La llegada del príncipe Jorge fue una "alegría"

El príncipe es el primer hijo de William y Kate, nació el 22 de julio de este año.
Los duques de Cambridge presentan al príncipe Jorge a las afueras del hospital donde Kate Middleton dio a luz
Los duques de Cambridge presentan al príncipe Jorge a las afueras del hospital donde Kate Middleton dio a luz (Reuters)

La reina Isabel II confió el miércoles, durante su tradicional mensaje de Navidad, la "alegría" que sintió con el nacimiento de su bisnieto, el príncipe Jorge.

"Como muchos de ustedes, la llegada de un bebé da a todos la ocasión de plantearse el futuro con alegría y esperanza renovada", declaró la reina, de 87 años.

"Para los nuevos padres, la vida ya no será la misma", agregó en su mensaje televisivo grabado en el palacio de Buckingham, su residencia londinense.

El bautizo en octubre del príncipe Jorge, tercero en el orden de sucesión del trono de Inglaterra, "fue un momento de alegría, que posibilitó reunir a cuatro generaciones de la familia", dijo.

El discurso de Navidad de la reina, no es supervisado por el gobierno británico como ocurre con otras intervenciones, es una de las escasas oportunidades para la soberana de expresar públicamente sus opiniones personales.

El príncipe Jorge, primer hijo de William y Kate, nació el 22 de julio. Desde entonces su familia ha preservado su vida privada. Sólo ha aparecido dos veces en público, un día después de su nacimiento y en su bautismo.

Este miércoles estuvo rodeado por el calor de la familia real que (salvo él y algunos otros miembros), como indica la tradición, asistió al oficio religioso de Navidad en Sandringham, al este de Inglaterra, donde su ausencia decepcionó a varias personas que se acercaron a la iglesia con sola la ilusión de poder verlo.

Kate "me dijo que había pasado una jornada soberbia, pero que se había interesado más por los papeles que cubrían los regalos que por éstos", comentó Cicely Howard, una jubilada de 75 años de edad.

No obstante, los curiosos pudieron ver de lejos a la soberana, con abrigo claro y gorro negro, ambos de piel, acompañada por su esposo, el príncipe de Edimburgo, de 92 años de edad. William y Kate también estaban presentes en el templo, así como el hermano del primero, Harry, quien lucía una más que incipiente barba rojiza, a pocos días de su regreso de una expedición a la Antártida.