Stephen Wiltshire: el mejor fotógrafo para la CDMX

El artista se mudó una semana de Londres a México para dibujar de memoria la capital del país. Le bastaron 22 minutos en un helicóptero para recordar y replicar cada detalle.
La CDMX es la primera ciudad de Latinoamérica que dibuja Stephen Wiltshire, quien visitó la capital del 24 al 30 de octubre.
La CDMX es la primera ciudad de Latinoamérica que dibuja Stephen Wiltshire, quien visitó la capital del 24 al 30 de octubre.

La idea nos venía rondando la cabeza desde hacía años. “Debemos traer a Stephen Wiltshire a México a replicar lo que hizo en otras capitales”, le dije varias veces a mi jefe. Siempre que hablaba de Stephen debía tener una computadora cerca para poder entrar a Youtube y mostrar todas las ciudades en las que este artista sobrevolaba por minutos una gran capital (Tokio, Nueva York, Madrid, Sidney, Roma, París) para que entendieran toda la magia que había detrás de sus cuadros.

Este artista londinense ha logrado imponer su estilo y su genialidad por delante de lo que podría ser una barrera: el autismo. Él pertenece a un pequeño grupo, se calcula que es solo 10%), de los savant. Al síndrome de savant también se le conoce como síndrome de genio: son personas –autistas o no- con una memoria prodigiosa que usan en música, arte o matemáticas.

A Stephen le sirvió para comunicarse primero: su primera palabra a los cinco años fue “papel” y luego hizo un alfabeto usando la primera letra de edificios emblemáticos de Londres a los 12 años. Pero rápidamente este don lo catapultó para ser independiente económicamente y muy famoso.

Hijo de un obrero antillano, este londinense (que hoy tiene 42 años) encontró que su única ventana al mundo eran sus plumones negros con los que dibujaba incesantemente con un nivel de detalle que impactó a su maestra.

Una visita con sus compañeros de primaria al Parlamento dejó atónita a su maestra: mientras los demás niños hacían garabatos del Big Ben, él no olvidó ni un solo ladrillo ni detalle de los edificios más icónicos de la ciudad.

“El habla por sus dibujos”, repite en cada entrevista su hermana Annette, su compañera inseparable en sus giras por todo el mundo. Stephen y su familia descubrieron que con solo mirar un edificio, podía retenerlo perfecto en su memoria por semanas.


“Es uno de los savant, de los autistas con síndrome de sabio con más talento con el que me he encontrado”, dijo el célebre neurólogo Oliver Wolf Sacks, que incluyó su historia en su libro Un antropólogo en Marte. Al igual que el personaje de Dustin Hoffman en la película Rain Man, Stephen en vez de retener número, memoriza imágenes.

La historia del niño dibujante de la memoria perfecta comenzó a extenderse y fue uno de los protagonistas de una famosa saga de la BBC (Los sabios necios) y ahí se disparó su fama.


Ya tenemos una excusa

Cuando comenzó todo el debate y la confirmación de que el DF daba paso a la CDMX, encontramos la mejor razón para invitarlo: nacía una ciudad nueva, una ciudad cargada de historia, una ciudad monstruo y quién mejor para sacarle la primera foto a este “bebé” que Stephen Wiltshire.

Sus honorarios no son menores, por eso en la mayoría de las ciudades, bancos como UBS o desarrolladores inmobiliarios pagan su obra.

En un café –casi accidental- le contamos la idea loca de traer a este pintor único al país a Luis Robles, presidente del Consejo de BBVA Bancomer y a su director de Comunicación, Jorge Terrazas. Conseguimos a los mejores aliados. En pocos minutos tuvimos el “SÍ” y de ahí se desató una cascada de trabajo, porque logramos entrar en la exclusiva agenda de Stephen en solo un mes.

Con el apoyo de la agencia de RP Extrategia, armamos un plan que pudiera superar a la cobertura solo en nuestras plataformas de Milenio (“es demasiado grande para que lo llevemos nosotros solos”, me dijo Francisco González, presidente ejecutivo de Grupo Milenio).

En un mes conseguimos contratos, vuelos, acuerdos, dineros, planes de redes sociales y cobertura, y le avisamos al gobierno de la ciudad que se venía un regalo muy especial.

Cualquier cálculo fue superado: los impactos que generaron las notas alrededor de este dibujante sumaron 26 veces la población de México, lo cubrieron 100 medios, 10 televisoras y sus principales líderes de opinión llevaron la historia, fue portada en 18 periódicos y ocho grupos radiofónicos. Los cinco días que pintó sin descanso de 10 a 17 horas se transmitieron en diferentes Facebook Live de medios (solo en el de NatGeo lo vieron en una hora 1.2 millones de personas de todo el mundo).


"México me recuerda a las ciudades de Asia"


Un vuelo de 23 minutos en uno de los helicópteros del gobierno de la CDMX bastaron para que Stephen retuviera todos los detalles y que en 40 horas terminara una de las obras más únicas de la nueva ciudad. Su pupila registró todo, hasta la palabra Torre Latino (el edificio que más le gustó) y luego, con una playlist de música disco de los 80, se sentó frente a un lienzo de papel de algodón de 4 x 1 metros, en el lobby de la Torre Bancomer en Paseo de la Reforma.

Entra en trance. Dibuja sin cesar. Solo se separa de sus incondicionales plumones Staedler negros, para tomar un sorbo de jugo de naranja y saludar con una sonrisa tímida a cientos de personas que se agolpaban detrás de él para admirar su genialidad.

Su pupila registró primero su ciudad natal, Londres, y luego su favorita, Nueva York. Luego una serie interminable de capitales como Madrid, Roma, Sidney, Tokio, París, Moscú, Jerusalén, Dubai, Estambul.

“Pero nunca ha dibujado antes una ciudad latinoamericana”, nos dijo su representante artístico y cuñado, Zoltan Szipola, cuando firmamos el contrato en Londres.

Stephen ya ha dibujado “desde el cielo” a decenas de ciudades, mismas que ahora mismo podría volver a reproducir perfectamente “porque todas se quedan en mi cabeza para siempre”, me confesó en un break.

“Cada ciudad tiene su identidad. Hay ciudades con estilos muy marcados, como las asiáticas: Tokio y las chinas. Aquí hay mezcla de lo viejo y lo nuevo. Es una ciudad modernizada, donde se nota la diferencia entre zonas de altura, el centro y las áreas residenciales”, dijo a horas de sobrevolar México.

Pasó de ser el niño sentado en el suelo del salón de una escuela para niños con autismo en Londres, a ser una celebridad mundial.

Hoy tiene una galería en uno de los barrios más bonitos de Londres, muy cerca de Trafalgar Square; en 2006 el príncipe Carlos de Inglaterra le entregó la condecoración como Miembro de la Orden del Imperio Británico y pasea su talento por las principales capitales del mundo. Y este año sumó a su memoria prodigiosa la primera ciudad latinoamericana en su haber.