De residencia a obra de arte

Esta vivienda en Sudáfrica fue desarrollada por la firma SAOTA, bajo un diseño orgánico de tonos neutros complementado con tonos del océano y puestas de sol.

De Wet 34 es una residencia que vive día con día el espectáculo del Atlántico al aprovechar por completo las vistas hacia el mar, creando una experiencia de espacios abiertos y transparentes. Bajo esta idea, la arquitectura está orientada a la creación de un edificio amplio, pero sutil, donde el principal protagonista es el paisaje. 

La oficina Stefan Antoni Olmesdahl Truen Architects, con base en Ciudad del Cabo, estuvo a cargo del diseño de esta vivienda localizada en la Bahía de Bantry, Sudáfrica.

El terreno posee una pendiente muy inclinada, además de ser reducido en comparación a las otras residencias desarrolladas por la firma, lo que generó la necesidad de establecer un esquema de niveles para cumplir con el programa solicitado por los clientes. 

El concepto de diseño se basa en cuatro elementos importantes: la cualidad escultural, el volumen dramático, las vistas y las texturas aparentes, donde la piedra, la madera y el concreto, forman la paleta de materiales principal, confeccionada para obtener lo mejor del sitio y envejecer en contacto con el entorno.


La fachada está recubierta con madera rojiza y pizarra, la cual se abre a un patio que dirige al visitante a la galería, área que funciona como el preámbulo de la propia arquitectura. 

La casa se desarrolla en cuatro pisos de acuerdo a un concepto de planta abierta, con espacios identificables e identidades particulares. Los ambientes cambian de acuerdo al recorrido, desde el área social acogedora, hasta los ámbitos de doble altura que permiten ver completamente el océano. 

El área social está diseñada de forma que siempre se puede tener supervisión cercana de los niños, ya sea al jugar en el exterior, al ver televisión o al estar en la alberca, una unión sutil de necesidades donde la combinación de una arquitectura precisa y una necesidad práctica se hacen presentes. 

Los espacios privados se ubican dos pisos hacia abajo, donde las habitaciones, el cuarto de huéspedes y el área de juegos, se conectan a través de un atrio que permite mantener comunicación y un sentido de unión. 

Aunque el enfoque principal está en el mar con la alberca al oeste, también uno de los puntos de encuentro por excelencia es el jardín al este, lugares a los que se puede acceder por medio de puertas de cristal corredizas que se abren completamente para unificar los ámbitos.


El interior sin duda materializa un recorrido emocional, donde el arte juega un papel principal mediante diferentes piezas que visten el espacio y lo transforman en un lugar neutral, que permite que la arquitectura y las diferentes piezas tengan un profundo impacto.