Francia despidió a Edmond Rostand

El 10 de diciembre de 1918 La Opinión publicó los funerales del poeta y sus restos iban a reposar en el panteón de los 'Hombres Ilustres' pro disposición del presidente Poincaré.

Torreón, Coahuila

Los funerales de un poeta eran cosa seria. Francia despidió a Edmond Rostand, que había muerto el día dos. Sus restos iban a reposar en el panteón de los 'Hombres Ilustres' pro disposición del presidente Poincaré.

A sus pompas fúnebres fueron miles de personas de toda Francia, del pueblo, lo que honraría a cualquiera sin dudas. Además de personalidades de las letras, las artes y la diplomacia. El autor de 'Cirano' era muy querido.

En la edición de aquel día, se publicó en La Opinión una convocatoria para un concurso de planos a fin de construir una Casa de Salud para el Sanatorio Español de La Laguna.

Como cada día se ponían más locotes los alemanes, los ejércitos aliados iban a ser mandados para poner orden, con la premonición de la policía internacional que se ha querido implantar con resultados que van de mal en peor. Aunque entonces sonaba bastante bien.

Incluso algunos gobenadores germanos habían pedido audiencias con el presidente Wilson, por que tenían temores muy fundados sobre la integridad del territorio patrio. EU por cierto, había prohibido exportar potasa alemana, que era ingrediente para los fertilizantes.

Soldados gringos seguían llegando a su patria. Triste la calavera de los que iban heridos, aunque fueron recibidos y bien en hospitales militares y de marinos que estaban cerca del puerto de Hoboken, en Nueva York, para tratamiento más rápido.

Europa se reconstruía, pero en Torreón se anunciaba la construcción de un mercado moderno para venta de fruta al mayoreo. Solo faltaba poner de acuerdo bien al ferrocarril y todo porque la Alianza seguía horrible.

Por fin la Cámara de Comercio de Torreón eligió a su directiva. Quedó a cargo Eduardo Orvañanos. Por cierto que el comercio local era muy generoso y donaba en dinero y en especie para la Casa de Beneficencia que también entregó su informe.

Jerónimo Ortega, presunto general villista, murió a manos de otro presunto villista de apellido Rodríguez en el poblado Santa Cruz de Ranchería, en el estado de Durango. Entre los dos y sus hombres, muy varoniles, se pusieron una guarapeta que acabó en muerte aunque no hace falta ser villista para eso.

Y el gobernador de Coahuila bien chidote, se preocupaba por los maestros y daba orden de que todos los municipios que iban de salida pagaran los sueldos de los profes, anuncio que lo hizo acreedor a muchas felicitaciones por un lado, y a muchas mentadas sin duda por parte de las autoridades municipales, por que todas estaban en la chilla.

dcr