Qué, cuándo y cómo comprar para el bebé

Cuando viene en camino un nuevo miembro de la familia, el gasto puede dispararse. Consulta esta guía para aprovechar al máximo tu presupuesto 
Puedes buscar ofertas de ropita durante el cambio de temporada, solo compra una talla  más grande para que tu bebé pueda usarla.
Puedes buscar ofertas de ropita durante el cambio de temporada, solo compra una talla más grande para que tu bebé pueda usarla. (Foto: Shutterstock)

Cuando esperamos un hijo se nos antoja comprale la cuna más linda, la ropa más in, las toallas más suaves. Lo que necesita y hasta lo que no. Lo cierto es que necesitará de todo, especialmente si es el primer bebé. Sin embargo, hay que planear bien qué debemos comprar y en qué momento.

¿Cuándo compro?

Claret Uribe, del portal de compras bebe2go, señala que la mayor parte de las compras debe hacerse entre el tercer y el octavo mes: “Así estamos seguras de que el embarazo seguirá adelante y tampoco lo hacemos al final, cuando ya estamos muy cansadas y con posibilidad de que se hinchen los pies”.

De lo primero que debes buscar son los muebles. Al inicio de tu segundo bimestre busca in situ –u online. Elige dos o tres opciones de cuna, y pregunta cuánto tiempo tarda la entrega, pues algunos los hacen sobre pedido y tardan varias semanas.

¿Cómo y qué reutilizar?

Tres expertas en bebés y en administración del hogar: Claret Uribe de bebe2go.com, Irene García (Mommychic) y Karla Montaño, de labebeteca.com, comparten sus tips para que la llegada de tu bebé no te tome “fuera de base” y deje a tu cartera en estado de coma.

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Cuando esperamos un primer hijo tendremos que comprar casi de todo, aunque siempre podremos moderar el gasto si alguna amiga o familiar dona alguna de las cosas de sus hijos mayores a la nueva causa: la cuna, el moisés, la periquera, la bañera o la carriolason cosas grandes y algunas de alto costo, que podríamos aprovechar.

“Tal vez requieran una limpieza profunda o reparar algo, pero son una buena oportunidad de reducir el gasto y utilizar el dinero para otras cosas que necesitaremos comprar sí o sí”, señala Claret.

Si es el segundo, o tercero:

Depende mucho de qué tan separados estén uno de otro. Si se llevan apenas un año y medio, tal vez el mayor aún utilice la mayoría de sus cosas, así que deberás comprar todo lo que necesite el menor. Pero si se llevan más de 30 meses, ya puedes reutilizar todo lo que el grandecito dejó.

Irene García opina que para la llegada de un segundo bebé se puede reciclar todo, el problema estará en que el primogénito lo entienda y no sea víctima de la sensación de que ha sido usurpado en el amor de mamá. “Es básico reciclar la cuna, pero sin hacer sentir mal al hermano mayor. Es como si tu marido llega y mete en tu cama a otra señora y le presta tus cosas... El cambio para el niño mayor es grande y no debe sentir que está perdiendo con la llegada del hermano”.

Según Irene, el pequeño puede estar las primeras semanas “en una caja de cartón si quieres”, mientras preparas al mayor para que se desprenda voluntariamente de su amada cuna. “A mí me prestaron un moisés pequeñito que me resolvió el problema de la cama para la pequeña. Trabajé con el mayor para que asumiera que ya era grande y que necesitaba un nuevo espacio para dormir. Le compré una cama ‘de niño grande’ y así él cedió la cuna a su hermana”.

No compres todo sin probarlo

Hay algunos productos que no debes comprar en mayoreo hasta que los hayas probado. Las cosas pequeñas y de uso cotidiano, incluidos juguetes y ropa, déjalos para el final, ya que pase tu babyshower.

Artículos de mucho uso,como pañales desechables y toallitas húmedas, puedes comenzar a comprarlas de a poco cada semana para hacer un buen guardado. Trata de que sean hipoalergénicos para que no tengas problemas con la piel de tu bebé y debas cambiarlos por otra marca antes de terminar lo que almacenaste.

Antes de comprar cremas, champú, jabones y demás productos para piel, pide recomendaciones, elige dos o tres marcas y compra las versiones más pequeñas de cada una. Ya que las pruebes con tu bebé, sabrás con cuál te “casas”.