Compañeros hacen broma y envían camioneta vieja

Sus compañeros llegaron en el R2, que es una camioneta pick up y le dijeron que la motobomba donde Antonio iría en busca de su amada se había descompuesta.
La unidad R2 es la más antigua.
La unidad R2 es la más antigua. (Alicia Sánchez)

Silao

Para darle aún más emoción al día especial de Antonio, sus compañeros decidieron jugarle una broma que lo hiciera pensar que no funcionaron sus planes.

“Vamos a ir por él en la R2. A ver qué cara pone cuando le digamos que la motobomba se descompuso”, dijo Álvaro Maldonado, Jefe de Bomberos de Silao.

La unidad R2 es una camioneta pick up, llamada así por ser una Unidad de Rescate, como lo son todas las unidades que utilizan los bomberos.

Esta unidad tiene más de 10 años en servicio y aunque sigue activa, es  una de las más antiguas, según explicó Maldonado.

Así, la unidad  R2 fue la que inició la caravana ayer.  Fue la primera en partir, manejada por un compañero.

A su llegada,  Luis Antonio salió y sus ojos se agrandaron al observar la unidad de color blanco afuera de su domicilio.

“Es que la otra se descompuso”, se escuchó en el lugar.

Pero el novio no se lo creyó y de inmediato comenzó a reír. A media cuadra, la motobomba y otras dos unidades de rescate sonaban sus sirenas a manera de saludo.

En ese momento toda la gente que caminaba por esa calle de la colonia Obreros se detuvo para observar la escena.

Las torretas encendidas llamaban la atención de todos los presentes, la caravana de vehículos rojiblancos recorrió más de diez cuadras para llegar a la casa del novio bombero, lo que ocasionó que toda la ciudad se diera cuenta de lo que estaba sucediendo.

“¡Son unos novios!”, exclamó una señora que vende pollo en un puesto en la calle.

Decenas de manos de peatones se levantaron al ver la caravana.

Ahí, frente a su domicilio de soltero, Antonio recibió la bendición de sus padres. Su hermana le acomodó la corbata y lo besó.  Con lágrimas en los ojos y una amplia sonrisa, el joven bombero abordó el enorme vehículo para ir en busca de su amada.

Atrás de las unidades de rescate, unos chiquillos sin zapatos, trepados en un triciclo imitaban las sirenas: “Uuuh-uuh-uuh”.