Robótica para todos

Que en México los niños y las niñas aprendan a trabajar con robots, permitirá al país conservar y potenciar su competitividad en la industria manufacturera.
En junio tuvo lugar en la UNAM una de las ferias de robótica más importantes de Latinoamérica.
En junio tuvo lugar en la UNAM una de las ferias de robótica más importantes de Latinoamérica. (Octavio Hoyos)

Arantza Méndez tiene 14 años, estudia segundo de secundaria y practica voleibol. Como a muchas adolescentes, le gusta  escuchar música pop y electrónica y leer novelas románticas. Su favorita es la trilogía conformada por los libros Buenos días, Princesa; No sonrías, que me enamoro y Déjame soñar contigo

Más allá de la cotidianidad que Arantza comparte con otras jóvenes mexicanas y a diferencia de millones de niñas, tuvo el interés y la oportunidad de aprender robótica desde los siete años. 

Desde hace cuatro años forma parte de los equipos de alto rendimiento en RobotiX, una escuela especializada en esta disciplina, y junto a distintos miembros de diversos equipos, ha representado a México en competencias internacionales. 

“Logramos mis compañeros y yo ir a Rusia a representar a México. (De tres equipos mexicanos) yo era la única”, cuenta Arantza. 

“Siempre he sido la única niña en todas las competencias en las que he estado. Claro que eso no me ha hecho sentir mal; al final de cuentas me acostumbré. Pero la robótica es algo que me gusta; no me salgo, porque me gusta. No solo porque haya puros niños y yo sea la única niña me voy a salir”, agrega. 

Sin embargo, dice que ahora nota una diferencia: cada vez hay más niñas. 

Jimena Patrón Gómez tiene 13 años y también estudia robótica. La adolescente confirma la percepción de Arantza: “Ahora sí ha habido más niñas, sin embargo, creo que todavía nos faltan más”.

A Jimena le gusta el rock y toca la batería. Su robot favorito es el V3, aunque piensa que el Arduino es más avanzado. Está convencida de que la falta de interés de las niñas por la robótica se debe a la educación de los padres. “Cuando eres chico, te compran las muñecas si eres niña y el coche si eres niño. Te van inculcando esos roles”. 

La coordinadora de Ciencias Exactas del Instituto Cumbres de Querétaro, María Elena Urbán, dice que en la clase de robótica “se ve más interés por parte de los niños, definitivamente, son más macheteros. A las niñas les cuesta un poco más el armado y desarmado, la parte mecánica. Pero en la parte creativa los dos están increíbles. En la parte de programación, los dos lo logran”.

El director general de Robotix, Roberto Saint Martin, dice que aún es común que los padres fomenten los estudios de robótica en los niños, pero no en sus hijas. 

“Cuando hablamos de enseñanza de robótica, que quede claro que hablamos lo mismo de niñas que de niños. No quiero dejar de mencionarlo, porque existe un sesgo cultural en el que se puede pensar que la robótica es para niños y eso podría ser peligroso, ya que sería indirectamente quitarle una importante posibilidad de desarrollo a 50% de la población”, insiste. 

“Hay que darnos cuenta de que las niñas son importantes también en la robótica y la tecnología y de que tienen la misma capacidad. Romper estos paradigmas puede jugar fuertemente en unos 10 o 20 años, cuando una gran cantidad de trabajos y nuevos proyectos van a requerir de estas habilidades”, dice Saint Martin, exbecario egresado del think tank Singularity University. Y la inquietud de Saint Martin no es vana.


Ya a principios de 2016, en el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), se dio a conocer que 7 millones de puestos de trabajo desaparecerán como consecuencia de disrupciones en el mercado laboral provocadas por la llamada Revolución Industrial 4.0. Se trata de una nueva forma de producción enfocada en el aprovechamiento de los avances tecnológicos como la robótica, la inteligencia artificial, la biotecnología, el big data y el internet de las cosas. 

En contraparte, se crearán 2 millones de nuevos cargos, en este caso para personal altamente calificado que, en pocas palabras, hable el lenguaje de los robots, según el estudio del WEF, realizado en 15 países, entre ellos México. 

“Los gobiernos deben proveer incentivos en las políticas públicas y los sistemas de educación para apoyar la adquisición de las  habilidades necesarias para asegurar y prosperar en puestos de trabajo creados o transformados por la instalación de robots y la automatización”, publicó en 2016 la Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés), en el estudio ‘El impacto de los Robots en la productividad, el empleo y los trabajos’”.

A pesar de la alta demanda que se prevé de egresados de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, ocho de las 15 ramas profesionales con menor proporción de mujeres en el país están relacionadas con estas carreras y no hay políticas públicas que fomenten una mayor participación femenina en estos ámbitos.


Manufactura no mexicana


Algunas voces han mostrado preocupación porque los más recientes avances en la inteligencia artificial, la creciente automatización de la producción industrial y el aumento del uso de robots domésticos, pudiesen desplazar a los trabajadores de sus puestos, especialmente en países como México, cuya economía depende en gran medida de su oferta de mano de obra barata. 

La creciente automatización podría impulsar la repatriación de algunas operaciones manufactureras a los países de origen de las empresas que actualmente constituyen la inversión extranjeras y se benefician de la mano de obra barata en países en desarrollo como México, según la IFR. 

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En una encuesta realizada a 238 clientes de Citigroup y publicada en el 2016, 70% dijo creer que la automatización alentaría a las empresas a mover sus operaciones de manufactura más cerca de casa. 

La IFR ejemplifica con los casos de Whirpool, Ford y Adidas, mismas que, a través de la automatización, han logrado reestructurar sus cadenas de suministro y repatriar parte de su manufactura a sus países de origen. 


Necesario y urgente

Aunque la proliferación de robots suene a ciencia ficción, la Revolución 4.0 ya se instaló en nuestro territorio. 

“México se ha convertido en un importante mercado emergente para robots industriales. Las ventas de robots aumentaron a más del doble, hasta alcanzar 5,500 unidades en 2015, el mayor volumen de ventas, por mucho, registrado en el país”, según un informe sobre robots industriales publicado en 2016 por la IFR. 

En el resto del mundo las ventas de los robots aumentan año con año y en 2015 registraron un crecimiento de 15%. “La IFR estima que más de 2.5 millones de robots industriales estarán trabajando en 2019, representando un crecimiento anual promedio de 12% entre 2016 y 2019”, según el informe. 

Así, el país y el mundo se están llenando de robots que requerirán de un ejército de profesionales que sepan trabajar con ellos. Los robots requieren instalación, armado, configuración, mantenimiento, programación, ciberseguridad, reparaciones, actualizaciones, tareas que solo los humanos pueden realizar. 


“La instalación de robots introduce una capa adicional de infraestructura al sistema, que requiere de mayor gestión y supervisión del área de tecnologías de la información”, publicó la firma de análisis McKinsey  & Company en mayo de 2017. 

Otro factor determinante para el país es que la industria automotriz -un sector clave de la economía nacional- es el consumidor más importante de robots industriales. “De 2010 a 2015, las ventas de robots a la industria automotriz crecieron en promedio 20% anual”, según la IFR. 

Con ello queda clara la urgencia por formar a los profesionales capaces, no solo de desempeñarse en infraestructuras laborales con alto nivel de automatización, sino que además ayuden a justificar la conservación de  las operaciones de manufactura de empresas extranjeras en un país como México.


Parte de la revolución

El Centro de Exposiciones y Congresos de la máxima casa de estudios era un hervidero de geeks. Llegaron más de 14,000 personas en dos días, 3 y 4 de junio, que duró la feria. Los más doctos en la materia eran los 4,000 competidores y casi todos estos medían menos de metro y medio. 

Valeria Chávez Morales tiene 10 años y estudia quinto de primaria en la Escuela Año Internacional del Niño, ubicada en Iztapalapa, una de las delegaciones menos favorecidas de la Ciudad de México. Participó en la Robotix Faire, la competencia nacional de robótica para niños más grande de Latinoamérica.


“Un día, el profesor de computación, Teodoro Rosas Pérez, nos empezó a enseñar a programar y cules eran las funciones que tenía el robot e hicimos una competencia en la escuela. De ahí tres nos quedamos, que es mi equipo. Somos yo (Valeria) y dos niños: Luca Leonel y Marlon Natanael”, dice.  

Valeria es parte de las primeras generaciones de alumnos de escuelas públicas que reciben clases de robótica. 

Esto, gracias a un programa de bajo costo llamado Robotix in the Box, una caja que contiene todos los materiales didácticos, desde las piezas para que los estudiantes armen sus robots, hasta los manuales y guías de apoyo para que los profesores impartan las lecciones.

Más de 250,000 niños de primarias y secundarias públicas actualmente toman clases de robótica bajo el programa Robotix in the Box, que representa una inversión gubernamental de aproximadamente 20 pesos mensuales por niño, dependiendo de la cantidad de alumnos en las escuelas. 

En Robotix Faire 2017 participaron más de 4,000 concursantes.

Es un gran contraste, en comparación con los pocos jóvenes que anteriormente tenían la oportunidad de aprender robótica, como los recién egresados de preparatoria del Instituto Cumbres, que estudian robótica desde secundaria y en cuyo estacionamiento para alumnos de sexto semestre, apenas en mayo pasado, se alineaban uno tras otro automóviles de lujo, entre ellos Mercedes Benz biplaza y Audis.

Dos de estos jóvenes, que ya en secundaria aprendieron a armar y programar robots en su escuela, y que recientemente representaron al colegio en una competencia interinstitucional anual de robótica, afirmaron que su decisión de estudiar mecánica automotriz e ingeniería mecánica sí se vieron influenciadas por las clases de robótica.  


"Cómo robotizarse"

No todas las escuelas, públicas o privadas, imparten clases de robótica, pero hay sucursales de RobotiX en Ciudad de México, Toluca y Mérida. En el resto del país puedes buscar los Puntos México Conectado, donde dan cursos, muchas veces gratuitos.

Aunque tienen estudiantes de robótica de apenas seis años de edad, Saint Martin considera que los nueve años es una buena edad para empezar, porque el cerebro ya desarrolla habilidades analíticas, de juicio crítico y de hipótesis. 

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Shervin Talebi nació y estudió en Irán y a finales del siglo pasado migró a Estados Unidos (EU) para estudiar un posgrado. Hoy es ingeniero de controles en Boston Dynamics, una empresa puntero de robótica que Google vendió en junio al fabricante japonés SoftBank

Su visión es: “El futuro del mundo es que toda la sociedad se levantará, es decir, que la gente ya no hará la mano de obra barata. Le daremos más educación a las personas y la pregunta es: ¿quieres que un campesino trabaje largas horas en el campo o que programe un robot que haga ese trabajo intenso y que el campesino disfrute más su vida? Esa visión, en mi opiniòn, debería ser promovida de  manera importante”. 

El ingeniero asegura que el secreto de su éxito como inmigrante en Estados Unidos es “el trabajo duro. Vengo de una familia muy modesta. Y mi mensaje para las generaciones jóvenes es que el trabajo duro vale la pena y paga”. 

En un mundo de cotrabajo robots-humanos, justo eso, trabajo duro, necesitará nuestro país para conservar y potenciar su capacidad productora en todos los sentidos. Pero antes, habrá que reconocer la igualdad de capacidades y procurar la igualdad de oportunidades tanto para hombres como para mujeres, para que México no desperdicie el talento de sus “talebis”, de sus “valerias”.