Jorge Soto, el mexicano que revoluciona la detección de cáncer

Desde Silicon Valley, Jorge Soto transforma la manera de diagnosticar esta enfermedad y, de una manera simple, salvará millones de vidas.
Actualmente el equipo de Miroculus corre pruebas en hospitales e instuticiones de Estados Unidos, Guatemala, Chile y Latvia. Esperan iniciar pruebas en México este año.
Actualmente el equipo de Miroculus corre pruebas en hospitales e instuticiones de Estados Unidos, Guatemala, Chile y Latvia. De la mano con el INCan y el IMSS, esperan iniciar pruebas en México este año. (Cortesía)

Democratizar el acceso a los servicios de salud. Ese es el objetivo de Miroculus, el proyecto que el joven mexicano Jorge Soto y sus socios Foteini Christodoulou y Alejandro Tocigl, operan desde Silicon Valley, y con el que pretenden dar acceso a pruebas genómicas que detecten el cáncer en etapas tempranas utilizando un equipo de 50 dólares.

Miroculus es una plataforma de investigación de microRNA, biomarcadores que funcionan como una huella digital biológica y regulan los genes, explica Soto, es decir, actúan como guardianes o silenciadores que no permiten que ciertos genes se expresen.

La investigación va encaminada a desarrollar tecnología para detectar si en la sangre circulan distintos tipos de microRNA, lo que es un aviso de problemas en ciertos órganos.

“Si tú puedes saber que un microRNA viene de un órgano específico y te lo encuentras circulando en la sangre, quiere decir que algo está saliendo mal con ese órgano que está rompiendo las células y libera esos microRNA”, explica Jorge desde su oficina en San Francisco, “por ejemplo, el microRNA 221 es de hígado y si te lo encuentras en la sangre, quiere decir que algo está mal con tu hígado”.

Identificar los microRNA es parte fundamental de la tecnología que desarrolla Miroculus, sin embargo, la forma de detección ya existe y se practica desde hace varios años, el problema es que los equipos especializados que se requieren, como los secuenciadores, pueden tener un costo de hasta un millón de dólares; amén de que deben ser operados por personal altamente capacitado.

“Es un protocolo muy complejo; necesitas a una persona que debió estudiar muchos años. A esta molécula tienen que dedicarle un par de horas para correr un experimento y se vuelve muy complejo, lo que es una limitante”, dice Jorge Soto.

Resultados en mi smartphone

Miriam, el primer prototipo hecho por Jorge y su equipo, marcó el inicio de la democratización de la tecnología especializada en microRNA. El modelo es open source y cualquiera puede descargarlo desde su página web para imprimir en 3D y hacer pruebas.

Con esta máquina, se puede utilizar un smartphone para obtener los resultados del análisis, “lo que tratamos de demostrar con eso es que es tan fácil de detectar (los resultados) que con una simple foto de tu teléfono se puede hacer”, dice Jorge.

Sin embargo, tras dos años de haber salido a la luz y ocho años de investigaciones en microRNA, actualmente Miriam ya no es el sistema que utilizan y la máquina evolucionó a tal punto que ya tiene su propia cámara integrada, puede conectarse a una computadora y a internet. “La química no ha cambiado, tú puedes seguir viéndolo al tomarle una foto, solo que ahora es un aparato más integrado que está preparándose para todo el tema regulatorio”.

La tecnología que hoy utilizan se llama Microfluidos Digitales y Miroculus ya tiene 25 patentes. Todo el producto, explica Jorge, consiste en un kit bioquímico: incluye un cartucho en el que está precargada la información bioquímica y a la que se le pone el plasma de la persona, un instrumento donde se mete ese cartucho y los algoritmos que analizan los niveles de presencia de microRNA.

Al puro estilo millenial

Resolver, compartir, cooperar, son las principales características de Miroculus: la parte fundamental del diseño busca que el costo no limite el acceso de ninguna persona a pruebas de ADN para prevenir enfermedades. Comparten su conocimiento con instituciones e investigadores y, por supuesto, buscan perfeccionar el diseño y los resultados con la cooperación de la comunidad científica.

“Esto no es algo que podemos hacer solos, nosotros los vemos a ellos como colaboradores y llegamos abiertamente con todos y decimos: ‘aquí está lo que sabemos y lo que no sabemos; ayúdanos a construir esto juntos’”. Al final, dice Jorge, esta herramienta será para ayudar a la comunidad médica y tanto él como Foteini Christodoulou, directora científica, y Alejandro Tocigl, director ejecutivo, buscan que el diseño sea funcional y tenga utilidad clínica.

“Tenemos una misión y una visión muy grande. No veo algo a lo que más quisiera dedicarle mi vida que a poder ayudar a cambiar un poco la situación actual del cáncer. Esta es nuestra misión, creemos que tenemos una tecnología que puede aportar y creemos que estamos haciendo las cosas bien”, afirma el ingeniero en sistemas electrónicos por el TEC de Monterrey.

El cáncer más agresivo

Si se detecta a tiempo, el cáncer de estómago puede ser tratable, sin embargo, si se diagnostica en etapas avanzadas resulta uno de los cánceres más agresivos y difíciles de erradicar.

“Es el tercero más mortal a nivel mundial y el segundo en México”, dice el director de ingeniería en Miroculus, y explica que este padecimiento fue su primera aplicación y es el estudio más robusto que han hecho hasta el momento.

Con sus análisis a pacientes con cáncer de estómago lograron identificar siete microRNA presentes en la sangre de las personas con este padecimiento y el proceso fue mínimamente invasivo: solo necesitaron un mililitro de sangre de 650 personas.

Además, han tenido acceso a material clínico sobre cáncer de mama y de páncreas, pero ya existen pruebas validadas de microRNA en cáncer de pulmón, tiroides y próstata, “hemos platicado con los centros de investigación que ya validaron estos microRNA, al final de cuentas lo que nosotros podemos ofrecerles es una plataforma fácil de usar para sus pruebas”.

México lindo y querido

Miroculus aún no vende su kit bioquímico. Antes de eso deben ser aprobados por las autoridades sanitarias de distintos países. Por el momento, corren pruebas con investigadores e instituciones como el Instituto de Cancerología de Estados Unidos; el Hospital Rossell y el Instituto Nacional de Cáncer, de Guatemala; la Universidad Católica de Chile, y en un par de hospitales en Lituania y Latvia. Pero el primer objetivo es México.

Con el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Miroculus ha avanzado en negociaciones para comenzar a correr pruebas en el país y poder ser avalados por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), “por lo pronto es pura investigación científica y únicamente con acceso a nuestros colaboradores en hospitales”.

La necesidad de conseguir la acreditación de las autoridades mexicanas radica en la importancia que tiene el país en Latinoamérica. “México es un país líder en la región y donde la Cofepris tiene tratados de equivalencia con otros países de Sudamérica, entonces es prioridad para nosotros. Queremos este año comenzar el protocolo de validación”, explica Soto quien, hace dos años, salió de su natal Veracruz para revolucionar el diagnóstico de enfermedades a través de pruebas genómicas desde Silicon Valley.