El mejor ejercicio

El tipo de actividad física, así como la frecuencia e intensidad, dependen del crecimiento y desarrollo de cada persona. Aquí te damos una guía.
Practicar un deporte ayuda a que los niños eviten el sobrepeso.
Practicar un deporte ayuda a que los niños eviten el sobrepeso. (Shutterstock)

El deporte ayuda no solo a la salud física, también a la mental por lo que desde pequeños, hasta adultos debemos seguir una rutina de ejercicio que nos permita mantenernos sanos. México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, un problema no solo en la infancia y la adolescencia, también en la edad. preescolar.

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, ENSANUT, indican que 1 de cada 3 adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad, mientras que 4.1 millones de niños en edad escolar tienen estos padecimientos


Elegir el mejor deporte

De acuerdo con Cintia Guzmán, psicóloga y terapeuta psicoanalítica infantil, “el deporte tiene que iniciar como un juego. Así es como los niños aprenden a descubrir sus capacidades físicas y gustos personales”. 

Por su parte, Daniel Córdoba, licenciado en ciencias de la actividad física y deporte, y académico en la Dirección General del Deporte Universitario de la UNAM, sugiere variar entre actividades que desarrollan distintas capacidades: andar en bicicleta, nadar, judo. “Los niños deben tener variedad para enriquecer su base motriz, esto les permite adquirir capacidades y poder adaptarse en el futuro a deportes que, aunque no hayan practicado, su cuerpo tiene las bases para realizarlo”, dice Córdoba. 

De acuerdo con los especialistas, el peor error que cometen los padres a la hora de elegir un deporte es basar la selección en sus propios gustos o frustraciones. Por ello, la mejor manera de ayudar a tu hijo a elegir es brindándole la apertura de cambiar, probar y volver a repetir. 



¿Cuánto es suficiente?

Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud, sugieren que un mínimo de 60 minutos diarios ayuda a los niños y jóvenes a mantener un perfil de riesgo cardiorrespiratorio y metabólico saludable. 

Pero este mínimo debe iniciar paulatinamente de acuerdo a su edad. En niños de entre tres y seis años, Córdoba sugiere dos horas semanales, hasta llegar a las seis horas por semana en jóvenes de secundaria y preparatoria. 

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Guzmán hace énfasis en la importancia del ejercicio sobre todo en la pubertad y adolescencia. “El deporte les ayuda a canalizar las emociones que atraviesan en este periodo, así como lo relacionado con el aspecto hormonal y los cambios físicos”. 

Evitar la saturación también es importante. Llenar a tus hijos de actividades extraescolares solo ocasionará el efecto contrario, cansancio, hartazgo, disgusto por el deporte y descuido en sus labores académicas.


El deporte más allá del peso

La actividad física no solo se traduce en mantener un peso adecuado combinarlo con una dieta balanceada, también beneficia aspectos sociales y psicológicos. Guzmán nos explica los alcances: 

1. Físicos. Mejora su estado de salud, se enferman menos. Reduce la probabilidad de padecer en la edad adulta obesidad, osteoporosis, enfermedades del corazón y diabetes. Tienen mejor motricidad.

2. Psicológicos. Fortalece su autoestima y confianza en sí mismos. Son más autónomos. Aprenden a ser disciplinados y seguir reglas, “un valor importante a desarrollar, sobre todo en aquellos niños cuyos papás les cuesta trabajo poner límites; en un deporte, el entrenador pone las reglas y deben seguirlas”, dice Guzmán.

También se fortalecen valores como constancia, perseverancia, compañerismo, trabajo en equipo, tolerancia a la frustración.

Los niños que practican deporte tienen menos posibilidades de sufrir ansiedad y depresión, tienen mayor autocontrol. Canalizan emociones negativas como la agresividad y desarrolla patrones de sueño saludables.

3. Cognitivos. Tienen mejor rendimiento académico, mayor capacidad de atención, comprensión y concentración.

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¿Deporte por competencia?

Aunque muchos maestros y padres de familia están en contra de esto, “es una pieza básica de la sociedad. Practicar un deporte por competición ayuda a los niños a aprender a ganar y a perder, a tolerar la frustración, valores que les ayudarán por siempre en su vida adulta”, dice Córdoba. 

Sin embargo, se sugiere que el ámbito competitivo se dé en la pubertad y adolescencia, pues si la iniciación se realiza prematuramente, en lugar de desarrollar una vida activa suele producir un abandono precoz del deporte y una mala experiencia. 

Recuerda, en los primeros años (3 a 8 años), se sugieren actividades lúdicas y recreativas, que fomenten en los niños el hábito de moverse.