El hotel más lujoso de Londres

La más reciente empresa de Soho House es la transformación por 200 millones de libras de un lugar emblemático, Lutyens, en el corazón de la ciudad.
The Ned cuenta con 252 habitaciones, restaurantes, salones y spa.
The Ned cuenta con 252 habitaciones, restaurantes, salones y spa. (Fotos tomadas de Twitter)

Miren hacia arriba en las esquinas del número 27 de Poultry y verán un par de figuras esculpidas, una a cada lado del gran edificio. Estos pequeños y regordetes cupidos parece que abrazan un ganso. Pero el ganso no parece muy cómodo. Tal vez lo que trata de hacer el chico es torcer el pescuezo del pobre pájaro.

La pista está en el nombre de la calle, donde se encontraban las granjas avícolas en la Edad Media. Eso podría ser un símbolo un poco extraño para el imponente banco que alguna vez fue, pero tal vez se adapta mejor al edificio que ahora le da la bienvenida al visitante con no menos de ocho restaurantes en su planta baja.

Esta fue la sede de Midland Bank, diseñado por presumiblemente el más grande arquitecto de Inglaterra, Sir Edwin “Ned” Lutyens, y el 26 de abril se inauguró con una elegante fiesta como el hotel más lujoso de la City de Londres.

Es un cambio drástico de uso pero funciona muy bien. Hay cierta similitud entre los enormes pasillos bancarios de la edad de oro de la City y los elegantes lobbies de los grandes hoteles en la era en la que viajar todavía es algo glamoroso. Los dos son espacios de representación y estatus, diseñados para asombrar y consentir, para promover una sensación de seguridad y de servicio.

El edificio se diseñó en 1924 y la construcción continuó hasta los años de la crisis de Wall Street y la Gran Depresión. No se terminó hasta 1939, y para ese tiempo Midland se convirtió en el banco de depósitos más grande del mundo. Es un edificio soberbio, que mezcla un cóctel de elementos arquitectónicos que incluyen de todo, desde el vecino Banco de Inglaterra, la Catedral de San Pablo, el manierismo italiano y los propios edificios de Lutyens en Nueva Delhi.

The Ned se ubica geográficamente entre el club original de membresía Soho House y su sucursal Shoreditch, pero se dirige a un mercado muy diverso de gente conscientemente creativa, relacionada con ambos establecimientos. The Ned apunta a convertirse en una institución de la City. Si lo hace, se deberá en gran medida a la elegante transformación de un pasillo bancario en lo que efectivamente es una zona de alimentos de gama muy alta.

El primer nivel abajo es la bóveda, dominada por la enorme puerta de seguridad circular que protege una serie aparentemente interminable de cajas de seguridad de acero inoxidable, todas todavía in situ. Esta puerta fue famosa por aparentar ser el Fort Knox en la tercera entrega de James Bond, Goldfinger (1964), aunque solo como una imagen fija, pues la grabación real se hizo en el estudio.

Ahora reencarnado como el bar y el lounge Vault, este espacio, encerrado en las diminutas puertas de acero de las cajas de seguridad, tiene la sensación ligeramente ilícita de un establecimiento ilegal, una intensidad subterránea amplificada por el equipo de riqueza discreta y encubierta.

Otra bóveda, un nivel más abajo, se convirtió en una piscina subterránea envuelta en mármoles ricamente veteados y azulejos blancos y negros; hay un baño turco, un spa y salas de tratamiento.

En el nivel de la calle está el hotel en sí -252 habitaciones que comienzan con los pequeños crash pads (pequeños lugares para dormir a partir 180 libras)- y asciende hasta la suite Lutyens de 100 metros cuadrados en el séptimo piso (a partir de 2,000 libras). Todas están equipadas en una mezcla ligeramente excéntrica de estilo eduardiano y elegancia renovada de tienda de chucherías. La suite Lutyens ocupa el espacio que ocupaba la oficina del presidente y conserva su propio ascensor, que era el único en un edificio de ocho pisos y se instaló para que el jefe no tuviera que compartir su espacio.


A medida que la City se extiende cada vez más hacia el cielo con el surgimiento de nuevas torres, es maravilloso ver que el tejido más histórico y terrenal recibe este tipo de cuidado. Pero también es un síntoma de un cambio radical en el ecosistema urbano. Al igual que Ten Trinity Square un poco más al este (alguna vez la sede de la Autoridad del Puerto de Londres) y la Royal Exchange en la misma calle, esta es la infraestructura del poder imperial y comercial que se convierte en esparcimiento y consumo. Estos eran edificios magníficos que se diseñaron para reforzar la imagen de la ciudad de Londres como lugar de grandeza, abundancia, solidez y permanencia.

Las funciones que una vez albergaron se cambiaron hacia el este, y la City ahora busca convertirse en otra cosa. La apertura de The Ned debe ayudarla a lo largo de su viaje.