Seguía la party en Francia

El 17 de diciembre de 1918 La Opinión publicó que Wilson llegó a París en medio de tremenda boruca. Oficialmente lo saludaron el presidente Poincaré, los ministros Tardieu y Pichón.

Torreón, Coahuila

Seguía la party en Francia y Wilson llegó a París en medio de tremenda boruca. Oficialmente lo saludaron el presidente Poincaré, los ministros Tardieu y Pichón y más funcionarios de los mejorcitos que tenían.

Con Wilson iba su señora y su hija, y les prepararon el mejor alojamiento, no en ningún hotelucho parisino, no, sino en el palacio del príncipe Murat.

Todo el sur del norte, bueno, más claro, el sur de EU, estaba padeciendo la influenza española que llegó primero acá. Quedaron testimonios valiosos de aquella hecatombe.

A destacar la recepción de los campesinos galos, que se colocaron cerca de las vías del tren por donde iba a pasar la comitiva, prendieron fogatas y al paso de la máquina de hierro, gritaban vítores.

Iban también delegados de los Caballeros de Colón, que llevaron regalitos para los niños de la región de Lorena y además pusieron en los caminos árboles de navidad con la leyenda "De la patria de Washington a los niños de la patria de Lafayette y de Foch, deseándoles Feliz Navidad".

Pero las tropas aliadas seguían con rumbo a Berlín. Llegaron a Coblenza, y el considerado fuerte más poderoso del mundo, el de Ehrenbrenstein, legendaria y construida en el siglo XVI y ocupado por prusianos, que tuvieron que salir de ahí.

Y otro zape para Alemania, resultó que los aliados decidieron que todas las colonias que los germánicos tenían en África, no se les iban a devolver.

Pero se la bañaron los aliados, por que si no declaraban su autonomía, pues se las iban a dar a Inglaterra, y también las colonias. Quesque por que los alemanes trataban muy mal a los colonos, si todos eran igual de feos.

Cataluña pedía su autonomía al rey Alfonso XIII y era aquello un acontecimiento político considerado grave; en Iberia los debates se pusieron muy rudos, incluso en los periódicos. Y en México, y obviamente en La Laguna, las colonias españolas andaban todas alborotadas.

A pesar de que fue acusado de robo y otras 'virtudes', el candidato García ganó en Matamoros. Y eso que el favorito de todos era don Mariano Chavero.

Otro alborotado fue un tal Salvador N. que vociferando más que una meretriz y asegurando que se comía a las víboras vivas, y además, que iba a ser el futuro tesorito municipal, armó un escándalo en la Zaragoza.

Así que el gendarme 118 cargó con el futuro tesorero al chinchero, donde no conforme, arremetió contra sus compañeros que amenazaron con meterlo a una pileta de agua, y como hacía frío, lo resguardaron solo en otro lado. En la cruda, se arrepintió de todo. Y eso que apenas empezaban las posadas.

Algo importante hizo el gobernador Espinosa, y fue poner en vigor por un año, el decreto de tierras ociosas; los denunciantes podían seguir un proceso para quedarse con una parcela, bajo las ideas de la Revolución.