Las ganancias de Washington

Un casino de 1,400 mdd abrió sus puertas en las orillas del Potomac, ofreciendo escapismo tipo Las Vegas a 13 kilómetros de la Casa Blanca.
El nuevo complejo incluye un área de juego de más de 11,000 metros cuadrados y un hotel con 234 habitaciones y 74 suites.
El nuevo complejo incluye un área de juego de más de 11,000 metros cuadrados y un hotel con 234 habitaciones y 74 suites. (Cortesía)

Un viento de cambio sopla sobre todo Washington, DC, y no solo por el huracán político que es Donald Trump. La sede del poder estadunidense es el hogar de las tres ramas de gobierno, el National Mall (la Explanada Nacional), Lincoln Memorial (el Monumento a Lincoln) y la Casa Blanca.

Empapado en historia y tradición es difícil que sea el primer lugar que llega a la mente cuando piensas en el glamour al estilo de La Gran Estafa (Ocean’s Eleven), pero el 8 de diciembre presentó su primer casino estilo Las Vegas con la apertura de MGM National Harbor en las orillas del Río Potomac.

Desarrollado por MGM Resorts, la compañía detrás de gigantescas propiedades de Las Vegas como Aria, Bellagio y MGM Grand, National Harbor técnicamente está en Maryland, a 13 km al sur del centro de Washington en el condado de Prince George. Con 308 habitaciones, el hotel es más pequeño que los casinos con los que se podría comparar en Las Vegas -el MGM Grand tiene más de 5,000, por ejemplo-, pero su espacio de casino de 11,613 metros cuadrados es similar al de sus parientes en Nevada.

El conservatorio frente al vestíbulo tiene 150,000 flores frescas, mientras que los puntos agudos de la torre del hotel recuerdan los bordes del Monumento a Washington. En el exterior, un enorme león dorado de MGM vigila la entrada a la propiedad mientras que el techo se proyecta hacia el río con una elegante y brillante curva que recuerda la forma del Enterprise. Esto no es Washington histórico.

Las Vegas se convirtió en un centro de moda culinario en los últimos años, y National Harbor espera emular ese éxito. Entre los siete restaurantes del complejo, está Marcus, creado por Marcus Samuelsson (propietario de Red Rooster en Harlem), donde los clientes pueden beber cocteles de bourbon mientras bandas de funk tocan ritmos en la pista de baile al lado de la cocina. Samuelsson, quien cocinó la primera cena de Estado de Barack Obama en la Casa Blanca, me dice que su cocina se inspira en la inmigración global (él nació en Etiopía, creció en Suecia y ahora vive en EU).

“Trajeron el jazz y el bebop con ellos”, dice. Trajeron una herencia culinaria también: el “yardbird” que pido, pollo frito, col verde y puré de papa, es bastante simple pero es una revelación. “Es una celebración de la comida casera”, dice Samuelsson.

Los empleos fueron un gran factor en la forma como se vendió el proyecto National Harbor a los votantes de Maryland. El desarrollo creó 4,000 empleos de tiempo completo -Jim Murren dice que la compañía tuvo 40,000 solicitudes- mientras que 6,000 más trabajaron en la construcción. La industria de los casinos emplea a más gente en EU que la industria siderúrgica, me dice, y más de los que trabajan en las aerolíneas.

Y sin embargo, aún está bajo un estigma: las preocupaciones sobre los problemas por el juego significan que cuando los estados de EU aprueban los juegos de casinos en los últimos años, suelen asegurar que los desarrollos se mantengan muy lejos de los centros de las ciudades. A menudo se consideran como el último recurso para los estados con necesidad de dinero y ansiosos por ingresos fiscales.

National Harbor desafía esos supuestos -no solo está cerca de una ciudad, sino que la ciudad es Washington, DC. “Si tenemos razón, esto puede ser un modelo para futuros destinos”, dice Jim Murren. La clave es la calidad de la comida y del entretenimiento, dice, porque a MGM “no le interesa” operar máquinas tragamonedas.

La gente comienza a llegar la noche de la inauguración y cuando las puertas se abren a las 11 de la noche, miles están en la fila, ansiosos por ver la nueva atracción de Washington. Falta un mes para que llegue el circo de Trump a la ciudad y asuma la responsabilidades. Las Vegas en el Potomac debe estar a su altura.