De albañil migrante a productor de hongos

WWF y el Estado de México financian proyectos productivos de hongos seta y trucha arcoíris, además de forestales sustentables en beneficio de las comunidades aledañas a los santuarios de la monarca.

Ciudad de México

Raúl Arias Rubio, de oficio albañil, habita en San Pablo Malacatepec, una de las comunidades del Estado de México, aledañas a la zona de influencia de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca que mantienen un alto grado de marginación.

Debido a la falta de empleo en la región, como muchos de los hombres de su comunidad, Raúl solía migrar a diversas ciudades durante semanas o meses, para emplearse en la industria de la construcción y mantener a sus cuatro hijos.

Hasta que hace tres años consiguió el apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y del gobierno del Estado de México para instalar un módulo de producción de hongos seta; con el trabajo de su esposa y hermana, hoy cuentan con tres módulos que producen 450 kilos mensuales de hongos, por lo que la familia ya alista la creación de su marca.


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"No se trata de ir a ver que traemos del bosque, se trata de ver cómo podemos ser sustentables. Mi oficio era otro, me dedicaba a la obra, tenía que migrar, hoy produciendo hongos somos autosuficientes, trabajamos menos tiempo y tenemos al cuidado a la familia, los niños, la esposa trabaja junto conmigo", destacó el productor.

Además, en marzo próximo, prevén lanzar al mercado, un menú de al menos 10 platillos elaborados con los hongos seta que producen, entre los que destacan ceviche, picadillo, albóndigas, pozole y hasta carnitas.

"Si hoy trabajamos 4, 5 personas en la producción, ya elaborando nuestros platillos y procesándolo aquí en la misma planta vamos a incrementar los empleos en la comunidad", señaló Arias Rubio.

Al inicio, la producción abastecía principalmente a la población de Santa Teresa en los bienes comunales de San Pablo Malacatepec, como una forma en que la gente dejara de recolectar los hongos silvestres del bosque para proteger a la mariposa monarca, pero pronto, su mercado se amplío a los municipios de Villa de Allende, Donato Guerra y Valle de Bravo, donde sus compradores demandan ya una mayor producción del hongo así como de los platillos, preparados por su esposa Maricela Cruz y su hermana Antonia Arias.

"Con cerca de 10 platillos para empezar, depende el cliente nos vamos extendiendo la demanda. La idea es de vender unas 300, 400 (porciones). Toda la producción de hongo que salga será para procesar, por lo que se tendrán que hacer otros 2, 3 módulos más para abastecer a los clientes que pidan el hongo en bruto", planeó don Raúl.

La organización WWF México en coordinación con el Estado de México financian proyectos productivos en las comunidades aledañas al santuario, por lo que ya han logrado la instalación de 27 módulos de producción de hongos seta en comunidades de esa entidad, que generan de 3 a 5 empleos directos.

Asimismo, cuentan con una red de 13 viveros comunitarios que producen 1.4 millones de plantas para reforestación, en donde trabajan 40 personas de manera permanente y 220 eventuales. También han apoyado la instalación de cuatro aserraderos, que generan 45 empleos y tienen el objetivo de cerrar el ciclo de producción forestal sustentable. WWF también impulsa proyectos de producción de trucha arcoíris y de vigilancia comunitaria en los Santuarios El Rosario, Sierra Chincua y Piedra Herrada.


"El gobierno del Estado de México está aportando 3 millones de pesos por año con el compromiso de que nosotros, le pongamos a cada peso uno más", indicó Eduardo Rendón, subdirector del Sistema Neovolcánico y Mariposa Monarca de WWF México.

De acuerdo con el experto, para garantizar la protección de la mariposa monarca en su santuario de hibernación es imprescindible apoyar a las comunidades con diversos proyectos productivos para impulsar su desarrollo económico y social, pues mantienen un alto grado de marginación y requieren los recursos que el bosque provee.

"No solo pensamos ya en las mariposas impresionantes, en los bosques increíbles y los servicios ecosistémicos que proveen, si no que estamos pensando en cómo apoyar a la gente", subrayó Eduardo Rendón.

De acuerdo con el Programa de Manejo de la reserva, las familias asentadas en la zona complementan sus cultivos de maíz y frijol con la recolección en los bosques de chilacayote, quelites, flor de calabaza, nopales, maguey, así como frutos comestibles como la zarzamora, capulín y tejocote; además de diversas plantas medicinales. Los hongos silvestres forman parte importante de su menú.

La reserva tiene una extensión de 56 mil hectáreas, que comprende los municipios de Temascalcingo, San Felipe del Progreso, Donato Guerra y Villa de Allende en el Estado de México, así como Contepec, Senguio, Angangueo, Ocampo, Zitácuaro y Aporo en Michoacán. La zona de influencia es eminentemente rural, ya que 9 de los 11 municipios registran localidades menores a los 5 mil habitantes. A su vez, la presencia indígena es significativa, destacan las comunidades mazahuas y una población otomí.

REPL