El Reloj Apocalíptico que marca el fin del mundo

El Reloj Apocalíptico marca la media noche como el momento del fin del mundo. Hoy fue ajustado, tomando en cuenta varios factores como desarrollo de armas nucleares y cambio climático. 
El Reloj del Apocalipsis toma en cuenta varios factores para determinar cuándo será el fin del mundo
El Reloj del Apocalipsis toma en cuenta varios factores para determinar cuándo será el fin del mundo (AFP)

Las crecientes tensiones entre Rusia y Estados Unidos, la reciente prueba nuclear de Corea del Norte y una falta de pasos decisivos para combatir el cambio climático, representan una gran amenaza para el mundo, dijeron el martes los científicos tras el "Reloj del Apocalipsis", que mide la probabilidad de un cataclismo mundial.

El Bulletin of the Atomic Scientists anunció que el minutero del reloj metafórico permanecería en tres minutos para la medianoche. El reloj refleja la vulnerabilidad del mundo ante una catástrofe por armas nucleares, cambio climático y nuevas tecnologías, y la medianoche simboliza el apocalipsis.

"A menos que cambiemos nuestra forma de pensar, la humanidad permanece bajo un gran peligro", dijo Lawrence Krauss, director del Consejo de Patrocinadores de la publicación.

Krauss indicó que el acuerdo nuclear con Irán y el acuerdo climático de París son buenas noticias. Pero las buenas noticias fueron eclipsadas por amenazas nucleares, incluidas las tensiones entre India y Paquistán, ambos con armas nucleares, y la incertidumbre de si el acuerdo de París provocará acciones concretas para reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero.

El año pasado, los científicos adelantaron dos minutos el reloj, de cinco a tres minutos para la medianoche, argumentando que el cambio climático, la modernización de armas nucleares y los enormes arsenales de armas nucleares eran "amenazas extraordinarias e innegables para la existencia continua de la humanidad".

Lo más cerca que el reloj ha estado de la medianoche fue en 1953, a sólo dos minutos, cuando la Unión Soviética probó una bomba de hidrógeno tras una prueba similar de Estados Unidos.