La chef Martha Ortiz pinta de negro su menú

Huitlacoche, mole y ceniza de tortilla son algunos de los elementos que la chef utiliza para pintar de negro el menú que ofrece en el restaurante Dulce Patria. 

México, DF

¿Qué tienen en común el arte y la cocina? Para la chef Martha Ortiz el vínculo es innegable, a tal grado que su más reciente creación, el menú "M, Pintado de Negro" toma como inspiración el trabajo de Jackson Pollock, uno de los máximos representantes del expresionismo abstracto, y la celebración del Día de Muertos.

Una horchata de cacao perfumada con incienso, arroz cremoso con huitlacoche y medallones de rib eye con chichilo negro son algunos de los platillos que podrás disfrutar hasta la primera semana de diciembre en el restaurante Dulce Patria, propiedad de la chef y nombrado uno de los mejores 50 de Latinoamérica.

Con este menú, dijo Martha, quiso aprovechar los alimentos negros de la cocina mexicana, como el mole y el huitlacoche, y los combinó con la abstracción que lograba Pollock en cada uno de sus cuadros.

El resultado es un menú formado por elementos mexicanos como el mole y las tortillas, así como reinterpretaciones de platillos mexicanos tradicionales, como su tamal de amaranto negro.

Pintado con ceniza de tortilla y relleno de pato sobre una salsa de jitomate y gotas de crema de rancho, se lleva las palmas. Pues no sólo juega con la imagen tradicional de un tamal, sino que su color, aunado a la salsa roja y unas cuantas gotas de crema ácida, rompe con la presentación tradicional del platillo.


El helado de mole y el café herbal son otras de las grandes sorpresas. El primero logra combinar en tu paladar el sabor del chocolate con algunas notas de chile al final, el segundo es el cierre perfecto para el resto del menú que conmemora a los muertos.

Y no podía faltar uno de los platos insignia de Martha, un postre al que ha nombrado "María va...". En cada uno de sus menús, la chef envía a su "consentida", como ella la llama, a un viaje a través de la cocina mexicana para presentar su lado dulce. En esta ocasión fue al Mictlán -donde llegaban todos los muertos- de donde trajó un cheesecake con tacha de calabaza sobre un camino de pinole.


Monte Xanic fue la bodega vinícola encargada del maridaje, con vinos pensados específicamente para resaltar o atenuar el sabor de cada uno de los platillos. Como sucedió en los medallones de rib eye, cuya salsa un tanto ácida y picosa fue contrarrestada con un vino Cabernet Edición Limitada.

La chef Martha Ortiz siempre ha tenido un cuidado especial por la presentación de sus platos. Su cocina es famosa por tomar elementos tradicionales de la alimentación de los mexicanos y darles un toque artístico, con una presentación impecable que hace que la comida entre por los ojos.

Los convierte en una obra de arte en sí. Esto más el excelente servicio que ofrece Dulce Patria, lo llevó a ocupar el número 49 de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica.