Manspreading: cuando los hombres invaden tu asiento

Si has visto a un hombre sentado con las piernas abiertas a tal grado que invade tu asiento en el transporte público, estás ante un caso de manspreading.

Ciudad de México

La escena es típica en casi cualquier espacio público. Un hombre sentando en una banca o un asiento del Metro del camión con las piernas tan abiertas que invaden el otro lugar. A esto, se le conoce popularmente como manspreading y el cual podría traducir como desparramamiento masculino.

Esta conducta molestó tanto a usuarios de autobuses en Madrid que la Empresa Municipal de Transportes (ETM) de Madrid lanzó una campaña para combatirlo. A través de señales dentro de los camiones se les invitará a los usuarios a mantener una postura corporal adecuada que no incomode a otras personas.

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En un comunicado, la ETM aseguró que la campaña se dio gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad española con un colectivo feminista que logró recaudar más de 12 mil firmas en líneas para evitar el manspreading en el transporte público.


Ésta no es la primera campaña para evitar esta práctica. Ciudades como Nueva York y Filadelfia, en Estados Unidos también han intento evitar que los hombres invadan los asientos de otras personas. 

Pero, ¿qué es el manspreading?

El término, que fue incluido en el diccionario Oxford en 2015, se refiere a “la práctica en la que un hombre, que especialmente viaja en transporte público, adopta una posición al sentarse con sus piernas separadas, de tal manera que invade el o los asientos adyacentes”.  

¿Es una reacción natural?

No. Pese a que han circulado versiones supuestamente científicas que aseguran que esta forma de sentarse de los hombres es la respuesta natural que tienen para balancear su cuerpo –pues sus hombros son más anchos que sus caderas- o que es una forma de mantener una temperatura adecuada en los testículos, ambas teorías no tienen sustento, pues las mujeres también llegan a practicar el manspreading

“Media hora en el tren con las piernas cruzadas puede hacer que la temperatura testicular se eleve, pero no tanto como para dañarlos”, dijo el doctor Marc Goldsterin, director del centro de reproducción masculina del Hospital Weill Cornell de Nueva York al diario New York Times.


¿Es una actitud machista o mera falta de educación?

Ambas cosas. Según diversos estudios, el espacio que las mujeres utilizan en público es mucho menor al que ocupan los hombres. Esto se debe, principalmente, a que la sociedad ha enseñado a las mujeres a comportarse de manera “apropiada para una señorita”, como cruzar o cerrar las piernas o mantener los brazos cercanos al cuerpo para mostrar una actitud de sumisión.

Por su parte, el invadir el espacio personal de otra persona habla de la falta de educación para respetar la privacidad del otro. Así que la próxima vez que te subas al Metro o a cualquier transporte público, o estés en el cine, o tengas que compartir el asiento con alguien más, analiza tu postura e identifica si estás aplicando el manspreading o no. 


mrf