REPORTAJE | POR LUIS ALBERTO LÓPEZ

Juguetes didácticos: su negocio y su pasión

"Desde chiquitos nos tocaba acompañarlos todas las navidades en la primera tienda y luego en la secundaria hacíamos de todo".

Carlos Alberto Lira es un joven de 27 años que desde hace 4, dirige la empresa Didactijuegos, buscando impregnar su sello personal a los productos con diseños innovadores.


Carlos Alberto Lira de 27 años, dirige la empresa Didactijuegos en Torreón.
Carlos Alberto Lira de 27 años, dirige la empresa Didactijuegos en Torreón. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

A simple vista transmite alegría e inquietud como la cualquier niño por su emoción al hablar y al parecer nunca cansarse, pero no pierde el tono de un hombre de negocios.

"El equipo de trabajo que está con nosotros en algunos casos tiene hasta 20 años y les tocó verme crecer. Ahorita que me toca estar a la cabeza es como tener una familia más".

Carlos Alberto Lira es un joven de 27 años que desde hace cuatro años dirige la empresa Didactijuegos, concepto único en la región y que ya comenzó a extenderse a otros Estados como Nuevo León y le emociona hablar ello, e incluso, presume los productos como si fuera un niño con juguete nuevo.

"Se dice que todos nacemos siendo genios creativos, pero que con el tiempo vamos perdiendo esa genialidad. Nosotros queremos ir contra eso", expresó.

Recuerda que lo que comenzó en la búsqueda de sus padres de un regalo navideño para uno de sus hermanos, terminó en un estilo de vida que hasta hoy sigue y al que busca impregnar su sello personal con diseños innovadores.

"Fue algo que inició hace más de 20 años, con mi papá por culpa de mi hermano, que quería para Navidad un círculo, un cuadrado y un triángulo".

"Resulta que era un juguete que tenía en el kínder y se dieron cuenta que no había muchos lugares donde lo vendieran".

En ese entonces su familia atravesaba por una situación difícil ante las condiciones económicas adversas en el país y tomaron como idea crear un negocio que comercializara esos juegos didácticos.

"Recuerdo que desde chiquitos nos tocaba acompañarlos todas las navidades en la primera tienda que abrieron y luego en la secundaria hacíamos de todo, barrer, acomodar, limpiar, atender o estar en la caja".

Conocer desde adentro un negocio lo impulsó a cursar la carrera de Administración Financiera en el Tecnológico de Monterrey Campus Laguna, de la cual egresó hace 5 años y le permitió impulsar otros proyectos comerciales, que como en todo emprendedor tuvieron sus éxitos y fracasos.

"Junto con una amiga, abrimos un centro de emprendimiento que cerró, aunque hubo casos de éxito de empresas en el sector educativo y tecnológico que funcionaron".


Algo que Carlos aprecia mucho en el negocio que fundó su padre, es que su familia no nada más la conforman sus dos hermanos y su madre, pues al crecer en esas tiendas le tomó estima a otros empleados que con orgullo ven cómo de barrer pasó a dirigir.

"El equipo de trabajo que está con nosotros en algunos casos tiene hasta 20 años y les tocó verme crecer. Ahorita que me toca estar a la cabeza es como tener una familia más".

Comparte que es una bendición ver que en su caso, separar lo laboral y familiar no ha sido un problema, pues sus parientes más cercanos tienen la misma pasión.

"Mi hermano Eduardo se integró formalmente este año con el tema de exportaciones, importaciones y diseño de producto, Daniel se gradúa este año de la carrera de Desarrollo e Innovación y a la par de sus proyectos colabora desde Monterrey. Mis padres siguen metidos en esto también".

-¿Qué sigue ahora?

"Estamos por instalar una sucursal en Gómez Palacio, una página de comercio electrónico y queremos crear una marca propia".

"Esto último involucra crear juguetes que llenen los nichos que no se están atendiendo como el educativo, la exportación y sobretodo, parte de lo que ya manejamos que son los rompecabezas, temas de ingenio y juegos de mesa".

JFR