El gusano rosado amo y señor de los plantíos de algodón

El 11 de diciembre de 1918 La Opinión publicó además que Francisco Murguía llegó con Jesús Agustín Castro a Gómez para platicar sobre la entrega de la jefatura de operaciones del Norte.

Torreón, Coahuila

A veces no se relacionaban las cosas que pasaban con las que les precedían, pero en la región se concluyó claramente que al faltar el algodón, la problemática económica iba a repercutir en la industria (sabrá Dios cual) y el comercio.

Era el cultivo que mejor se daba, aunque era tan boyante, que el famoso y maléfico gusano rosado era amo y señor de los plantíos. Otros productos de la tierra no se daban con tan buena fortuna, así que las alternativas eran muy pocas.

El fut era cosa seria, y el segundo juego de la liga local en Torreón había estado muy bueno. Se enfrentaron el Unión y el Oliver, con saldo de uno a cero a favor del Unión.

Francisco Murguía llegó con Jesús Agustín Castro a Gómez para platicar sobre la entrega de la jefatura de operaciones del Norte y concluyeron de que en Chihuahua estaba bueno.

En la Casa de Beneficencia de La Laguna se informó que no iban a entregar niños huérfanos a nadie que no tuviera el modo de comprobar que podían mantenerlos.

Habían puesto a catorce niños y niñas bajo resguardo de diferentes familias laguneras que los querían adoptar o bien tenerlos y cuidarlos, pero se estaban dando cuenta de que había que dar a las criaturas con gente que tuviera modo honesto de vivir. Nada de teiboleras.

En Matamoros sucedió una tragedia. El señor Santiago B. que era mayordomo de Nochistongo, que tuvo que ir a arreglar asuntos en la villa matamorense, quiso meter paz entre dos borrachos lanzando un disparo al aire.

De su casa salió el señor Concepción A. que pensó que el que traía el pleito era Santiago, a quien le quitó el arma y con ella le pegó en la cara, pero otro tiro se salió y Santiago cayó al suelo sin vida.

Y seguían las actividades criminales. Un rata y sacrílego sujeto se metió al curato del templo de Guadalupe haciéndose pasar por mendigo, pero más bien era un méndigo, que movió a compasión a la gente que estaba en la iglesia y hasta al cura.

Pero nomás pudo, se llevó todo lo que pudo del cuarto del cura, hasta las camisas. La policía agarró a José M. que declaró que robó ahí porque los sacerdotes no lo socorrían.

Un aviso dos en uno: en Ferrocarril 508 compraban un automóvil barato, y ahí mismo se compraban vacas en producto, de buena clase. Así salían más baratas las cosas.

El gobierno socialista de Federico Ebert que fue el que se quedó a cargo y se ganó el premio en la rifa del tigre en Berlín, no quería muy bien que les cayeran las tropas aliadas.

Cataluña quería su independencia de España y aquello era tema de acaloradas discusiones que se veían reflejadas en la prensa ibérica. A la fecha siguen las pugnas de los territorios de muchos lugares del mundo que quieren autonomía.

El jefe de la Cruz Roja en Ginebra dijo que había visto pasar cientos de carros con prisioneros de todas las nacionalidades cruzando territorio suizo, que siempre fue neutral.

Pero, le llamaban la atención al jefe de Cruz Roja, los prisioneros yanquis, que eran muy jacarandosos y siempre traían alta la moral, y guardaban la más leal disciplina.

Y presumían los gringos que desde que entraron en guerra, ningún soldado de con ellos había sido sentenciado a muerte por delitos militares, señal de esa gran disciplina.


dcr