De la mano de Lee Broom

El joven británico comenzó su carrera a los 17 años cuando conoció a la legendaria diseñadora Vivienne Westwood; ahora diseña colceciones mobiliarias.

La carrera de LEE BROOM tomó un giro drástico tras ganar una competencia de diseño de modas a los 17 años de edad y por este nuevo camino conoció a la legendaria diseñadora Vivienne Westwood, para quien más tarde trabajaría. Irónicamente, lo que sería al inicio una carrera en actuación, se convirtió en una de las mejores en diseño británico; dando un respiro a ese afán por las cosas ultramodernas. Mejor aún, dando un exquisito festín a nuestros ojos al modernizar esas bellas formas que nos recuerdan a la casa de los abuelos, sin el olor a viejo.

“La gente cree que ha sido un éxito rápido para mí”, explica el joven diseñador, “pero en cualquier persona que parece tener éxito de la noche a la mañana, encontrarás que de alguna manera estaba planeando las cosas desde mucho tiempo antes”, asegura. Durante los años que trabajó con Westwood, aprendió a acercarse a la moda, a los cortes y a los elementos del pasado, a observar las técnicas y así llevarlas a la actualidad. Y vaya que lo ha hecho con maestría y delicadeza. No por nada, tras el lanzamiento de su colección “Salon”, fue catalogado como el Marc Jacobs o el Tom Ford del diseño inmobiliario.

Es cierto que durante su joven carrera Broom ha lanzado numerosas colecciones de mobiliarios e iluminación, ha diseñado más de 40 establecimientos y ha sido galardonado con más de 20 premios, incluyendo el Premio de Diseño Británico en Decoración ELLE, gracias a su pieza “Crystal Bulb”. También es verdad que su trabajo ha protagonizado laspáginas principales de las mejores publicaciones de diseño.

Sin embargo, cuando Lee Broom fundó su propia marca en 2007 para diseñar, producir y comercializar sus propias colecciones, tuvo que colaborar gustosamente con otras marcas para diseñar interiores únicos. “No decidimos hacer una colección completa porque estábamos enfocados en el showroom. Tras la colección de candeleros hemos hechos varias cooperaciones, logrando en una de ellas una pieza final hecha de madera sólida”, expresa Broom, cuya voz aún sigue siendo juvenil.

Todo en un mismo lugar

En un principio Broom creó una colección y un ambiente en el cual instalar las piezas, pero la operación se fue saliendo de sus manos hasta
convertirse en una especie de corporativo boutique. “Se convirtió más y más en un monstruo… así que creamos un estudio, un showroom
que al mismo tiempo se convirtió en un punto de venta”, indica el diseñador británico.

De esta manera, en el sótano del lugar hay un estudio de ventas con un pequeño espacio llamado “the snug” —que quiere decir cómodo o
acogedor—, básicamente un pub para aligerar la mano antes de pasar la tarjeta. Al lado, se encuentra la línea de ensamblaje y el lugar donde
se realiza la inspección minuciosa de cada pieza.

“Muchos diseñadoras han tomado este modelo multidisciplinario, donde no deben de ser solo diseñadores, sino emprendedores para manifestar esa motivación creativa”, comenta. La importancia del proceso de manufactura es esencial en su filosofía. Es un fiel partidario de las técnicas artesanales de su país, por este motivo le llaman “artista pin up” de la manufactura británica; solo debes de observar sus diseños para cerciorarte de que se ha ganado este sobrenombre.