Morelia, un destino de película

En la capital de Michoacán podrás convivir con famosos actores y directores durante el mes de octubre, cuando se realiza el Festival Internacional de Cine más importante del país.
La decimocuarta edición del FICM se llevará a cabo en sitios emblemáticos de Morelia como el Conservatorio de las Rosas y el Teatro Ocampo.
La decimocuarta edición del FICM se llevará a cabo del 21 al 30 de octubre en sitios emblemáticos de Morelia, como el Conservatorio de las Rosas y el Teatro Ocampo. (Fotos: Ramón Rivera y Cortesía)

Tomar una cerveza a lado de Quentin Tarantino, comer junto a Juliette Binoche o compartir un café con Alejandro González Iñárritu son algunos de los atractivos que podrías disfrutar durante el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM); el más importante del país y uno de los más trascendentales en todo el mundo.

Durante esta muestra, que se llevará a cabo del 21 al 30 de octubre en algunos de los recintos más emblemáticos del Centro Histórico de la capital de Michoacán -cuna de importantes personajes históricos como José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez y Agustín de Iturbide-, no solo se organizan conferencias, encuentros y cocteles, sino que los invitados especiales se reúnen con lugareños y visitantes.


Y es que esta riqueza arquitectónica -construida con la piedra de color rosa característica de la región- que pone de manifiesto la ecléctica fusión de elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1991; de ahí que los inmuebles históricos sean también protagonistas del FICM.

A escena

Directores, actores y actrices se hospedan en el Hotel Virrey de Mendoza. No es para menos: es un lujoso inmueble que data de 1744, con servicios y vista privilegiada a la Plaza de Armas y a la Catedral de Morelia. Sus salones se usan en algunos eventos del FICM.


El restaurante, el lobby y el bar son punto de encuentro de los participantes; con un poco de suerte podrías reunirte con ellos en los momentos de asueto, pues a decir de los organizadores, los directores y actores se sienten “como en su casa”; quizá por esa razón han estado aquí en varias ocasiones.

No obstante, es muy solicitado por esas fechas, por lo que es complicado hospedarse ahí; pero se puede optar por otras opciones –en donde también pernoctan invitados distinguidos- como el Hotel de la Soledad. Es el centro de alojamiento más antiguo de Morelia, cuando aún se llamaba Valladolid.


Uno más es el Hotel Juaninos, localizado a espaldas de la catedral. Este edificio fue construido por el Virrey Capitán General de la Nueva España y XIV Obispo Don Juan Ortega y Montañés con el propósito de establecer el Palacio Episcopal. En 1886 se convirtió en un lujoso hotel, pero debido a malas administraciones se fue a la quiebra y al abandono. Fue rescatado, remodelado y adaptado hace un par de décadas. En su terraza, La Azotea, un sitio con espléndida vista a la ciudad, con bar y restaurante, se organizan cocteles del FICM.

Pero si se te dificulta encontrar habitación en esos hoteles, lo mejor es hospedarte en el Best Western Gran Hotel Morelia, que se localiza a 20 minutos del Centro Histórico.

Luces, cámara, ¡acción!

Para apreciar el esplendor de los inmuebles del Centro Histórico, lo más recomendable es combinar un recorrido a pie y en el tranvía turístico, ya que el Patrimonio Cultural de la Humanidad de Morelia está conformado por 219 manzanas, 15 plazas y más de 1,000 monumentos.

Se puede iniciar en la Catedral de Morelia, un edificio de estilo neoclásico que data del siglo XVIII, cuyos portones también son de esa época. Además de resguardar la imagen del Señor de la Sacristía del siglo XVI, posee un monumental órgano tubular de 4,600 flautas; el segundo más grande del país. El recinto es sede de los Festivales Internacional de Órgano de Morelia e Internacional de Música de Morelia.

A dos calles se ubica el Conservatorio de las Rosas, en donde se realizarán varias actividades del FICM. Las baldosas de cantera del piso y los añejos muros nos transportan al siglo XVII, cuando fue construido el claustro para las monjas dominicas, gracias al obispo fray Marcos Ramírez de Prado, a quien también se le debe el inicio de la Catedral.

El Jardín de las Rosas se hizo popular porque los hombres se apostaban ahí para ver a las monjas cuando se asomaban en la terraza en sus descansos. Pequeños cafés con mesas al aire libre son abarrotados durante el festival de cine y también en fines de semana.

Muy cerca se localiza el Teatro Rubén Romero, donde se instala la sala de prensa del FICM y se organizan eventos como las master class con los realizadores, así como proyección de cortometrajes.

A unos metros se distingue el Cinépolis Morelia Centro, corazón del festival; aquí se proyectan estrenos y se organizan las alfombras rojas; conserva todos los carteles de las 14 ediciones del FICM, además de la sala “Quentin Tarantino”.

A unas calles se sitúa el Teatro Ocampo, que data del siglo XIX pero ha sido objeto de diversas intervenciones; la más reciente fue en 2010, por lo que cuenta con un avanzado sistema de luces y sonido. Ahí se hace la premiación y la clausura del FICM.

También debes visitar el Museo del Dulce de la Calle Real, en donde se recrea el proceso de elaboración del tradicional ate moreliano. Además de jaleas, morelianas, cajeta, rollo de guayaba, jamoncillos de leche, fruta cubierta, chocolones y natillas, se comercializan 16 sabores de rompope.


Por las noches es posible disfrutar de videomapping en el templo y el Exconvento de San Francisco. En el espectáculo, que se proyecta los viernes, se pueden observar animaciones que representan la cultura y tradición de Michoacán y Morelia.

Comer, beber, amar

Desde noviembre de 2010, la cocina tradicional mexicana forma parte de del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Parte esencial para la obtención del reconocimiento es el Programa de Cocineras de Michoacán, desarrollado en los últimos cinco lustros, como una expresión de la identidad comunitaria y rescate de la cocina ancestral de la región.

El restaurante más representativo de la cocina michoacana es Mirasoles, de la chef Rubí Silva de Figueroa, el cual está asentado en una casona del siglo XVII. Sopa tarasca, chile capón, tostada nexpa con champiñones de Senguio, trucha en alcachofa y corunda de maíz azul de la región lacustre, son las recomendaciones.

Inaugurado hace un año, el restaurante Frida Kahlo ofrece platillos inspirados en la cocina de la más famosa artista mexicana con un toque de autor. Aquí debes probar el guacamole calavera; tostadas de pulpo; aguachile de camarón y mango; arrachera Frida Kahlo y el chamorro en salsa especial; de postre, Frida con sus tres leches y tres chocolates, tres texturas, o el arroz con leche me quiero casar.

Otra alternativa es Chango, que ofrece camarones al coco en salsa de mango, pulpo a la gallega y tarta de higo; de postre, panacota. No olvides probar la bebida de la casa: Prims, un coctel hecho artesanalmente de fresa, naranja, pepino, hierbabuena, vino espumoso y vodka.

Uno más es Zaha, homenaje a Zaha Hadid, una de las más talentosas mujeres que dejó un importante legado arquitectónico en todo el mundo. En el menú degustación se pueden saborear los chiles en nogada rellenos de marlín; ceviche con sandía y caldo de Jamaica, y tamal relleno de atole de zarzamora.