‘Me escapé de la oficina para ver a la Selección’

Los aficionados al Tri aprovecharon la hora de comida para seguir el partido contra Nueva Zelanda; en los restaurantes, bares, fondas e incluso el transporte público se corearon todos los goles.

Ciudad de México

Misael, Natanael y José Luis trabajan en el INAH. Desde que empezó la semana acordaron que aprovecharían su hora de la comida para sintonizar el partido de la Selección Mexicana contra Nueva Zelanda.

Este miércoles salieron de la oficina escasos minutos antes de las dos de la tarde y entraron a un restaurante de comida China en la calle Baja California frente a la estación Chilpancingo del metro de la Ciudad de México.

Llegaron a tiempo, pues conforme avanzaba el primer tiempo los comensales llenaron el lugar.

“Me escapé de la oficina para ver a la Selección”, comenta Misael Reyes entre risas y luego explica “no, es nuestra hora de comida, quedó bien programado el partido, comemos y vemos el juego”.

A unos metros del local, Hernán, quien atiende el local Hamburguesas California, llevó a su puesto una televisión para no perder detalle de los 90 minutos del encuentro deportivo.

“Nunca me traigo la tele porque me distraigo, pero ahora sí, y aquí estamos todos”, comenta mientras lo acompañan sus compañeros de otros puestos para sintonizar el partido.

Los lugares para sintonizar el encuentro varían de acuerdo a las posibilidades de cada persona; en el bar deportivo Sixties, los comensales marinaron el encuentro con cerveza, mientras que en otros restaurantes como en el Trattoria Giacovanni, el encuentro se disfruto con una copa de vino.

Justo en este último punto, Víctor Alberto y Rodrigo Trinidad, empleados de valet parking se apostaron en el camellón de calle Sonora y sacaron la comida preparada en casa, sintonizaron el partido en el radio del celular y se mantuvieron atentos.

Las taquerías y fondas tampoco perdieron la oportunidad, como en el caso de la Taquería Danis en la colonia Condesa, en donde los comensales seguían el partido degustando huaraches y gorditas.

Pese a los trayectos, algunos personas aprovecharon las ventajas de sus dispositivos móviles. Un claro ejemplo es Marco Ramírez, usuario del Metrobus, quien utilizó una aplicación de televisión en su celular para ver el partido; primero escuchaba con los audífonos, luego un usuario le pidió que subiera el volumen.

El tercer gol cayó justo antes de llegar a la estación Insurgentes; los pasajeros cantaron el gol, y entre voces uno que otro reclamo ‘deberían pasar el partido en la tele del Metrobus’ dijo uno de los usuarios mientras avanzaba hacia la salida.