No impongas a tu pareja cómo debe vestirse

Hay personas que les gusta regalar ropa a su pareja, pero deben de tener en cuenta sus gustos y no querer cambiar su estilo.
No es sano para la relación querer vestir a tu pareja de la misma forma que tú.
No es sano para la relación querer vestir a tu pareja de la misma forma que tú. (Shutterstock)

Un precioso jersey suave para la amada, una fantástica chamarra para el amado: Regalar ropa a la pareja es algo arriesgado. La persona obsequiada puede sentirse tutelada y la persona que da el regalo siente que la otra parte malinterpreta sus buenas intenciones. Para la asesora de estilo berlinesa Marion Zens, regalar a la pareja ropa que ésta no ha pedido es algo muy inapropiado.

Si a pesar de todo, quieres regalar una prenda a tu pareja, deberías recabar antes la mayor cantidad posible de información sobre sus preferencias: qué colores, qué corte y qué materiales le gustan. Solo se debe decidir la compra si existe la total seguridad de haber encontrado lo adecuado, recomienda Zens.

Isolde Jüllig tiene una gran habilidad para elegir ropa para su esposo. Casi siempre acierta. Esta administradora pública compra con frecuencia ropa para su marido. "Me gusta hacerlo, porque me gusta que se vista bien", dice la señora de 48 años. Su esposo confía en el buen gusto de su mujer, pero ella también sabe qué es lo que le gusta y toma en cuenta sus preferencias y aversiones. No quiere cambiar su estilo, asegura la esposa.

Depende de la naturaleza de la relación si la ropa como regalo es bienvenida, dice el psicólogo Rüdiger Wacker. Si la ropa es un tema inofensivo sobre el que los dos muchas veces han podido intercambiar opiniones de forma relajada, probablemente no hay ningún problema para sorprender a la otra parte con un pantalón o una chaqueta, señala Wacker.


Según este psicólogo, experto en terapia de pareja, es importante que la persona que da el regalo primero tenga bien claro cuál es su motivo. ¿Realmente solo existe el deseo de darle una alegría a la pareja o existe la intención de influir en él o ella e imponerle su propio estilo?

Si existe el deseo de cambiar en algo la forma de vestirse de la otra parte, es recomendable hablar primero sobre este tema y no sorprender a la pareja con un regalo, dice Wacker. De nada sirve formular críticas y reproches del tipo: "Tal como tú vas vestido eres impresentable". Es mejor formular los propios deseos: "Me gustaría que te pusieras de vez en cuando algo más colorido", por ejemplo.

El esposo de Isolde Jüllig no se siente tutelado. Con mucho gusto deja en manos de su mujer hacer la compra, probablemente también por comodidad, dice ella. Al principio de la relación no le regalaba ropa, sino que esta costumbre la fue desarrollando con el paso de los años. Hoy, acierta con tanta precisión cuando se trata de los gustos y la talla de su esposo que muy raras veces tiene que cambiar alguna prenda.

Si quieres regalar una prenda a tu pareja, deberías recabar antes la mayor cantidad posible de información sobre sus gustos.

Quien se siente insegura o inseguro puede buscar ayuda. También se puede pedir asesoramiento de estilo para una persona que no está presente, dice Zens. Con una foto y algunos datos sobre la estatura y los gustos una asesora experimentada puede dar consejos para la compra del regalo correcto.

También puede ser útil que la propia pareja haya solicitado alguna vez un asesoramiento de estilo y sepa, por lo que se ha discutido con la otra parte, si a ésta le gusta más el verano o el invierno, por ejemplo. En tal caso, una buena vendedora al menos podría decir cuáles son los colores que se deben elegir.

Sin embargo, ¿qué hacer si a pesar de las buenas intenciones no le gusta a la pareja la elegante camisa que ha recibido de regalo? "Uno no debería sentirse obligado a ponerse la prenda regalada para evitar una riña o ahorrarle a la pareja una decepción", dice Wacker. No tiene sentido, subraya el psicólogo, someterse a los dictados de la otra parte en lo que a la forma de vestirse se refiere.

Según Wacker, es mejor decirle claramente a la pareja: "Aprecio que hayas pensado en mí, pero esta prenda no es mi estilo". Al mismo tiempo se puede ofrecer un compromiso: las dos partes pueden hurgar juntas en Internet o ir de compras juntas para buscar algo que les guste a ambos.

Si los dos están de acuerdo, también pueden pactar un acuerdo: "Si me pongo esta camisa colorida, aunque no me gusta mucho, espero a cambio que tú te pongas alguna vez la minifalda".

Jüllig recomienda que en las tiendas se pida llevar a casa una pequeña selección de prendas. De esta manera, la pareja no se enfrenta a hechos consumados, sino que mantiene su derecho de opinar. Y al final recibe de regalo lo que más le gusta.