Mamás clandestinas

Pareciera que es una práctica del siglo pasado, pero en pleno 2018 las mujeres prefieren dejar la vida personal en casa.
Estados Unidos es el único país de la OCDE que no cuenta con licencia de maternidad remunerada.
Estados Unidos es el único país de la OCDE que no cuenta con licencia de maternidad remunerada. (Shutterstock)

Hace poco, en una cena en Londres, la directora ejecutiva de una organización respetable contó una anécdota que dejó atónitos a todos los que estaban sentados en la mesa.

La historia es así: ella tuvo que salir rápidamente del trabajo para recoger a sus hijos en la escuela, por lo que pidió, a un subordinado, que la ayudara con una tarea pequeña. El subalterno se quedó asombrado, dijo ella, porque resultaba que en realidad nadie en la oficina sabía que ella tenía hijos, a pesar de que llevaba años como directiva en la empresa.

Entonces ella dijo algo que me pareció aún más desalentador. Estaba encantada de que nadie lo supiera. Se había impuesto una regla: nunca hablar de sus hijos, pues consideraba irrelevante ser madre y no quería que la gente pensara que su familia afectaba el desempeño de su cargo.

La primera razón por la que esto me resultó sorprendente fue que, aunque no tengo hijos, dudo que mi fuerza de voluntad me hubiera llevado a callarme un aspecto tan central de mi vida doméstica.

He aburrido hasta el cansancio a mis colegas con noticias caseras mucho menos vitales; no puedo imaginar cómo podría borrar a mis hijos de esas charlas y, cuando observo en la oficina a las madres con quienes he trabajado por años, me alegra saber que ninguna de ellas se destaca por no hablar sobre sus hijos.

Pero ninguna de nosotras aspira a tener un alto cargo ejecutivo, que yo sepa. De lo contrario, habríamos reconsiderado nuestra actitud, porque lo que en realidad me dejó estupefacta en esa cena fue lo que esa historia decía sobre las mujeres en la fuerza laboral actual.

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Pocas veces ha existido otro momento en que diversos gobiernos y empresas hagan tanto por mejorar la situación de las mujeres que trabajan. En el Reino Unido, los negocios con 250 o más empleados serán obligados a publicar las cifras de remuneración entre géneros, a partir de abril del próximo año. Por su parte, el grupo de seguros Avida acaba de introducir seis meses de licencia parental, con pago completo para sus 16,000 empleados en Inglaterra, tanto hombres como mujeres.

Si bien Estados Unidos (EU) puede ser el único país de la OCDE sin licencia de maternidad remunerada a nivel nacional, también es la sede de empresas como Salesforce, el grupo de software, con una valoración de 75,000 millones de dólares (mdd), que mide la equidad salarial, y que ya gasta casi 3 mdd al año para eliminarla.

Si las mujeres dirigen todo, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta General Motors y Alemania, entonces ¿deberían preocuparse de que alguien sepa que son madres? Quizás no. Pero es obvio por qué algunas todavía tienen que preocuparse.

Uno de los estudios más notables que he visto sobre este tema se hizo hace más de una década en EU, donde los investigadores de la Universidad de Cornell inventaron currícula falsos para hombres y mujeres igualmente calificados, con y sin hijos. Descubrieron que no solo era menos probable que se contrataran a las madres que a las mujeres sin hijos, sino que podrían esperar 11,000 dólares menos de salario inicial promedio.

Sin embargo, los padres podrían recibir una oferta de 6,000 dólares más que los candidatos que no lo eran, ya que se consideraba a estos últimos menos comprometidos con sus trabajos. En otras palabras, tener hijos era un beneficio si eras hombre, y una desventaja si eras mujer. Dudo que esta vergonzosa penalización de la maternidad haya desaparecido. Pero está claro que las cosas comienzan a cambiar.