Oficina postal abría servicio de última hora

El buzón iba en el primer vagón del tren, exclusivo para cartas urgentes, también documentos que viajaban fuera de la ciudad, publicó La Opinión el 25 de octubre de 1918.
Portada de La Opinión el 25 de octubre de 1918.
Portada de La Opinión el 25 de octubre de 1918. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Seguía la barahúnda en Matamoros por la cuestión política y se hablaba de un caso sui géneris que se dio por allá, Villa en donde tenían muchas virtudes, pero que todavía no estaban muy avezados en la cosa política. Lo cual era también un elogio.

Platicábamos que el club Gregorio García armó unas postulaciones a como les vino en gana. Pues salió el peine que el candidato García, no Gregorio, otro, a la presidencia municipal, rival de Mariano Chavero, el candidato preferido, fue el que organizó aquello.

De la fábrica que embotellaba y ponía gas a las aguas de Topo Chico, se vendía en restaurantes el refresco hecho con jugo de manzanas y aguas medicinales "Eva", Muy sugerente nombre.

García había estado muy malo de gripa, pero en cuanto pudo, juntó a sus gentes y esa bonita reunión acabó en tremenda borrachera, bien suave, monumental, y "sin pararse en pelillos", y como Dios les dio a entender, postularon a quien quisieron.

Entre los postulados a su planilla política, estaban además de miembros del Gregorio García, integrantes del Partido Político Independiente, del rival, haga usted el favor, a quienes por cierto ni les avisaron. Obviamente, renunciaron.

Y a propósito, se dijo que la moción de posponer las elecciones no iba a prosperar, mas que nada por que ya no había tiempo de mover nada. Ya se podía hablar de esas loqueras, por que los decesos por influenza iban a la baja.

El Comité Sanitario encaminó sus esfuerzos en proporcionar a los enfermos, alimentos que les ayudaran a sobrellevar la convalecencia.

Los comerciantes de ropa y calzado se quejaban amargamente con la presidencia municipal, porque los negocios afuera de los mercados abrían los domingos y ellos se veían perjudicados, en lugar de pedir permiso para abrir los domingos.

De nuevo las ratas hacían de las suyas. En la hacienda de Purísima en Lerdo, un tal Tomás se robó dos caballos y sacó tremendo susto a todos por que creyeron que era proveedor de los villistas, pero era solo un simple terrenal.

La oficina postal de transbordos tenía un nuevo servicio de última hora con un buzón en el primer vagón del tren, buzón exclusivo para cartas urgentes. Servicio para documentos que viajaban fuera de la ciudad y también en el ferrocarril eléctrico que recorría Torreón, Gómez y Lerdo.

Los alemanes veían la última nota de Wilson como una rotunda pregunta, concreta: ¿La guerra o la paz? Y hasta cínicos, decían que si los alemanes no tenían de otra al verse atacados, ellos iban a combatir.

Tampoco querían una liga de naciones, que por cierto de todos modos se hizo, y en la que por cierto, no se mataba un chango a pellizcos ni aunque se los dieran lazado. Pero eso estaba por venir. Los alemanes estaban acorralados, y tenían el tiempo contado.




dcr