgados aparatos ortopédicos de personas que, gracias a la intervención divina, han recuperado la salud.


Gastronomía

Me atrevería a decir que esta ciudad tiene una de las mejores ofertas gastronómicas que he probado, pues las alternativas para comer son muy variadas, y todas deliciosas. De hecho, Québec es reconocida por su gastronomía, y porque retoma la cocina tradicional para combinarla sabiamente con los sabores nuevos y de todo el mundo. Cada restaurante, café o bistró ofrece múltiples platillos.

Cabe destacar que en el Viejo Québec hay más de 100 restaurantes donde los chefs hacen propuestas culinarias inolvidables. Pero el platillo tradicional que no debes dejar de probar es el poutine, una mezcla de papas fritas, queso cheddar y salsa de carne, una delicia.

Le Lapin Sauté


Es un pequeño restaurante muy romántico que se ubica en el barrio Petit Champlain, cuya especialidad, como su nombre lo indica, es el conejo.  

Le Saint Amour

Ubicado en Old Quebec, en una pequeña calle dentro de una casa antigua. El servicio es excelente y está clasificado como uno de los 10 mejores restaurantes de Canadá.

Chez Dany

Se encuentra en el corazón de la hermosa región de Mauricio, Trois-Rivières, en la carretera que va de Quebec a Montreal (salida 192, de la autopista 40). Es uno de los lugares más divertidos en donde he comido, hay un espectáculo musical que invita a los comensales a participar para hacer aún más especial la estancia. Aquí todos los platillos están hechos a base de miel de maple o están acompañados de ese delicioso jarabe.


Dónde hospedarse

Hotel Chateau Laurier

Este hotel elegante, situado en el corazón del Vieux-Québec, está a unos minutos del precioso río Saint Lawrence. Tiene una piscina de agua salada y un jacuzzi al aire libre, ideal para relajar el cuerpo después de una caminata por la ciudad. Algunas de las habitaciones tienen chimenea y jacuzzi, lo que le da un toque romántico al hotel.

Château Frontenac


Una de las obras de arquitectura más hermosas de Quebec es el hotel Chateau Frontenac, parece un verdadero palacio, pero por dentro está equipado con amenidades de mucho lujo. Diseñado por el arquitecto Bruce Price, fue uno de varios hoteles estilo château construidos por la compañía Canadian Pacific Railway, a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

L'Auberge du Lac Taureau

Está situado en el borde de un impresionante lago en el Parque Regional du Lac Taureau, y rodeado de montaña. Este hotel de 4 estrellas tiene 150 habitaciones a manera de cabañas de madera, un bar-restaurante que ofrece comida gourmet, piscina cubierta, tinas de hidromasaje, saunas y centros de salud integral ideales para relajarse a todo lo que da.


Spas nórdicos, algo más qué hacer en Quebec

En Quebec los spas nórdicos están en boga, y no es raro ver que las listas de espera están llenas, por lo que conseguir una cita puede demorar hasta dos meses.

El Siberia Station Spa, que está a tan solo 17 kilómetros de la ciudad de Quebec, es un remaso de paz, en donde se ofrece una experiencia muy escandinava, pero diferentes tratamientos termales, baños turcos y varias salas de relajación con chimeneas en las que siempre hay leña para calentar el espacio.

Este spa se caracteriza por estar dentro de un paisaje canadiense con ríos, estanques y lagos, es decir, para ofrecer una experiencia única, tanto en invierno como en verano.


Por último, si piensas visitar esta hermosa ciudad, es mucho mejor planear tu viaje desde principios de septiembre hasta finales de diciembre, ya que el clima es cálido y muy agradable: la temperatura máxima es de 35°C, mientras que los inviernos son muy fríos y no permiten disfrutar la ciudad en todo su esplendor.