La ciencia lo confirma: machismo, malo para la salud

Un estudio reciente detecta actitudes asociadas al sexismo que afectan la salud física y mental de hombres y mujeres.
El Centro de Justicia para la Mujer en Torreón atiende 400 casos de violencia de género al mes.
Actitudes tóxicas asociadas al machismo afectan negativamente la salud. (Especial)

Ciudad de México

Un estudio publicado recientemente por la Asociación Psicológica Americana (APA) en el Journal of Counseling Psychology afirma que adoptar ciertas actitudes asociadas con el machismo resulta perjudicial para la salud física y mental de hombres y mujeres, además de entorpecer el funcionamiento social del sujeto y sus relaciones personales.

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El estudio, que resume los hallazgos de casi 80 estudios separados e involucró a cerca de 20 mil hombres, concluye que no sólo son las mujeres quienes sufren las consecuencias negativas del sexismo —que incluyen discriminación, violencia verbal y física, acoso y un trato despectivo—, sino que también los propios hombres ven seriamente afectada su salud mental al adoptar actitudes tóxicas asociadas al machismo tales como el exceso de autoconfianza, obligaciones sexistas autoimpuestas, la idea de la dominación de las mujeres y la promiscuidad. En contraste, otras actitudes machistas, tales como dar prioridad al trabajo y a la carrera profesional sobre la vida personal, no parecen afectar negativamente a los hombres.

El análisis de los datos recabados en los estudios también mostró otra tendencia negativa: cuando a los hombres se les educa para ser autosuficientes, ocultar o reprimir sus emociones, y buscar la mera gratificación sexual en lugar de relaciones trascendentes y enriquecedoras, son menos proclives a buscar ayuda psicológica cuando la necesitan. De igual modo, Michael Addis, psicólogo e investigador en la Universidad Clark de Massachusetts, afirma que la presión social sobre los hombres por cumplir con los estereotipos de género disminuye su capacidad de manejar efectivamente el estrés de la vida moderna. En estos casos, asumir el rol masculino tradicional parece promover la violencia y el conflicto, pues un hombre con altas presiones laborales puede optar por descargar su frustración “como un hombre”, tornándose violento con su esposa e hijos, en lugar de mostrarse vulnerable y buscar su apoyo o comprensión.

En opinión de los expertos, este estudio servirá para entender de manera más profunda las repercusiones psicológicas y sociales derivadas de los roles masculinos tradicionales, y podrá motivar un cambio para alejarse de las actitudes masculinas “tóxicas”.

FM