Jordania, corazón del Medio Oriente

No todo en Medio Oriente es guerra y terrorismo, hay un rincón de paz, historia y cultura entre sus fronteras, con experiencias únicas que permiten al viajero descubrirse a sí mismo.
Jordania aún conserva vestigios religiosos, arqueológicos y de las decápolis o ciudades grecorromanas.
Jordania aún conserva vestigios religiosos, arqueológicos y de las decápolis o ciudades grecorromanas. (Cortesía)

El Reino Hachemita de Jordania, a pesar de tener fronteras con Irak, Siria e Israel –países con graves conflictos—se ha caracterizado por ser una zona de paz en esta región de Asia.

La historia humana y religiosa convergen en su territorio, conformado por ciudades antiguas como Jerasa o Amman (llamada Filadelfia por los griegos), santuarios de fe como el Monte Nebo o el lugar del bautizo de Jesús, y paraísos naturales como son el desierto que colinda al sur con Arabia Saudita.

Una de las principales preguntas cuando algún viajero piensa en Jordania es relativa a la seguridad, este país es muy seguro, tiene prácticamente blindadas sus fronteras con Siria e Irak y un control muy estricto con Arabia Saudita e Israel.

Jordania es un estado laico, la mayor parte de la población profesa la religión musulmana, sin embargo las leyes y la religión viven separados.

La comida es uno de sus principales atractivos, la herencia milenaria de fenicios, griegos, romanos, nabateos, persas y árabes, han gestado una combinación de ingredientes resultando en una suerte de dieta mediterránea con especias muy particulares de la región.

Hay lugares imprescindibles para llevarse un sabor auténtico de Jordania:

Amman

La capital de Jordania es una ciudad entre colinas –al estilo romano—que brilla en los días soleados. El color blanco de la cantera con la que está hecha la mayoría de sus construcciones se deja ver de un lado al otro. Filadelfia la llamaron los griegos y fue una de las decápolis. En el centro de Amman están los vestigios arqueológicos de aquella emblemática ciudad grecorromana, un enorme teatro de la época prevalece entre las calles principales y de pronto puede uno caminar entre pisos de cantera que tienen miles de años de historia.

Amman es famosa por sus grandes mercados, llenos de artesanías y especias de la región, la infraestructura turística es creciente y de primera, las principales cadenas hoteleras del mundo están presentes y sus calles cuentan historias de la vieja Palestina, del dominio otomano y europeo, de la modernidad que llega a diario a este país clavado en la cuna de la civilización humana.


Jerasa

Al norte de la capital, muy cerca de la frontera con Siria, están los vestigios de otra de las decápolis. Jerasa es quizá la ciudad grecorromana mejor conservada en el mundo. Hay que recorrer su hipódromo, sus templos a las distintas divinidades politeístas, los grandes muros y un hermoso teatro que domina la urbe desde las alturas. El arco del emperador Adriano es quizás el monumento emblemático, está a la entrada de la zona arqueológica y fue construído para recibir al emperador romano, el único que salió de Roma a recorrer el imperio y llegó hasta estas tierras, como muestra de poder y valentía en aquellas épocas.




Río Jordan

Al noroeste de Amman, a unos 45 minutos por carretera, está el histórico Río Jordán, hoy representa la frontera entre este país y los territorios ocupados palestinos, bajo administración de la Autoridad Nacional de Palestina e Israel. Hay un puerto fronterizo (Rey Hussein) para quienes vienen o van hacia Jerusalén, Belén y Tel-Aviv del lado palestino-israelí.

De acuerdo con las escrituras, en esta zona del Río Jordán y del lado jordano, fue bautizado Jesús por Juan el Bautista. Hay un templo muy antiguo que lo certifica para las distintas religiones que lo afirman, y miles de personas de todas las religiones y partes del mundo vienen hasta aquí para repetir el ritual y bautizarse en las aguas del Río Jordán.


Monte Nebo

Muy cerca del Río Jordán se encuentra esta colina histórica. Cuentan las escrituras que desde este lugar vio Moisés la tierra prometida luego del éxodo de Egipto. A pesar de que hay poca certeza geográfica del hecho, desde la cima se alcanza a ver el Mar Muerto, el Valle del Jordán y en las noches claras se vislumbran al oeste las luces de Jerusalen, del lado palestino-israelí.

Hay un profundo respeto del gobierno jordano, así como de la comunidad musulmana, por los lugares santos para la religión cristiana.


Mar Muerto

Las aguas del Río Jordán desembocan en el Mar Muerto, el lugar de la mayor depresión geológica en el mundo: más de 400 metros por debajo del nivel medio del Mar Mediterráneo se cuentan en su litoral. El Mar Muerto es en realidad un lago cuya salinidad rebasa el 35 por ciento, es el segundo en el mundo con la mayor cantidad de sal en sus aguas, lo que permite un fenómeno físico único que es flotar sin necesidad de hacer esfuerzo alguno. La única precaución es no permitir que el agua entre a los ojos, por la salinidad esto representa una experiencia muy dolorosa, aunque nada peligrosa.

Sobre la costa jordana del Mar Muerto, situada unos 40 minutos al sur de Ammán, hay una oferta hotelera que abarca todos los segmentos del mercado, desde lujosos hoteles como el Kempinski o el Crowne Plaza, hasta modestos bed & breakfast.


Wadi Rum

Un par de horas al sur de Ammán, está la reserva desértica de Wadi Rum, un gran desierto que se extiende desde Jordania hasta el sur de Arabia Saudita. Grandes montañas rocosas y largas extensiones de arenas doradas guardan una impresionante flora y fauna que pareciera no existir, sin embargo, vive escondida bajo el sol y las noches estrelladas.

En esta reserva, hay campamentos que permiten tener una experiencia distinta a todo lo que podamos imaginar: dormir una noche en el desierto. Campamentos de todo tipo, desde los más básicos con tiendas de campaña muy modestas, hasta los más equipados que tienen tiendas hechas con lana y piel de cabra, y cuentan electricidad, wi-fi, baños privados, regaderas y todo lo necesario para tener comodidad sustentable. Por la noche las grandes cenas y fiestas beduinas llenan de sabor estos rincones del desierto.


Petra

Es uno de los sitios de Jordania más conocidos alrededor del mundo. Una ciudad labrada entre montañas de roca, así nació como la urbe más importante de los nabateos. La zona arqueológica nos regala 18 kilómetros de construcciones esculpidas sobre la piedra de las montañas: templos, casas, teatros, monasterios en la parte alta y baja de la ciudad representan un conjunto arquitectónico único en el mundo con un asombroso nivel de conservación.

Petra da muestra de cómo una civilización puede trascender a través de su arquitectura y arte. Las montañas esculpidas han guardado esta joya de la humanidad por miles de años y son parte de la historia viva de la presencia del ser humano en el planeta.

Aún hay arqueólogos de distintas nacionalidades que en conjunto con el gobierno jordano, continúan la exploración de sus alrededores descubriendo cada año más construcciones nabateas, para tratar de armar ese rompecabezas histórico que forjó a la actual Jordania.


Aqaba

Al sur del país –unas cuatro horas por carretera desde Ammán—está el único puerto jordano en uno de los cuernos del Mar Rojo, la zona turística por excelencia para los locales y un destino que ha crecido de forma internacional sobre todo para los sauditas y europeos.

Las arenas suaves y el cristalino Mar Rojo bañan este litoral que, en pocos kilómetros, se comparte con Arabia Saudita, Israel y Egipto. Desde la playa de Aqaba se pueden ver los tres países a pocos kilómetros de distancia.




Una nación de experiencias

Hacia cualquier rincón de Jordania se pueden vivir experiencias únicas, es un país de gente buena, la atención al visitante es con una calidez muy parecida a la de Latinoamérica. En cualquier lugar, los locales hacen sentir al extranjero como parte de su familia, recorrer sus calles y carreteras nos recuerda por un momento a la vieja provincia mexicana, cuando podíamos ir de un lugar a otro sin los problemas de inseguridad actuales.

La gente vive en paz, mira con preocupación la situación de sus vecinos –sobre todo Siria e Irak-, pero están orgullosos de que sociedad y gobierno en conjunto han podido mantener un país en calma, en medio de una zona tormentosa como Medio Oriente.


Tips para visitar Jordania

  • Pasaporte con mínimo 6 meses de vigencia y una hoja en blanco
  • Se requiere una VISA que se compra al llegar al aeropuerto de Amman. Cuesta 40 dinares jordanos y en grupos de más de tres personas es gratuita.
  • Es posible viajar por tierra desde Israel y Palestina, pero la VISA tiene que solicitarse en la embajada jordana en México.
  • No está prohibida la venta de licor, sin embargo, suele ser muy caro y escaso.
  • Hay vinos jordanos de excelente calidad y buen precio.
  • Se puede llevar licor desde México para consumo personal.
  • El clima puede variar dependiendo la época del año.
  • Hay tiendas Duty Free en las calles de Ammán y Aqaba, se puede comprar una sola vez en ellas por viaje.


¿Cómo llegar a Jordania?

  • Iberia: México-Madrid-Ammán
  • Air France: México-París-Ammán
  • Lufthansa: México-Frankfurt-Ammán
  • KLM: México-Amsterdam-Ammán
  • Emirates/Aeroméxico: México-Houston-Dubai-Ammán.