Suscripciones de La Opinión llegaban a Canadá, EU y Cuba

A 24 pesos por año se publica en el anuncio del 16 de octubre de 1918.
Portada de La Opinión del 16 de octubre de 1918.
Portada de La Opinión del 16 de octubre de 1918. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Buenos vecinos de Torreón habían denunciado que los puestos de los chinos en el Mercado Juárez eran un foco de infección. Así que se dio la respuesta que emitieron los celestes.

Firmada por la Cámara de Comercio e Industrial de la República China, sección Torreón, los dueños de estos negocios se quejaban de que de ninguna forma eso era verdad y consideraban que de algún modo, los querían inculpar por la epidemia.

La Opinión entregaba suscripciones incluso en Canadá, Estados Unidos y Cuba, a 24 pesos por año. Claro, también en todo México. Y había tarifas a Europa, a razón de 48 pesos anuales.

El Comité Sanitario, que se reorganizó, mandó una sección al poblado Santa Teresa de San Pedro, para tratar de ayudar a la gente de este lugar, uno de los más afectados por el mal.

La vida iba poco a poco volviendo a la normalidad, pero todavía eran muchos los estragos de la influenza. Aunque ya se consideraban opciones nuevas y se planteó por ejemplo, la construcción de una escuela municipal para enseñanza rural.

Obreros de la Fundición de Fierro de Torreón querían sindicalizarse. Los despidos injustos son el pan de cada día, pero por entonces se podían hacer públicos y un obrero de la Metalúrgica denunciaba que fue desocupado de forma ilegal.

Ya como que nadie se acordaba de las elecciones, pero en los ranchos de Matamoros, los que promovían al general Mariano Chavero, andaban haciendo promoción.

Las notas diplomáticas, en el caso de Alemania desplumáticas, iban y venían. Wilson contestó a los alemanes que ni mangos, mientras el gobierno siguiera siendo autócrata militar y que tenían que dejar de andar haciendo sus desgarriates, pos estos.

También dejaba claro que pues como quien dice no era cosa de él, que tenía que ver con los aliados como iba a estar el asunto, pero les adelantó un armisticio germano. Los muertos se seguían sumando de ambos bandos.

Los campos de Flandes fueron escena de gran dolor en la primera guerra. Ingleses, belgas y franceses recuperaron parte del sector, con bombardeos sorpresa dirigidos a los teutones.

Al káiser, más bien, se le acabó la fuerza de su mano izquierda. Y de la derecha. Y de todos lados. Estaba listo para la rendición total. Aparte, de Estados Unidos estaba la promesa de enviar a 250 mil soldados para terminar con aquel asunto.

Los integrantes del Comité Sanitario dijeron que efectivamente no habían hecho casi nada para combatir la influenza, pero anunciaron que se iban a reorganizar. A cargo quedó el doctor Samuel Silva, que ya estaba desde antes.

Se veía como por más buenas intenciones que tuviera todo mundo para combatir la influenza, nada pasaba. Eran consideradas las opciones de imponer a la fuerza las precauciones sanitarias.

Una de las recomendaciones más importantes, era la relacionada con la higiene personal, que había que lavar la ropa, las cosas, el suelo. Pero a veces no se podía ni comprar jabón.

Aunque se recomendaba no andar en las aglomeraciones, cuando moría alguna persona de sociedad, los funerales se llenaban de gente. Claro, de la mejor sociedad, pero igual de vulnerables.



dcr