El polo, deporte de hombres, no de masas: Jesús Solórzano

Junto con la familia Gracida, ha hecho historia en este deporte.
Jesús Solórzano
Jesús Solórzano (Cortesía)

Ciudad de México

El nombre de Jesús Solórzano es una referencia en el pequeño círculo deportivo del polo en México. Representa la cuarta generación marcada por la herencia familiar del bisabuelo. Junto con la familia Gracida, ha hecho historia en este deporte. Carlos Gracida fue el mejor jugador de polo en los años cincuenta y ganó los tres Grand Slam de la especialidad en un mismo año; nadie más lo ha hecho. Ambas familias viven con pasión el golpear la pelota desde el caballo y tienen la esperanza de que México vuelva a tener un equipo olímpico, como el que fue a Berlín en 1936 y ganó medalla de bronce con los jugadores Juan Gracia Zazueta, Antonio Nava Castillo, Alberto Ramos Sesma, Miguel Salvagoitia y Julio Müeller; el director técnico fue Alfinio Flores y el veterinario Alfonso Arabe. Para Jesús Solórzano esto ha sido una inspiración permanente desde niño, y a pesar de que radica en Mérida, su entrenamiento y su lugar de competencia están en Pachuca y Toluca, donde se reúne con otros jugadores.

Por cierto, El Palacio de Hierro es uno de los principales patrocinadores del Abierto Mexicano de Polo, y pregona que es “un deporte que impone estilo de vida y es sinónimo de lujo y pasión”.


¿México es un país para jugar polo?

El polo se convierte en un deporte profesional después de que los mexicanos Carlos y Guillermo Gracida se convierten en los jugadores más importantes del mundo, al competir con representantes de Argentina e Inglaterra, donde hay semilleros de hándicap. Desde entonces estamos en el mapa pero no quiere decir que México siga produciendo jugadores; hay como un par de destellos en nuestra historia que ayudaron ponernos en ese mapa, pero internacionalmente los fuertes son los argentinos, chilenos, brasileños, ingleses. Ahí tienen fábrica de jugadores y de caballos, pero en México todavía no se llega a ese nivel de producción.


¿Se ha pensado en el polo como una práctica de masas?

Hay varios filtros para que no sea un deporte de masas. Cada jugador necesita por lo menos seis caballos para un partido, y entonces los costos son altos; hay becados que pueden jugar por su talento y hacer una vida en el polo. Ese es otro filtro, que tengan la coordinación, la habilidad física, la sensibilidad para manejar al animal, y el talento para desempeñar este deporte. Por eso no es un deporte de masas, pero como todo, hay que subirse al caballo, pegarle a la pelota y ver qué se siente.


¿Qué hay de la presencia deportiva olímpica?

Se ha tratado, por parte de todas las federaciones internacionales, de volverlo a hacer deporte olímpico. Ya lo fue en tres ocasiones. Las últimas olimpiadas fueron en Berlín, en donde Hitler personalmente les entregó las medallas a los integrantes del equipo mexicano… El problema o la limitante para reconocerlo como un deporte olímpico es que se necesita tener campos de polo que son costosos, por lo menos seis hectáreas para la cancha…, es un costo muy alto para el país anfitrión.


¿Hay alguna fundación para que la gente se acerque al polo?

Hay un proyecto que pretende abrir una academia de polo; se encuentra a 20 minutos de la Ciudad de México por la carretera a Toluca. Sin embargo, la gente no se acerca a las comunidades polistas y no comparte la inquietud de querer jugar este deporte. Pretendemos captar nuevos jugadores, nuevos talentos, poder dar clases de prueba y hasta todo un curso intensivo para generar un jugador completo, cosa que en el país todavía no existe.


¿Cuando dicen que es un deporte de reyes se refieren a que el polo es elitista?

No. Mucha gente tiene este tipo de conclusión, se dice que es de reyes porque es de caballeros, porque la misma practica, el mismo flujo del deporte saca de qué está hecha la persona. Hay una expresión que dice que “si va a sacar el cobre, con el polo lo saca más rápido”, porque se conjugan la velocidad y la adrenalina, por eso se origina el dicho.


¿Ser polista es de familia?

Sí, mi abuelo, mi papá y mi bisabuelo jugaban polo, ya son cuatro generaciones. Tuve la fortuna de crecer en una familia de toreros, polistas y amantes de las artes. Fue el detonador para practicar el deporte.


¿Quiénes han sido tus cómplices?

Varios jugadores, pero quiero mencionar que hay una complicidad muy grande con la gente que prepara los caballos, con el equipo de caballerangos y veterinarios, porque el desempeño del caballo es importantísimo. Se nota cuando hay algún tipo de falla en estas cuestiones; entonces hay una complicidad muy grande con ellos. Hay otra manera de abordar tu pregunta: hay complicidad entre los jugadores de México que estamos compitiendo porque nos vemos las caras muy seguido, nos encontramos en torneos, nos vemos como familia.


¿Es más importante el entrenador o el caballo?

Los dos, no puede estar uno sin el otro, si un caballo no tiene los cuidados apropiados terminará por no servir. Por más bueno que sea el caballo, si no tienes un buen entrenador, no le sacas el mayor provecho para hacer un buen juego. Es muy importante tener una buena combinación de los dos para poder jugar a nivel profesional.


¿Tienes un entrenador especial para tus caballos?

En el proceso del caballo hay dos tipos de personas. Cuando el caballo es nuevo y no conoce el deporte, se le deja en manos de algún arrendador. Hay pocos en México y te dan un promedio de cuatro a ocho meses para dejar al caballo listo. ¿Qué quiero decir con esto?, que lo van metiendo poco a poco y con mucha paciencia para que el caballo lo vea como algo que le gusta, y no esté nervioso por entrar a jugar. Después está el mantenimiento del día a día, con alimento adecuado… y por otro lado está el proceso del jugador.


¿Tienes algún caballo en especial?

Uno se llama La Magia y otro La Bonita. Creo que son de los mejores caballos que han pasado por nuestra cuadra. Participamos en el torneo anual más importante de México: la Copa en Careyes, .