El secreto para tener unas pestañas largas

Existe una sustancia activa originalmente utilizada en la oftalmología que incluso promete un crecimiento y una mayor abundancia: las denominadas prostaglandinas.
Se ha constatado un mayor crecimiento de las pestañas de aquellos pacientes que eran tratados con prostaglandinas.
Se ha constatado un mayor crecimiento de las pestañas de aquellos pacientes que eran tratados con prostaglandinas. (DPA)

Berlín

Tupidas, hermosamente rizadas y curvadas como un delicado abanico: así es como las mujeres quisieran tener las pestañas. Sin embargo, como muchas veces ocurre en la vida, la realidad es bien diferente: a muchas mujeres les parece que sus pestañas son demasiado cortas, demasiado escasas y demasiado finas. Sin embargo, estas carencias se pueden remendar con medidas que van desde la implantación de finos pelos auténticos hasta la aplicación de pestañas postizas. Además, hay otro método que actualmente está pisando fuerte en el cuidado cosmético de las mujeres: sueros para estimular el crecimiento de las pestañas.

Hay sueros que refuerzan y cuidan las pestañas por su contenido de vitaminas, ginseng, queratina o biotina. Sin embargo, hay una sustancia activa originalmente utilizada en la oftalmología que incluso promete un crecimiento y una mayor abundancia: las denominadas prostaglandinas.

"Se constató un mayor crecimiento de las pestañas de aquellos pacientes que eran tratados con prostaglandinas".


"Se trata de hormonas paracrinas que se usan en el tratamiento de enfermedades como el glaucoma", explica el oftalmólogo alemán Erik Wölfel. "Se constató un mayor crecimiento de las pestañas de aquellos pacientes que eran tratados con prostaglandinas".

En el tratamiento del glaucoma, esta hormona hace que los canales para el fluido del globo ocular se dilaten. El fluido puede salir nuevamente y la presión intraocular disminuye. El mayor crecimiento de las pestañas como efecto secundario llamó la atención del sector cosmético. Como consecuencia, algunos científicos ingeniosos comenzaron hace algunos años a incorporar prostaglandina a los sueros para pestañas, si bien de manera diferente. Esto se debe a que el reglamento sobre cosméticos establece una clara diferencia entre sustancias activas médicas y cosméticas. Después de algunos experimentos químicos, la hormona fue convertida en un ácido graso, cuyo uso en la cosmética está permitido.

Sin embargo, la dermatóloga Uta Schlossberger advierte sobre la presencia de otras sustancias que están escondidas en algunos de estos sueros de alta tecnología, entre ellas el acrilato. "Este material también puede estar presente en lacas y causar alergias". También los oftalmólogos han constatado efectos secundarios, concretamente durante el tratamiento del glaucoma con prostaglandinas. "En algunos pacientes se puede dar una decoloración de las pestañas o de los párpados", explica Erik Wölfel. "También se han observado cambios de color en el iris".

En la mayoría de los casos, el uso de tal suero garantiza unas pestañas más largas y tupidas. Este efecto muchas veces se produce a partir de un tratamiento de unas ocho semanas. Sin embargo, los especialistas advierten que las mujeres deberían tener cuidado al manejar esa sustancia.

Si la mujer cree que el uso del suero implica demasiado riesgo, debería recurrir al clásico remedio de siempre: el rímel.


Sobre todo es importante procurar que el remedio no entre en los ojos. Si se produce un enrojecimiento o una irritación de la piel que no desparece rápidamente, conviene abandonar el uso del suero. Además, muchos oftalmólogos recomiendan una revisión anual si el producto cosmético se usa de forma duradera. "Si la sustancia entra en el ojo, la presión intraocular puede bajar", dice Wölfel.

Si la mujer cree que el uso del suero implica demasiado riesgo, debería recurrir al clásico remedio de siempre: el rímel. Actualmente existen máscaras de diferentes texturas que crean pestañas más largas, más rizadas o más tupidas, según el gusto de cada mujer.