Supera la muerte de tus seres queridos y empieza en paz el 2014

El duelo por el fallecimiento de una persona no debe durar más de dos años porque de lo contrario se considera patológico.
Felipe Martínez Arronte, presidente de la Asociación Mexicana de Tanatología.
Felipe Martínez Arronte, presidente de la Asociación Mexicana de Tanatología. (Natyelli Meneses)

Ciudad de México

Se acerca el fin de año y con él llegan a la mente los acontecimientos personales que nos marcaron este 2013; sin duda uno de los eventos más dolorosos para cualquier ser humano es la muerte de un familiar, pero ¿cómo superar esta pérdida?

Según el doctor Felipe Martínez, integrante de la Asociación Mexicana de Tanatología, el duelo por el fallecimiento de una persona no debe durar más de dos años porque de lo contrario se considera patológico y se requiere de la ayuda de un profesional para superarlo.

“El duelo patológico va a manifestarse cuando la persona deja de realizar las actividades que hacía antes de la pérdida como ausentarse del trabajo, de la escuela, dejar de comer, de dormir y descuidar su aseo personal,” afirmó.

Para los psicólogos, el duelo consta de cinco etapas. La primera es la negación de la pérdida; en la segunda, el sujeto se llena de ira contra quien falleció; la tercera se caracteriza porque la persona intenta superar la pérdida; la cuarta es donde el sujeto experimenta la depresión, mientras que la última es la de la aceptación de la pérdida.

Para el doctor Martínez los hombres son más propensos a padecer un duelo patológico debido a que no expresan su dolor por cuestiones culturales.

“Las mujeres son las que más fácilmente piden ayuda para supera el duelo, mientras que los hombres tardan más tiempo porque les cuesta trabajo expresar ese dolor; no lloran, no se dan el tiempo para hablar de lo que sienten”, señaló el tanatólogo.

El primer paso para aceptar la muerte es hablar de ella y del lazo que unía al sujeto con el ser que falleció y poco a poco, al recordar el suceso, éste dejará de doler.

“La invitación es a que hable del ser querido, de las cosas que hicieron juntos, porque eso los ayuda a analizar si hay culpas, odios o remordimientos (...) Cuando hubo previamente conflictos entre ellos lo que hay que trabajar es conseguir ese perdón. La parte que más trabajo cuesta es perdonar y pedir perdón,” afirmó el tanatólogo.  

La muerte de un hijo, los suicidios y los secuestros son las pérdidas más dolorosas porque los familiares no tuvieron tiempo de despedirse de sus seres queridos, situación que sí se puede hacer con los quienes padecen alguna enfermedad crónica, aseguró a Milenio el doctor Martínez.

“Los duelos complicados son aquellos que se dan de forma inesperada; donde los familiares no tienen la posibilidad de despedirse. Lo mismo sucede cuando la persona es secuestrada y no existe ese rito del funeral porque ¿cómo va a aceptar la muerte si no hay un cuerpo que le permita aceptar la realidad?.”

Desafortunadamente, las ejecuciones y las desapariciones forzadas que se han dado en el país a causa de la delincuencia hacen que la población se encuentre en un estado de luto permanente.