La Laguna sin electricidad por falta carbón

La Opinión publicó el 13 de diciembre de 1918, que se iba convirtiendo en algo cada vez más imprescindible. El ferrocarril tenía los carros de combustible parados y no los hacían llegar.

Torreón, Coahuila

Nadie sabía cuanto tiempo se iba a estar el ex káiser en Holanda, pero sí se sabía que tenerlo en donde fuera era una desagradable responsabilidad. Antes de Hitler, fue el alemán más odiado del mundo.

Todo dependía de lo que pasara en Alemania y el mundo, pero Guillermo Hohenzollern tenía toda la intención de regresar a sus tierras. Testigos dijeron que al llegar a su refugio holandés parecía ser un pobre hombre que se resguardaba en seguro lugar mientras la tormenta pasaba.

Las historias de terror salían a la luz. Armenia era evacuada por los turcos, que llevaban más de 30 mil personas, niños, mujeres y ancianos incluidos, asesinados. Trágico.

Aparte de que dio el viejazo. Se veía canoso, ojeroso, todo arrugado, amarillo, bastante pasado a fregar. Eso sí, muy altivo y con voz de trueno. Se supo también que tuvo en sus manos el armisticio desde los primeros momentos, pero no quería.

Las últimas veces que le aconsejaron aceptar, se puso hecho un rascacielos como dijo una tía, o bueno, un cascarrabias, echó espumarajos por la boca y básicamente dijo que ni maíz. Los términos le parecieron deshonrosos.

El plazo del armisticio por cierto, había vencido a las seis de la mañana del día doce en el horario de Washington, así que tiempo hubo. Los delegados por la paz podrían si querían, prorrogarlo, pero no se sabía aún que iban a hacer.

Con el fin de la guerra, llegaron noticias de Francia, preguntando qué artículos hacían falta en el país. Y desde México se pusieron vivos para ver que necesitaban allá y entablar de nuevo el intercambio comercial.

Se veían venir tiempos de bonanza. Se creía que algunos artículos que hicieron falta en cuatro años de guerra, podrían estar en sobre abundancia. México tenía buena producción de plata, petróleo, hule, chicle, textiles, maderas y pieles.

Otra vez, se veía que la ciudad se iba a quedar sin servicios por que no había carbón para la electricidad, que se iba convirtiendo en algo cada vez más imprescindible. El ferrocarril tenía los carros de combustible ahí parados, y no los hacían llegar hasta acá.

Con las tropas del general Agustín Castro llegaron unos cuantos gripientos, que rápidamente fueron internados en el Hospital Civil, por temor a que regaran otra vez la gripa.

Lo bueno fue que las fiestas de la Gudalupana no se vieron opacadas por la falta de luz, por que estuvieron bien suaves. Mucha gente fue a venerar a la virgen, desde temprano y hasta muy tarde en la parroquia de Guadalupe.

Se armó una escandalera en la redacción de La Opinión, por que un tal Juan Galván llegó bastante borracho y empistolado. Y con sus compas. Quería que don Rosendo Guerrero, fundador y entonces director del diario, saliera para reclamarle unas cosas.

Resultó que los interfectos eran del partido zaragoziano que siempre andaban como colas de perros, hasta atrás. Por cierto en esos momentos la policía brilló por su ausencia. Cuando se fueron todos a las oficinas de la policía, nadie calló a los gritones. Claro, iban armados, y tomados.

También en Torreón, el ayuntamiento presentó las ternas para designar jueces de letras penales y civiles, según la nueva organización por venir con los cambios municipales.


dcr